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ABC VIERNES, 12 DE ENERO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 59 Para vivir un año... ANÁLISIS LORETO SESMA H ay poemas en los que te quedas a vivir, versos que resuenan siempre que le dejas un hueco al eco de la memoria. Pocos autores consiguen retener los instantes vitales como lo hace Ángel González, atrapar ese retazo de experiencias, las pequeñas postales de una vida que luego serán recuerdos, recuerdos que cuentan toda una vida. Bien es cierto que yo gateo por la poesía con la inexperiencia del que está ahora aprendiendo que las palabras también te regalan alas. Miro cómo andan los maestros, admiro su forma de trazarse caminos, devoro las huellas de sus trayectorias. Cuando leí a Ángel González por primera vez vi que con su nombre premonitorio escribía volando. Y añado: hace tocar el cielo a los demás. Con versos daga haciendo diana, se me clavaron aquellas palabras para siempre. Después sería la vida la que me explicaría por qué a veces uno se enreda a las palabras casi por supervivencia, como si necesesitáramos encontrar una respuesta para tanto llanto, como si quisiéramos justificar que el peaje de la risa es haberle plantado cara al dolor. Uno aprende que para vivir un año es necesario morirse muchas veces mucho justo como escribe González. Feliz cumpleaños, maestro. LORETO SESMA ES POETA, AUTORA DE AMOR REVÓLVER La experiencia poética Con acusada y familiar conciencia civil, nunca volvió abstractos los sentimientos forma de energía sentimental que pasa de las palabras a la mente. Ángel González, educado a pie de calle, con acusada y familiar conciencia civil, nunca volvió abstractos los sentimientos, hizo del poema una experiencia identificable, próxima, que cualquiera de nosotros podía compartir. Concibió el poema como un territorio común, como un lugar de encuentro, ese donde revivir todas las memorias de la vida. Por eso se alejó de todo aquello que supusiera un estilo artificioso y excesivo. Le gustaba la naturalidad y fingía, como los poetas medievales o los románticos, un lenguaje conversacional, un lirismo pretendidamente empobrecido. Juzgó el mundo y se juzgó a sí mismo desde la ironía. Con ella a cuestas, se alejó de los esencialismos, las transcendencias e intentó que el caos de vivir, de escribir se mantuviera en un margen de normalidad. La ironía le permitió siempre divertirse consigo mismo y con el mundo, es decir, divertirse con sus defectos. Su realismo irónico no es solo una manipulación de la realidad sino una parodia. En cierto modo fue un escritor de parodias, como Herbert dijo de sí mismo. Como lo fue Pere Quart o incluso Auden. En sus poemas hay una manipulación irónica de las convenciones, una dimensión crítica. Y por supuesto un profundo sentido del humor. La crítica y el sentido del humor en él nunca son malhumorados o regañones, como en Unamuno, pero continúan con esa tradición tan española del humor negro, absurdo y disparatado, quizá hasta surreal. El paso del tiempo En la poesía española es, como Antonio Machado, un poeta del tiempo, es decir, de la evocación, el drama familiar, el amor, el erotismo. A menudo, se queja, protesta, muestra su inconformismo, y después se repliega y deja aparecer sobre todo su vena escéptica. Alguna vez escribió que lo que le producía mayor desazón era el paso del tiempo: La percepción del paso del tiempo me produce mayor desazón que mi propia muerte Hoy hace diez años que pasó a vivir otra vida. Jorge Manrique diría que es la vida de la fama, Leopardi diría que solo es la vida de un puñado de tierra. A un vitalista como él, que hizo de los sentimientos algo intenso, fuente y origen de toda rebelión, es imposible que la muerte se lo llevara hace ahora diez años. La vida no era una tentativa de amar. Era el único intento. Lo seguirá aprovechando alguna madrugada. ABC BIBLIOGRAFÍA ESENCIAL Ángel González ha publicado los siguientes libros de poemas: Áspero mundo (1956) Sin esperanza, con convencimiento (1961) Grado elemental (Premio Antonio Machado, 1962) Palabra sobre palabra (1965) Tratado de urbanismo (1967 y 1976) Breves acotaciones para una biografía (1971) Procedimientos narrativos (1972) Muestra de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan (1976; segunda edición aumentada y corregida, 1977) Prosemas o menos (1985) Deixis en fantasma (1992) y Otoños y otras luces (2001) Fue premio Príncipe de Asturias de las Letras (1985, y premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1996) El mismo año fue elegido Académico de la RAE, y tomó posesión de su sillón al año siguiente, 1997, en un acto en el que le respondió Emilio Alarcos.