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58 CULTURA VIERNES, 12 DE ENERO DE 2018 abc. es cultura ABC Diez años de la otra vida del poeta Ángel González La obra de este miembro de la generación del 50 sigue vigente y su mirada es rabiosamente actual POR DIEGO DONCEL D iez años después de su muerte, Ángel González (1925- 2008) sigue vivo. Murió de lo que solo un poeta como él puede morir: de lo mucho que tenía vivido, que tenía amado, de lo mucho que había sabido apurar los venenos y los placeres del tiempo. Fue tan vital que no solo vivió una vez, sino muchas. Para dibujar su retrato, por eso, hay que ir no solo al fondo de su biografía sino también a sus palabras, a sus poemas y a sus reflexiones. Ángel González fue siempre ese poeta al que uno le gusta encontrar: desacralizador, divertido y lúcido. Sabía que un hombre melancólico como él tenía que hacer divertida su vida; y sabía que un poeta de su estirpe no podía hacer poesía que no dibujara una sonrisa en los labios del lector. Sin esperanza, con convencimiento, así podía resumirse su biografía, como el título de uno de sus libros mayores. ABC Premios Ángel González recibió el premio Cervantes, el Príncipe de Asturias de las Letras (arriba) el Reina Sofía de Poesía y el García Lorca, entre otros galardones a una obra de gran calidad y mucha popularidad. A la izquierda, de niño Una obra en pie Vivió sin padre desde los dieciocho meses, pero pasó su infancia rodeado de mujeres que lo cuidaron. En la guerra y postguerra estuvo en el bando de los perdedores, con muerto familiar y exilio de por medio. Fue maestro brevemente, funcionario y profesor universitario en Albuquerque. Le gustó por encima de todo la amistad, que supo atender con esa generosidad que imprimía siempre a los asuntos importantes. Fue, como quiso Cervantes, un escritor educado en la conversación de las tabernas y de las madrugadas. Diez años después de su muerte, los amigos, los lectores y los jóvenes poetas lo siguen manteniendo en pie. Se acercan a esa palabra que siempre fue íntima, como un secreto dicho en voz baja, como una confidencia que alguien te susurra al oído. También a esa palabra clara, pero de esa claridad engañosa aprendida en la difícil facilidad, en la transparencia sin fondo. Tal vez los jóvenes lo amen tanto porque su poesía siempre estuvo tocada por el encanto que solo poseen los grandes. Encanto quiere decir emoción, esa ABC Por Machado en Collioure. De izquierda a derecha, Blas de Otero, José A. Goytisolo, Ángel González, José A. Valente. Abajo: Jaime Gil de Biedma, A. Costafreda, Carlos Barral y J. M. Caballero Bonald ABC Dos poemas de Ángel Gonzalez EPÍLOGO Me arrepiento de tanta inútil queja, de tanta lamentación improcedente. Son las reglas del juego inapelables y justifican toda, cualquier pérdida. Ahora sólo lo inesperado o lo imposible podría hacerme llorar: una resurrección, ninguna muerte. (INTERPRETACIÓN DEL PESIMISTA) Nada es lo mismo, nada permanece. Menos la Historia y las morcillas de mi tierra: se hacen las dos con sangre, se repiten.