Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO, 21 DE ENERO DE 2018 abc. es conocer SOCIEDAD 65 La ruta de la despoblación El pueblo de Félix tiene unas diez casas. Cuatro y la iglesia están derruidas, mientras que el resto las ocupan en verano descendientes de antiguos habitantes del lugar Villartos Villartoso llartos Villar del Río i r o San C Santa Cruz de Yanguas n n u 56 43 4 25 15 21 20 Verguizas Vizmanos z a s Vallori Valloria lloria TIERRAS ALTAS S San Pedro d Man q Manrique n 558 moda en los últimos tiempos pero condena antigua para la España interior. ¡Pero cómo pueden hablar ahora de despoblación si lo han dejado caer todo! exclama enfadado contra la labor de los políticos. ¡Ahora ya no hay remedio! continúa contrariado, para zanjar su intervención con una frase que resume el pensamiento de muchos de quienes han visto cómo el abandono rural ha privado de vida a sus pueblos: Les ha interesado darnos el golpe y ya no se puede hacer nada Volver al pueblo N a l a Navabellida El Collado C l 18 Las Aldehuelas a A e e s Los Campos a p 3 12 Oncala n l Número de empadronados (Fuente: INE 2017) 42 24 Ausejo Au j Ausejo Ausej Zona ampliada Soria A Soria Provincia de Soria él solo FOTOS: E. DELGADO SANZ La cifra de empadronados suele ser mayor a los residentes reales del lugar Soria es la provincia con menos habitantes de España y Tierras Altas la comarca soriana más despoblada. En apenas 775 km 2 hay 19 municipios y 1.551 personas empadronadas. Es decir, 2 personas por km 2 cuando la media española es de 92 personas en el mismo espacio. meses al año desde su pueblo natal en Soria hasta Ciudad Real, con la única compañía de las ovejas, cabras y vacas que pastoreaba. También llevaba a sus perros, una de los cuales Canela, que no ladra al visitante aún vive con él en un lugar donde otrora hubo, aunque no lo parezca, niños. La media sonrisa acompaña toda la conversación. Solo hay dos temas que parecen trastocar la tranquilidad y el buen humor de este hombre, anacoreta de su propio pueblo. Fue un 2 de noviembre, aún me acuerdo y solo tenía 14 años Con esa frase rememora el día que le echaron de casa para, como él dice, buscarse las habichuelas Más serio se pone aún, y también eleva el tono, cuando la pregunta versa sobre la despoblación, concepto de cino. Estoy a mi aire. Hago lo que quiero. Entro y salgo cuando quiero, me acuesto a la hora que me da la gana. Vivir así no es duro asegura, para acto seguido mandar un mensaje si se da la casualidad de que leen sus palabras a las altas esferas: Solo quiero que no me quiten la paga Esfuerzo le ha costado ganársela. Son décadas viajando durante siete Esta resignación es habitual en los pueblos pequeños entendiéndose aquellos que no llegan a la veintena de habitantes donde dan por hecha la desaparición y se dedican a esperarla en las mejores condiciones posibles. Yo no puedo recomendar a nadie volver al pueblo dice el hombre que decidió quedarse a vivir, aunque fuera solo, en el suyo. A mis amigos les robaron las oportunidades y por eso se fueron insiste Félix, que cuando eso pasó tenía 18 o 19 años y ahora ya peina canas y más de 70 primaveras. Pero es feliz. No le recomendará a nadie su vida pero él la disfruta como nadie. Por las tardes subo a esos cerros. Un día a uno y otro día a otro enumera señalando hacia las dos montañas, ahora nevadas, que enclaustran sus dominios. Por lo demás, presume de tener teléfono, de disfrutar de una televisión de 24 canales de las chuletas de cordero que comió ese día y de no prestar atención ni al fútbol ni a los políticos. Eso sí, sabe perfectamente que el Barcelona le saca 19 puntos al Madrid y tampoco pierde la oportunidad de atizar a Puigdemont: Ellos se quieren ir porque dicen que les roban. ¿Qué tenemos que hacer los de aquí entonces? Luego, sin más, da por terminada la conversación. Venga, que ya te he contado más de lo que debía dice mientras se adentra en su casa. A esperar a que termine la tarde, llegue la noche y después vuelva a salir el sol. 1.300 pueblos zombies en la geografía española ROBERTO PÉREZ ZARAGOZA España suma ya 1.319 pueblos moribundos. Son 33 municipios más de los que estaban en esta situación en 2016, 81 más que en 2015, casi 400 más que en el año 2000. Agonizan con menos de 100 empadronados, y eso que en la lista no entran las entidades locales menores, núcleos de población adscritos a términos municipales. Si se cuentan esas entidades menores, el mapa del desierto demográfico ofrece un panorama más crudo aún. La España rural perdió 61.684 habitantes durante el último año, según los datos recopilados por ABC a partir del último censo municipal certificado por el Instituto Nacional de Es- tadística (INE) El zarpazo demográfico sigue cayendo en los pequeños municipios. Mientras el conjunto de las capitales de provincia españolas ganaron entre 2016 y 2017 un total de 27.960 vecinos, el conjunto de municipios de menos de 10.000 habitantes perdieron 61.684 empadronados. Desde el año 2000, 322.000 habitantes menos. Entre 2016 y 2017, la España rural perdió población a un vertiginoso ritmo de siete habitantes cada hora. El desierto demográfico avanza mientras las administraciones públicas siguen dándole vueltas a cómo frenar esa hemorragia. En el último año 40 provincias españolas perdieron población. Y, para la mayoría de ellas, esa regresión es reincidente. Tanto que varias están en una situación crítica. Soria, Guadalajara, Burgos y Salamanca lideran ese negro ranking. Son territorios asfixiados por la despoblación y que se asoman al precipicio de lo demográficamente insostenible. En la España rural preocupa cuando un municipio cae por debajo de los mil vecinos. Cuando se sitúa por debajo de 500, el riesgo de extinción se evidencia con claridad. Cuando baja de 100, ese peligro se dispara de forma extrema. De los 8.124 municipios que hay en España, 4.979 tienen menos de mil empadronados. Y, de ellos, 3.972 subsisten con menos de 500. El problema afecta a la mayor parte de España, con más o menos severdidad. En Soria, el 90 de sus municipios subsisten con menos de 500 empadronados, y la mayoría de ellos no tienen ni cien. En la provincia de Gua- dalajara, algo parecido: el 86 de todos sus municipios no pasan de 500 habitantes. En la provincia de Burgos son el 85 lo mismo que en Salamanca. En la de Ávila, el 84 En Palencia, el 83 Con estas tasas, la geografía humana de esos territorios está condenada, lo que conlleva un coste en términos no solo sociales, sino también económicos y patrimoniales. Soria, Guadalajara, Burgos, Salamanca, Ávila y Palencia están en situación demográficamente extrema, pero la despoblación afecta a más. En Teruel y Zamora, ocho de cada diez localidades tienen menos de 500 empadronados; en La Rioja, Valladolid, Zamora y Huesca, las tres cuartas partes. En Zaragoza, paradoja añadida: la capital es una de las cinco mayores urbes españolas, pero en el resto del territorio cunde el desierto demográfico.