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16 OPINIÓN POSTALES DOMINGO, 28 DE ENERO DE 2018 abc. es opinion ABC A LOS CUATRO VIENTOS Patrimonio Movilidad JOSÉ MARÍA CARRASCAL GARROTAZOS JURÍDICOS Lo siento, pero hasta que su vecino le mate, no puedo actuar De la desgracia al esplendor Hace cuarenta años, un hombre, antiguo monaguillo del Hospicio, que había sido rechazada en unos exámenes de ingreso de la Diputación, decidió incendiar la iglesia de la Merced y su espectacular retablo barroco, una de las joyas del patrimonio histórico. A finales de los ochenta, comenzó el paciente trabajo de restauración del complejo que desde hace meses puede contemplarse en su integridad con aportaciones que aún están pendientes. Un drama para el patrimonio que ha necesitado mucho dinero público. La necesidad de un concepto global Como en tantas ocasiones, el Ayuntamiento de Córdoba pretende actuar por piezas en los planteamientos de movilidad en vez de generar un debate global de solución duradera. La capital no tiene circunvalación norte por la barrera física de la Sierra. Sin embargo, el Plan General establece una serie de soluciones en las que la Ronda Norte por la zona del Canal era la más razonable aunque cara. La ejecución de una parte menor de la carretera, la que corresponde a Urbanismo tras varios pleitos, puede generar un verdadero embudo si se cumplen los peores presagios que se han anunciado. S I un individuo anunciase que planeaba matar a alguien, a un vecino por ejemplo, señalando el lugar, la hora y el instrumento homicida, lo más lógico es que el vecino se fuera derecho a la comisaría más próxima a denunciarlo y que los agentes le llevasen ante el juez de guardia para que tomara las medidas oportunas. Hasta aquí, todo normal. Lo sorprendente sería que, tras escuchar al vecino, el juez le dijera: Tiene usted toda la razón. Pero yo no puedo hacer nada porque, hasta el momento, no se ha cometido ningún delito. Ha habido, sí, un propósito que puede o no materializarse, pero hasta que no se convierta en hecho punible, la justicia debe abstenerse Que traducido al lenguaje de la calle sería: Lo siento, pero hasta que su vecino le mate, no puedo actuar Aquí debería poner el aviso: Toda semejanza con el dictamen del Consejo de Estado y de los letrados del Tribunal Constitucional sobre la decisión del Gobierno de impugnar la investidura de Puigdemont es mera coincidencia No lo hago porque añadiría cinismo a la innegable analogía, rebajándola. Es verdad que hasta el momento, en el Parlament no se ha cometido delito. Pero hay un hecho innegable: se dispone a proclamar presidente de Cataluña a un prófugo de la justicia, acusado de delitos tan graves como sedición, desacato y malversación de fondo públicos. Sólo eso basta para invocar el artículo 161.2 de la Constitución, que permite al Gobierno impugnar las disposiciones que considere ilegales de las Autonomías, cuya aceptación por el Constitucional significaría quedar suspendidas. A lo que se añade que el Consejo de Estado no es un organismo judicial, sino consultivo, de personalidades de reconocido prestigio, encargado de aconsejar de ahí su nombre al gobierno en asuntos trascendentes, pero no de obligado cumplimiento. Lo importante es lo que diga el Tribunal Constitucional. Y allí las cosas están más confusas de lo que se creía. No sólo sus letrados, también el ponente de la resolución aceptan la tesis del Consejo de Estado: la petición del gobierno debe rechazarse por tener un propósito preventivo De imponerse esta tesis el golpe, no ya al gobierno sino al entero asunto, sería tremendo. Nos quedaría el consuelo de demostrar que España es un Estado de derecho, con división de poderes. Pero ésa sería una victoria moral y una derrota política. El Constitucional debatió durante seis horas con una mayoría inclinada a bloquear la designación de Puigdemont y una minoría apoyando la opinión de sus letrados de rechazar la petición del gobierno. Al final, dictaron una sentencia salomónica que acepta la votación de Puigdemont, siempre que regrese a España, sin garantizarse que no será detenido. No creo que satisfaga a los secesionistas dispuestos a reclamar ante el Tribunal Europeos de Derechos Humanos. Son incluso capaces de presentar ante el Constitucional un recurso contra su sentencia, tras haber presentado ante el Supremo una querella criminal contra el gobierno, en el más puro estilo español de debatir a garrotazos. Jurídicos, esta vez, menos mal. Ha sido una victoria por la mínima y por penaltis. Pero mejor que nada. Aunque si no se ponen de acuerdo los jueces, ¿quién va a ponerse? La Merced V. M. ABC Y SUS LECTORES Un debate moral Son muchos los editoriales y artículos que este diario lleva dedicados a un tema tan controvertido como el de la eutanasia. Y muchos los lectores que durante los últimos años han querido transmitirnos su opinión, a través de sus cartas, sobre esta polémica cuestión. Hoy, ha querido hacerlo ANTONIO FRANCÉS DE MATEO Soy jurista desde hace tantos años que a duras penas puedo recordar: casi setenta. Nunca he leído un artículo más lúcido, más impresionantemente certero que el que en ABC del 25 de enero publica la doctora Lourdes Méndez Monasterio sobre la eutanasia, la muerte digna y la pendiente resbaladiza (promovida y resuelta legislativamente en Holanda, uno de los países de ese Benelux que constituye una auténtica fábrica de horrores morales europeos) Simplemente aconsejar la lectura detenida de ese artículo y esperar que los legisladores españoles, desgraciadamente muy necesitados de clarividencia en demasiados asuntos de orden moral, lo hagan también y resuelvan, en lugar de regular la muerte digna aprobar una Ley nacional de cuidados paliativos integrales. Como dice muy claramente la doctora Méndez Monasterio, continúa nuestro lector sólo así, por el respeto que profese al más débil de sus miembros el enfermo, el vitalmente cansado, el anciano necesitados de ayuda material y moral podremos medir la calidad de nuestra sociedad. Aclaración de Carrascal Aunque no es lo habitual, también en esta sección hay lugar para nuestros columnistas. Uno de los más veteranos y queridos por los lectores, JOSÉ MARÍA CARRASCAL, suscribe estas líneas a modo de aclaración: Agradezco las amables palabras que me dirige don José Manuel Somavilla, pero debo aclarar que no soy capitán de la Marina Mercante. Hice la carrera de Náutica en la Escuela Oficial de Barcelona y las prácticas de Navegación en el vapor Vizcaya, más el patrullero RR- 10 de la Armada, pero ahí acabó mi vida marinera, al darme cuenta de que la mar no es tan literaria como creía y que no tenía dotes de mando. Aunque no considero perdidos aquellos estudios ni años, por la experiencia que me dieron y las gentes que conocí. Soy yo, no el periódico, quien firma como periodista, al aproximarse lo más posible a lo que soy dotado no solo de buena memoria, sino también de una gran tenacidad, escribe: Me ha venido a la memoria y he buscado hasta dar con ella, una Tercera de ABC, publicada el 18 de diciembre de 1998, titulada Lenguas imaginarias y suscrita por el académico de la Lengua, Gregorio Salvador. Explicaba, a mi juicio con bastante acierto, los intentos en diversas Autonomías de difundir su propia lengua analizaba el cantabru, el bable, la Primera Gramática Ehtremeña y la jabla canaria (la ortografía es la del texto en cuestión) la página no tiene desperdicio y recomiendo su lectura, ya que analiza las razones, especialmente económicas, que rodean estos intentos (yo añadiría las políticas de la búsqueda desesperada de votos) Respecto del bable continúa Gilmartin que es lo que está de moda, en la primera de las columnas y en su último párrafo indicaba: Así andaban hace veinte años, en Asturias, los del conceyu bable con pintadas callejeras que pedían la llingua nes escueles y ya les van a hacer cooficial el simulacro, aparte los millones normalizadores con que se hayan venido beneficiando en el intervalo Rememorando tiempos pasados Con motivo de la polémica que se viene manteniendo estos días, relacionada con la petición de la cooficialidad del bable, FÉLIX GILMARTIN, Pueden dirigir sus cartas y preguntas al director a: Por correo: C San Álvaro, 8, 1 3. 14003 Córdoba Por fax: 957 496 301. Por correo electrónico: cartas. cordoba abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas.