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ABC JUEVES, 15 DE FEBRERO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 61 movimiento feminista en España durante la década de 1930; o la vicetiple del Teatro Romea de Madrid Elena Pardo, a la que el pintor llegó a pintar hasta diecisiete veces. A la bailaora sevillana Pastora Imperio la retrató con vestido de lunares y guitarra o de negro y con mantilla; a Raquel Meller- -cantante, cupletista y actriz de cine- -la pintó al estilo de las venus de Tiziano en Venus de la poesía También inmortalizó a la bailarina y cortesana La Bella Otero, a la cantaora La Niña de los Peines o a la actriz y realizadora francesa Musidora. La lista llega hasta unos 500 nombres de personalidades de la época, sobre todo, de la aristocracia madrileña. Sin embargo, Romero de Torres está etiquetado en la Chiquita Piconera, por lo que gran parte de su obra es desconocida para la mayoría, pese a que apenas vivió en Córdoba y eran contadísimas las ocasiones en las que la visitaba. Desde antes de 1908 residía y trabajaba en Madrid. Aquí era un gran incomprendido señala Valverde, que destaca que en la capital le acogió Valle- Inclán y todos los grandes de su círculo. Él es el gran pintor de la generación del 98 apunta. El cuadro más conocido Entonces, ¿por qué ha trascendido tanto el cuadro de María Teresa López por encima de otros? Porque fue el último que terminó antes de morir apunta Valverde. Fue expuesto para su venta el 14 de febrero de 1930, en Sevilla, en la Exposición Iberoamericana, tres meses antes de que Julio Romero falleciera. A pesar de que en vida fue un incomprendido, el deceso del pintor unió a las clases sociales. Las crónicas cuentan que los filiados a la Unión General de Trabajadores acudieron en traje de faena, porque para ellos era la muerte de un gran trabajador. La nobleza y el clero unieron sus enseñas con las banderas de los partidos y los sindicatos en una manifestación pacífica de dolor. El féretro fue a hombros a la Catedral de Córdoba para el funeral y de allí a Capuchinos, para despedirse de los Dolores. La vuelta al primer plano de su leyenda sobre las modelos ha surgido tras el fallecimiento días atrás en Alcobendas Rafaela de la Vega Barbudo, la única modelo que quedaba sobre la tierra del artista cordobés. Tenía 106 años de edad. Cuando apenas había puesto un pie en la juventud se le presentó una oportunidad que en esa Córdoba del primer tercio de siglo era una distinción: posar para Romero de Torres, que ya había creado algunas de sus obras más conocidas- -como por ejemplo Amor místico y amor profano o Consagración de la copla Rafaela era hija de Ángel de la Vega, un pastelero con dos tiendas, una en la plaza de la Fuenseca y otra en la calle Alfonso XIII, ambas en el Casco. Era una señorita de Córdoba, una niña bien, de la burguesía de la ciudad que a diferencia de otras mujeres no eran modelos, sino que lo hicieron de modo ocasional y por amistad familiar ARCHIVO DE ABC RAFAEL CARMONA ABC De Madrid a Córdoba Julio Romero vivió en Madrid muchos años. Allí fue acogido en casa de Valle- Inclán, junto con quien aparece en esta imagen pintando a una de las modelos de la sociedad madrileña. Sobre estas líneas, María Teresa López (La Chiquita Piconera) en una de sus últimas imágenes públicas. Arriba, exposición en Bilbao