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ABC DOMINGO, 28 DE ENERO DE 2018 abc. es opinion LA TERCERA 3 F U N DA D O E N 1 9 0 3 P O R D O N T O R C UAT O LU C A D E T E NA MARAÑÓN EN LA TERCERA ESPAÑA POR JUAN VAN- HALEN Marañón, científico y escritor eminente, humanista que llegaría a ser miembro de número de cinco de las ocho Reales Academias, nunca transigió con las barbaridades ni de un lado ni de otro. Como tantos ciudadanos llevados por el río de la tragedia fratricida no pertenecía en rigor a ninguna de las dos Españas enfrentadas con las barbaridades ni de un lado ni de otro. Como tantos ciudadanos llevados por el río de la tragedia fratricida no pertenecía en rigor a ninguna de las dos Españas enfrentadas. Se sentía en una tercera España liberal y moderada, y entendió que no debía ocultar el turbión revolucionario. Lo desenmascaró durante su exilio en artículos y conferencias en Francia y América. No siempre fue entendido. Él no cambió; se desencajó y se desnortó el país. Sobre las dos Españas cito, con explicable satisfacción, al profesor José Luis Comellas que en su libro Los primeros pronunciamientos en España de 1958, refiriéndose a las Memorias del exiliado liberal, luego general, Juan Van Halen y Sarti, editadas en Paris, Bruselas, Londres, Stuttgart, Dordrecht y Nueva York en 1827 y 1828, escribe: Dice el conspirador más típico de la época que desde entonces existen dos Españas que sólo un gobierno equitativo puede reconciliar y se pregunta si aquel militar ilustrado fue el creador del mito de las dos Españas Pero siempre, en medio del caos, existió una tercera España, a menudo incomprendida. Marañón vivió el exilio con su corazón en España. En los inicios de la posguerra Serrano Suñer se ocupó del regreso al país de figuras intelectuales. Cuando pronunció el nombre de Marañón en un Consejo de Ministros, el general Varela, ministro del Ejército, dio un puñetazo en la mesa y exclamó: A ese si entra lo mato a lo que Serrano Suñer contestó: Pues mire usted, tendrá sus dificultades porque cuando entre yo personalmente le daré escolta D EBO a la Tercera Tiempo de resentidos de mi hermano Luis del Val los amigos con solera son hermanos que se eligen una nueva relectura de Tiberio. Historia de un resentimiento de Gregorio Marañón, además de volver a deleitarme con su magnífica biografía canónica del también admirado Marino Gómez Santos. El Tiberio sufrió una fatal peripecia. Marañón olvidó un maletín con el original en un taxi parisino camino de la Gare d Orsay a primeros de agosto de 1937; nunca apareció. Tuvo que rehacer completamente el libro según carta a su amigo Pérez Ferrero. La labor fue titánica por su extensión y su aparato bibliográfico. Se publicó en Buenos Aires en 1939. El Tiberio se apuntala en lecturas clásicas y modernas, en la estela que va de Tácito a Unamuno pasando por Quevedo, y es un desbordamiento del humanismo evidente en toda la obra de Marañón. Ejemplo señero de ensayo biológico fórmula que él creó. Cuando Marañón escribe su Tiberio es un español fuera de España, un exiliado. Supone una evidencia más del horror que vivió la retaguardia de aquella guerra el hecho de que se viese obligado a abandonar España quien fue llamado partero de la República la salida al exilio de Alfonso XIII se negoció en su casa entre Romanones y Alcalá- Zamora con él de testigo. Encarcelado por la Dictadura de Primo de Rivera, cofundó la Agrupación al Servicio de la República, fue diputado en las primeras Cortes republicanas y, a fuer de liberal, siendo tan lejano al comunismo, colaboró en la creación de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética. Los tres agitadores intelectuales de la conciencia nacional en el paso de la Monarquía a la República: Marañón, Ortega y Pérez de Ayala dimitido como embajador en Londres en junio de 1936 se exiliaron y sus hijos lucharon en el Ejército nacional. Al exilio durante la guerra marcharon también, entre tantos españoles eminentes, Pío Baroja, Severo Ochoa, Azorín, Ramón Menéndez Pidal y Salvador de Madariaga, ex- ministro republicano, antifranquista de por vida; incluso el poeta Ventura Gassol, de ERC, consejero de Cultura de Companys, tuvo que exiliarse amenazado de muerte por los anarquistas. ¿Qué había ocurrido? No eran derechistas pero huyeron de una realidad política desbocada que no había asumido su gran reto histórico. El temprano ¡No es esto, no es esto! de Ortega. La crítica de Marañón a la República se forjó desde la incapacidad del nuevo régimen para unir a los españoles, alentando los radicalismos en lugar de aislarlos. Hoy descubrimos en cierta izquierda síntomas del mismo error. Escribe Marañón sobre la pedantería revolucio- naria y confiesa que ha sido testigo del contagio del gesto colectivo sobre la individualidad. Todas esas normas de conducta de la vida del ciudadano normal se han evaporado y, despeinado y sin camisa, mata, saquea, incendia, se olvida de los suyos y actúa, en suma, al dictado de todos los instintos primarios que había ido enterrando en el fondo de su conciencia, a través de siglos y siglos, la civilización Son situaciones en las que aflora más que en otras el rencor, el resentimiento, la envidia, la venganza, el odio. Se puede ver la Historia con un sólo ojo, como no pocos hacen ahora, pero Marañón como tantos españoles conocía las tremendas previsiones de Largo Caballero, el llamado Lenin español previas y posteriores a las elecciones de febrero de 1936. Anoto sólo dos: Si triunfan las derechas tendremos que ir a la guerra civil declarada (19 de enero, Alicante) La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo (20 de enero, Linares) Y El Socialista del 26 de mayo editorializa: Cuando el Frente Popular se derrumbe estableceremos la dictadura del proletariado, lo que quiere decir la represión de las clases capitalistas y burguesas El mensaje de cierta izquierda, la única movilizada, era el anuncio de otra guerra civil. Mientras, enfrente se preparaba la respuesta: el golpe fallido del 17 de julio de 1936, inicio formal de una guerra cuyo primer capítulo, y cruento, se había producido en Asturias en octubre de 1934. Marañón, científico y escritor eminente, humanista que llegaría a ser miembro de número de cinco de las ocho Reales Academias, nunca transigió V uelto a España en 1942, Marañón nunca arrió la bandera de su liberalismo. Siempre mantuvo que una paz fecunda no podía alzarse sobre la pasión inútil de la revancha Su lección moral no sólo fue personal y profesional sino también política. Para él ser liberal es una forma de existir, consustancial a la persona: Se ama la libertad como se ama y necesita el aire, el pan y el amor Del Marañón que por cronología llegué a tratar, su hijo Gregorio Marañón Moya, guardo, entre tantos, un recuerdo que destaco por su emotividad. Como aprendiz de bibliófilo frecuento desde joven librerías de viejo. En una de ellas compré una edición francesa, numerada, del libro Pablo Picasso de Eugenio D Ors, encuadernada con las iniciales G. M. P. en el lomo. Editado en París en 1930, lleva una dedicatoria manuscrita: A Gregorio Marañón ofrenda y homenaje. Eugenio D Ors. Navidad 1930 Supuse que el ejemplar procedía del expolio de la biblioteca de Marañón tras su salida de España, y ofrecí el libro a su hijo. Lo rescataste y está en buenas manos, quédatelo La respuesta me emocionó; lo conservo con mimo. ¿Dónde está ahora la tercera España de Marañón? Se ha desdibujado entre el radicalismo y la ceguera, el odio que vuelve y la mentira disfrazada de posverdad que nos cerca. JUAN VAN- HALEN ES ESCRITOR Y ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.