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ABC DOMINGO, 21 DE ENERO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 71 CERO ¿Les son a útiles a la hora de preparar sus novelas, y ésta en concreto? -Sí, se trata de un buen instrumento de trabajo, pero como todo instrumento hay que saber manejarlo. Los instrumentos no son buenos ni malos, porque todo depende del uso que se le dé. Yo empleo las nuevas tecnologías, por ejemplo, para contactar con expertos a los que les hago preguntas sobre temas que me interesan, o para preparar viajes, o para buscar bibliografía y acceder a bases de datos en universidades o para buscar imágenes que me sean útiles. A la vez, las tecnologías tienen un lado difícil de manejar que hace que muchas voces ajenas se mezclen en tu vida, y para controlar este tema se requiere mucho temple. -Ésta es su octava novela. ¿Le ha costado escribirla tanto como la primera? -Mis editores y mis lectores dicen que Lo que no nombramos no existe: las palabras nos condicionan El hecho de estar en la lista de autores más vendidos de Estados Unidos no mediatiza mi trabajo. Hubo un tiempo en el que sí sentía esa presión, la presión de lo comercial o de los editores esperando la siguiente novela, pero tomé la decisión de que si había entrado en esa lista escribiendo lo que yo quería escribir el único camino para seguir ahí era seguir escribiendo lo que a mí me gusta asegura el autor. Las palabras no son sólo la herramienta del escritor: son también la herramienta de la civilización, porque hemos estado continuamente inventado términos, unos términos que condicionan nuestra existencia. Lo que no nombramos no existe afirma quien está formado en el mundo del periodismo- -fue director de la revista Más Allá de la Ciencia durante siete años, además de presentador y director de espacios en radio y televisión en España- Es autor de títulos muy populares entre los que destacan La cena secreta (publicado en 43 países) y La dama azul El fuego invisible es su octava novela. con cada novela ellos notan una evolución. Le voy a decir la verdad: cada vez que empiezo una novela me siento un principiante. Siempre empiezas de cero, aunque ya sepas cómo resolver ciertas cosas. Y eso crea muchas inseguridades, sobre todo en los primeros compases. La novela no está armada hasta que no tengas unas ciento cincuenta páginas de las que puedas sentirte satisfecho. -El papel en blanco siempre asusta. -Sí... Lo que intimida del papel en blanco es que es el universo entero. Cuando tú te enfrentas a tu historia todo cabe: cuando empiezas a llenar ese papel comienzas a decidir cosas, a elegir unas cosas y descartar otras y ése es el punto difícil. En el periodismo, que he ejercido durante muchos años, pasa lo mismo: cuando te pones a escribir la página está en blanco y tu misión es escribir una buena historia con los mimbres que te ha dado la realidad.