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50 ESPAÑA DOMINGO, 21 DE ENERO DE 2018 abc. es espana ABC El crimen de Sabiñánigo La fiscal quiere prisión permanente revisable para el torturador de la niña Naiara El tío de la víctima confesó a la jueza cómo golpeó, engrilletó y estrelló contra el suelo a la pequeña durante siete horas porque no se sabía la lección Naiara tenía ocho años; cumple el primer supuesto para aplicar la condena agravada CRUZ MORCILLO MADRID Jueza: ¿Qué pasó cuando usted empezó a zarandear a Naiara de los pelos? Iván Pardo: Me enfadé, me parece que le pegué con los puños un poco fuerte en la cabeza y me cogí una raqueta eléctrica cazainsectos y se la puse Jueza: ¿Para qué daba pequeños calambres a Naiara? Iván Pardo: A ver si cambiaba de comportamiento en los estudios y de obedecer a los mayores y tener respeto, que fue para lo que bajó a la casa. Jueza: La raqueta, ¿en qué parte del cuerpo de Naiara la empleó? Iván Pardo: En los pies y en los muslos Jueza: ¿Como consiguió paralizarla? Iván Pardo: Le puse unos grilletes, dos grilletes atados con una cuerda en las manos y en los pies le puse un calcetín limpio en la boca para que no chillase. Es un fragmento de la declaración en sede judicial de Iván Pardo Pena, el 8 de julio de 2017, acusado de asesinar a Naiara Briones, hijastra de su hermano, de solo ocho años, en Sabiñánigo (Huesca) porque la pequeña no quería estudiar. Sus palabras, las de la Guardia Civil y las de la jueza componen la crónica de las siete horas de torturas a las que fue sometida la criatu- vedad, crueldad y dureza de los hechos que provocaron un día despúes la muerte de la pequeña. Cogió dos esposas y ató con unas a Naiara con las manos a la espalda y otras en los pies de la niña utilizó una cuerda ra hasta dejarla como un vegetal negra que ató a los pies de Naiara (de Murió un día después en el hospital. esposa a esposa) para evitar así que la La fiscal pedirá prisión permante re- niña pudiera moverse y de nuevo covisable, según indicó en su alegato para gió la raqueta eléctrica produciendo solicitar la prisión provisional sin fian- descargas a la menor por todo el cuerza tras narrar Pardo la saña con la que po llegando a caerse el calcetín colose empleó. ¿Usted cree que actuó con cado en la boca de Naiara de tanto gricrueldad? le preguntó la represen- tar por lo que Iván Pardo volvió a metante del Ministerio Público. No fue ter el calcetín en la boca más profundo capaz de negarlo. Está en la cárcel des- mientras propinaba puñetazos en la de entonces. Además, figuran como cara, boca y nariz de la niña y apretainvestigados su madre y su hermano, ba las mejillas a la niña obligando a padrastro de la pequeña. Naiara a morderse a sí La causa ha sido declamisma continúa la maDos horas rada compleja y prosigue Estuvo dos horas gistrada. la instrucción. La acusa Le pegué con el cinción ejercida por el bufe- inconsciente hasta turón a ver si así se poque entró en te de Marcos García Monnía las pilas. Me enfadé parada y dejó de porque siempre estaba tes, en nombre del padre natural de la niña, Marespirar sin que con que se sabía el tema nuel Briones, acaba de y no se lo sabía declaró nadie avisara pedir que declaren todos el detenido. Naiara Briolos familiares. nes, a pesar de que había Yo voy a sudar Yo voy a sudar, aprobado el curso (terceCopiar 20 hojas ro de Primaria) llevaba pero tú lo vas a A las ocho y cuarto de dos noches y dos días sin la mañana del 6 de julio pasar muy mal, te dormir, obligada a estuIván Pardo Peña (33 voy a dar durante diar por el hermano y la años) entró en la cocina madre de su padrastro, diez horas así donde estaba Naiara comenzó el horror de rodillas sobre grava o para tomarle la lección de pie, vigilada por sus que le había impuesto el dos primas de 12 y 14 día anterior cuando la obligó a estar años, que debían turnarse para impetoda la noche de rodillas con piedras dir que la criatura descansara. debajo de las rodillas. Tenía que co La enganché, la zarandeé de los pepiar veinte hojas de la lección que te- los y fue ahí cuando la cría se quedó nía que estudiar y cuando le dijo que como desmayada La enganché, la no lo tenía hecho se puso muy nervio- levanté y la bajé repetidas veces, cuaso, se enfadó y comenzó a propinar tro, cinco o seis. en una de esas se quegolpes con los nudillos cerrados en la dó que se caía. Se quedó como inconscabeza de la cría. Luego se fue al sa- ciente, no respondía, me la llevé al baño lón, se quitó la camisa y dijo: Yo voy para meterle la cabeza debajo del agua a sudar, pero tú lo vas a pasar muy mal, a ver si se le pasaba te voy a dar durante diez horas En la casa de la avenida de Yebra de Así comienza el relato del auto de Sabiñánigo vivían Nieves Pena, viuda, prisión de la titular del Juzgado de Pri- su hijo Iván Pardo, vigilante jurado de mera Instancia e Instrucción número 33 años, y las dos nietas de Nieves: Aza 1 de Jaca (Huesca) Mercedes Gonzá- hara y Mariam, de 14 y 12 años, respeclez, en el que constata la extrema gra- tivamente, de las que tenía la tutela. Naiara era la hija que su nuera Mariela Alejandra Benítez había traído desde Argentina. Casada con su hijo Carlos, la pareja había tenido dos niñas en común: una de cuatro años y otra de uno. Naiara estaba pasando unos días en la casa de su abuela postiza porque estaba rebelde, rompía sillas, contestaba... y no podía con ella según declaró el padrastro de la niña, Carlos Pardo. La madre, en el trabajo La mandaron allí mientras su madre trabajaba en Bielsa. De día se quedaba al cuidado de Iván Pardo, que no ejerció jamás de tío, sino de verdugo. La mañana de julio, la del infierno, después de desmayarse a causa de los golpes, Iván Pardo la metió en la bañera, ordenó a su sobrina mayor que le llevara amoniaco y lo echó sobre la boca de la niña. Naiara sangraba mucho; le colocó una bolsa de guisantes congelada para bajar la hinchazón. A la una de la tarde, después de casi cinco horas de saña, mandó a sus dos sobrinas que fregaran la sangre y recogieran La confesión del asesino ante la juez Grilletes y descargas Le di con una raqueta eléctrica cazainsectos. Le puse unos grilletes en manos y pies y un calcetín en la boca Desmayada La enganché, la zarandeé de los pelos, cuatro o cinco veces, y fue ahí cuando la cría se quedó como desmayada