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ABC DOMINGO, 28 DE ENERO DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC EL ESTILITA JAVIER TAFUR LAS COSAS BIEN HECHAS VISADO por estas páginas he acudido a la web del Cabildo, que desde hacía algún tiempo no frecuentaba, de tan cansado como quedé- -quedamos todos- -con el tema de la segunda puerta. Hasta De La- Hoz cejaba en su denuedo filial y percibía que el tiempo de las celosías de su señor padre había pasado a la historia, que no es mal sitio para mirar con recato. Hasta la Junta de Andalucía abandonaba el pleito, trasladaba su desconcierto a otro lado y se dedicaba a iluminar, con nocturnidad y alevosía, el fantasma de Medina Azahara. Y, sin embargo, ahora descubrimos que el interés por la aquella puerta o por aquel vano no decae, sino que se acrecienta. La Iglesia ha encontrado un filón promocional inagotable- -incluso catequético- -en el umbral de la décimo séptima nave y no parece que vaya a flaquear en su empeño de convertirlo en ventana permanente de su ya aquilatada política de claridad. Con absoluto rigor están llevando a cabo los técnicos de la Mezquita- Catedral la Intervención Arqueológica Preventiva tipo Sondeo que la normativa autonómica prescribe para estos casos- -que son todos- en los que cuando tocamos una cosa antigua para adecentarla, nos encontramos siempre con otra más antigua para fastidiar el proceso. Y bienvenidos sean, sin duda, los nuevos conocimientos aportados. La aparición del presunto Episcopio del que formaría parte la más datada basílica de San Vicente, desmostraría ya palpablemente la importancia de la Córdoba visigótica y de la con frecuencia obviada continuidad cultural y monumental cordobesa, donde la ciudad omeya no fue un verso suelto y donde tal vez las incorrectas teorías de Ignacio Olagüe adquiriesen de nuevo su innegable brillantez. Pero lo verdaderamente sorprendente de este caso, a efectos modernos, es la perfecta presentación que el Cabildo ha hecho de esta gestión en su impecable página web, con detalles exahustivos y planimetría en tres dimensiones. Cuando vemos lo chapucera que es a veces la administración- -cualquiera de ellas- -aplicando las nuevas tecnologías a la simple divulgación de sus trabajos, no tenemos más remedio que quitarnos el sombrero ante estos señores con bonete, que pasan por desfasados y que, por el contrario, nos cuentan sus labores con tanta liberalidad, transparencia, precisión y buen talante. Habría que incorporar el estilo del Cabildo a las consejerías de la Junta y a los servicios municipales. Probablemente no nos desayunaríamos cada mañana con tanta incomprensión, tantas irregularidades, tantos desatinos, tanta opacidad y tanta inquina entre los políticos. No, no estoy proponiendo una teocracia. Ni siquiera una eclesiocracia. Pero si estoy exigiendo a quienes corresponde la administración ciudadana que aprendan y que tomen ejemplo, sobre todo, de las instituciones y organizaciones que funcionan. Hablamos hoy del Cabildo catedralicio en lo cultural, pero podríamos hablar otro día de Cáritas en lo social. Les insto, por tanto, también a ustedes a que se asomen y vean. Y no se queden solo en las treinta y ocho monedas a pie de pavimento, que sepa Dios en que transacción fueran utilizadas o por quién distraidas. Porque en todas las épocas cuecen habas. A PRETÉRITO IMPERFECTO FRANCISCO J. POYATO LA FERIA DE LAS VANIDADES Nadie ha sido capaz de cambiar la Feria, pese a envalentonarse de principio, cayendo en la hipocresía y el ridículo L A Feria de Nuestra Señora de la Salud es el espejo de las vanidades de todos los políticos que han pasado (y pasarán) por el Ayuntamiento de Córdoba. A todos y todas se les inflama el pecho cual palomo embuchado prometiendo un recinto ferial de miriñaques y última generación, microclimas, atardeceres full HD, buen gusto modales versallescos y estratificación social como si en lugar de un callejero de conspicuos nidos de placer efímero estuviéramos ante la composición del Consejo del Movimiento Ciudadano. En origen, el recinto de El Arenal ya nació viciado: trasladar de la decimonónica Victoria la celebración pagana más importante en cualquier ciudad andaluza a un terreno compactado de escombrera junto al río dice mucho de la idealización de nuestra fiesta mayor por quienes han de gobernarla o, al menos, entorpecerla lo menos posible. El añorado ecosistema de sombra fue un brindis al sol, que reina cada mayo con su lozanía y cuarentena haciendo las delicias del pueblo y los empresarios de la climatización. Luego llegaron los tiempos de los perros atados con longanizas y Doñarrosa queriendo batir el récord Guinness con la portada más grande del mundo ferial. Ínfulas de Abderramán y rosismo en estado puro. Y ni el PP de Nieto ni ahora el cogobierno zen de doña María Isabel Ambrosio con los grumos de IU han tenido bemoles de planificar a cuatro años una refor- ma necesaria que libere nuestros quebrantos feriales de esta condición de poblado nómada en el desierto cordobés. A punto de cumplir veinticinco años, el tablero de casetas y atracciones ha estado también en el epicentro de las operaciones urbanísticas más rocambolescas- -y sabrán que en Córdoba llevamos décadas de ventaja en este aspecto- Pepe Mellado se inventó la Ciudad del Ocio al lado de una Feria. Luego tomó el relevo el estadio frankenstein un inacabado engendro de 40 millones que iba a tener hoteles, césped en el techo, la Esquina del Bernabéu y locales comerciales de joyerío. Incluso llegó a rumorearse que trasladaban el recinto deportivo y mudaban la plaza de toros de Los Califas, para acercar la afición a la barra e intentar llenar algún año la plaza sin que venga José Tomás. Con el mismo vértigo que una cuadrilla de la construcción planificando sobre el terreno la ampliación de nuestra casa, con tirafondos ganábamos la otra orilla para plantar miles de aparcamientos y si acaso más casetas, aunque estuvieran vacías... Lo último en esta vanidad ha sido la playa al otro lado de la autovía, evitando así la fuga de cordobeses a Málaga en el segundo fin de semana de la Feria de la Salud (otro oxímoron) En este bucle de pura melancolía estábamos todos los años, cuando apareció hace unos días el código de buenas prácticas en la mesa de la señora Ambrosio y alguna jurista de Capitulares que torció el gesto. Guerra al escote y el bíceps caligrafiado. Mujeres de reclamo como antesala de la violencia machista y el maltrato y alguna perla más que ha terminado en el cajón, al final. Cuesta trabajo entender este triple salto mortal con tirabuzón de nuestros rectores, cuando cada miércoles del festín de mayo, unos veinte mil jóvenes, muchos de ellos menores, se ponen ciegos junto a la portada en un macrobotellón lamentable que, obviamente, y a tenor de la falta de medidas contundentes de todos los partidos políticos- -repito, todos- -para erradicarlo, debe ser una buena práctica para evitar situaciones de acoso a la mujer. Pura hipocresía política y social. Convengamos en que a partir de ahora será mejor una Feria con trajes de gitana de cuello vuelto. Todo vanidad. Cada año más vanidad, pero de vacío.