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ABC SÁBADO, 10 DE FEBRERO DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 El secretario general del Parlamento autonómico, Xavier Muro, hizo entrega ayer del informe de los plazos de investidura al presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent Chifladura independentista David Koresh SALVADOR SOSTRES Fue el líder de la secta de los Davidianos y le consideraron su profeta final. En 1990, se suicidó junto a 54 adultos y 21 niños incendiando su rancho en Texas. Los agentes del FBI como metafóricamente acabarán haciendo los letrados del Parlament con Puigdemont sólo pudieron recuperar los cadáveres calcinados. Hay locos que quieren morir y locos que quieren morir con ellos. Luego hay listos muchos listos que se hacen los locos para animar a suicidarse a los que verdaderamente están chalados al clarísimo objeto de quedarse con lo suyo. Los letrados del Parlament pueden decir lo que quieran, y poner toda su inteligencia y conocimientos al servicio de la Cámara, pero Puigdemont está decidido a incendiar todo lo que le queda para no convertirse en el juguete roto de Waterloo. Intentará forzar el reglamento, intentará cambiar fraudulentamente la Ley, intentará conducir a todo su pueblo al mismo error en el que él mismo se ha instalado y será como Koresh el último profeta de los que prefieren sus alucinaciones a la vida, y este tipo de delirios siempre acaba en recuento de cadáveres. Los que están en Bruselas son los que se encerraron en Texas con el líder sectario; a los que están en la cárcel, los ha tomado de rehenes y les hunde cada día más en su cautiverio por proferir toda clase de amenazas y desafíos al Estado, de los que el juez Llarena toma nota y que el propio líder de los fugados es el primero que sabe que no va a poder realizar. Los letrados del Parlament significan lamentablemente muy poco para un independentismo que ha crecido sobre el desprecio a la Ley y que no ha sido derrotado por la fuerza de un Estado sino en las cuestiones previas: es decir, por no saber qué es ni cómo funciona un Estado. Ello ha tensado la convivencia y ha sido un problema para España, pero ni Cataluña ni España están rotas, la vida sigue igual o más o menos igual de apacible para todos y quienes están en la cárcel o en Bruselas, con la carrera política calcinada, son los independentistas que decidieron saltarse la Ley usando a la turba de carnaza y creyendo que el Estado no se atrevería a responder poniéndoles ante las gravísimas consecuencias de sus actos. Como Koresh, Puigdemont cree que su final justifica todos los finales y en su locura sin escapatoria trata de calmar su dolor infligiendo el mismo dolor a los demás. Puede que en su incendiarse atroz se lleve a algunos los más tontos por delante, pero lo que está claro es que si quiere salir vivo del rancho tendrá que ser caminando despacio y con las manos en alto. ESPAÑA EFE