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ABC JUEVES, 15 DE FEBRERO DE 2018 cordoba. abc. es CÓRDOBA 19 La superación de Verónica Palazuelos La primera fotografía es de febrero de 2007, del día que Verónica ingresó tras su diagnóstico. En la penúltima posa con su hermana; y la última es actual. Abajo, con su familia dando un paseo El PP pide cribados para el de colon El Partido Popular ha iniciado una campaña para pedir a la Junta de Andalucía que incluya el cribado del cáncer de colon para el cien por cien de la población de riesgo en nuestra tierra. Así lo anunció ayer el coordinador de Política Sanitaria del PP- A Jesús Aguirre junto a la secretaria general del PP cordobés María Luisa Ceballos. Según Aguirre, la detección precoz de este tipo de enfermedades puede llegar a suponer el 90 por ciento de curación de los pacientes que la padecen, y esta prueba es el puente a la salvación de una vida, y de ahí la importancia que tiene A Verónica Palazuelos, de La Carlota, le diagnosticaron leucemia en 2007. Ahora tiene 23 años y está sana Me curé. Mi misión es dar esperanza R. A. CÓRDOBA L tos. Además, hay que tener en cuenta que un niño que haya padecido cáncer y se haya curado puede vivir una vida adulta plena y sin problemas Los ingresos por oncología infantil que registra en Reina Sofía cada año corresponden a los casos que se diagnostican, que son los 45 ya citados, porque todos suelen requerir ingresos. A estas estancias hospitalarias hay que sumar los casos ya diagnosticados y que tienen que ingresar para la administración de ciclos de quimioterapia, por ejemplo, o de continuación del tratamiento. ¿Existen diferencias en el tratamiento oncológico a los niños y a los adultos? Sí. La médico consultada por este periódico señala que el tratamiento en niños es más intensivo, porque se aplica por superficie corporal, y se ajustan al peso del niño. En adulto, sin embargo, el tratamiento se administra en dosis estándar, cuando el peso puede varias desde 50 a 80 kilos. Al niño tratamos de administrarle el máximo de quimioterapia que nos permite su peso y su talla concluye la doctora. A que viene a continuación es una historia de esperanza: la prueba de que por muy cuesta arriba que se ponga la vida siempre hay motivos para confiar en que todo puede arreglarse. Verónica Palazuelos tiene 23 años y es una chica feliz y sana. Esta vecina de La Carlota no podía decir lo mismo hace una década. Cuando tenía doce años empezó a dolerle la cabeza por sistema, a padecer fiebres prolongadas, a sentirse con los huesos débiles. Al principio lo achacamos a que estaba creciendo, a que tenía un resfriado largo. Pero las molestias no se me pasaban y me hicieron pruebas, a ver qué me pasaba, a ver si lo que tenía era mononucleosis, en fin, pruebas de un montón de enfermedades que se fueron descartando recuerda la joven en una entrevista concedida a ABC. Uno de esos días fuimos a Urgencias, me dejaron ingresada y a la mañana siguiente, ha hecho once años el día ocho de este mes, pues me hicieron una punción de médula y me detectaron una leucemia aguda El mundo se le vino encima, a ella y a todos cuantos la rodeaban y la querían. Su padre, que trabajaba fuera de Córdoba, tuvo que volverse a La Carlota. A partir de ese momento entré en un protocolo de tratamientos que incluía quimioterapia y la búsqueda de un donante de médula. Tuve suerte porque el donante apareció pronto: el diagnóstico fue en febrero de 2007 y en septiembre me trasplantaron. Todo mejoró: no tuve ningún rechazo, ningún problema y al año siguiente estaba recuperada y bien... recuerda ella, muy resuelta y con un tono de voz animoso. Sí, estoy curada: todavía no tengo el alta definitiva, sigo yendo a consulta, lo hago dos veces al año, sólo para hacerme una analítica de sangre para confirmar que todo ha ido bien y nada más completa antes de caer de nuevo en la cuenta de que es una afortunada: en su mente está fresco el caso de Yayza, una chica de 17 años a la que apoyó en su enfermedad y que acaba de fallecer tras una recaída. Ella está en mi recuerdo confiesa Verónica. Tras el trasplante- que fue posible gracias a las células madre de un cordón umbilical que gestionó la Fundación Josep Carreras vinieron, con todo, dos años de parón en su vida a cuenta de las revisiones y del control de su evolución. Cuando esto pasó yo estaba en Primero de la ESO, justo al empezar el segundo trimestre, y no fui a clase ni ese curso ni el siguiente. Hacía tareas en casa con la ayuda de Save the children que me puso una profesora en casa y me daba materiales, y yo presentaba a final de curso unos trabajos y aprobé los dos cursos. Así que pasé a Tercero, pero con poquito nivel, después de dos años sin ir a clase informa. Una vez finalizada la enseñanza obligatoria, Verónica hizo un grado medio de Atención a la Dependencia y ahora cursa un grado superior de Educación Infantil. A la joven no le importa hablar de lo que vivió. Todo lo contrario: mis amigos saben lo que me pasó; con ellos soy una pesada con la donación de médula, porque se necesitan muchos donantes ¿Que cómo lo sufrió mi familia? Creo que peor que yo: quizás no era tan consciente de la gravedad de lo que me ocurría. Ellos sí afirma quien, desde entonces, ha ejercido de voluntaria en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) Iba a los campamentos infantiles para dar ejemplo. Para dar esperanza. Ésa es mi misión ABC