Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
52 ESPAÑA DOMINGO, 28 DE ENERO DE 2018 abc. es espana ABC Momento de la detención de Salva, el amante de María Jesús JUAN J. MONZÓ La doble vida de la viuda que convirtió en asesino a su amante El sumario del crimen del ingeniero de Novelda destapa la movida con tíos buenos que mantenía su mujer CRUZ MORCILLO PABLO MUÑOZ MADRID Eran las 10.27 horas del pasado 8 de noviembre. María Jesús Moreno, conocida como Maje y viuda del ingeniero de Novelda (Alicante) Antonio Navarro, asesinado a puñaladas el 16 de agosto en el garaje de su casa del barrio valenciano de Patraix, llama a su amigo íntimo Salvador Rodrigo Lapiedra, Salva, entonces aún no identificado. La mujer no sabe en ese momento que es la principal sospechosa de los investigadores del Grupo de Homicidios de Valencia, que escrutan sus movimientos y comunicaciones. Los agentes dan un respingo cuando escuchan esta conversación: Salva: No... es que... me ha venido a la cabeza, que, que, es verdad, que tu madre tiene toda la razón, que tienes que desconectar de tu casa y me ha venido a la cabeza que... en cierta medida también tendrás que desconectar de mí porque yo te lo voy a recordar cada día que me veas, entonces... Maje: Qué va ¡Jamás! Te dije que eso yo... Salva: Ya. Maje: Lo tenía apar... que no, o sea... es que ni lo pensaba. O sea te prometí que no lo iba a relacionar y así ha sido, es que ni me lo acabas de recordar tú porque es que no lo tengo yo en mente eso ¡nunca! Salva: Pues me ha dado un bajón, me ha dado un bajón bestial. Maje: Ya, pero es que eso te lo pondrás tú en la cabeza, no... O sea, no intentes poner tus pensamientos en los míos porque te vas a equivocar Salva: Y... el otro día llamé a la Policía. Maje: ¡Qué dices! (gritando) Salva: A mi amigo. Maje: Ahhh... (aliviada) Salva: A mi amigo, a mi amigo. Maje: ¡Dios! Salva, no hagas locuras, ¿eh? Desde el primer día la Policía sabía que el móvil del crimen no había sido el robo, como había intentado hacer creer ella, y que detrás del mismo estaba Maje y su deseo de librarse de su marido. había mantenido una intensa relación sentimental, era la persona que buscaban para encajar todas las piezas del puzzle. La conversación, de seis minutos, demostraba que Salva estaba celoso porque su amada le era infiel con otro hombre y se iba a ir de viaje con él. A ella, en cambio, solo le interesaba saber si la estaban investigan- do porque dedujo que tendría el teléfono intervenido. Y eso era peligroso. A la Policía le llamó la atención que Salva no tuviera el mismo perfil que el resto de amantes de Maje. Ella, de solo 27 años, coqueta y juerguista, solía buscar jóvenes atléticos y guapos. Su amigo, en cambio, celador, tenía 47 y no se ajustaba a sus gustos. He mantenido alguna relación sexual con él, pero de manera muy esporádica y solo sexo oral, porque no me atrae físicamente contó a los investigadores tras su detención. La personalidad de esta mujer se trasluce a través de las páginas del su- Atléticos y guapos Sabía, además, que ella no había sido la autora material, porque el asesinato se cometió a primeras horas de la mañana y Maje se preocupó de pasar esa noche con su último amante, José, publicista, que se convirtió en sospechoso. Pero desconocía que Salva, un celador que trabajaba con ella en la Casa de Salud de Valencia y con el que