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ABC VIERNES, 12 DE ENERO DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 Carme Forcadell, en su rueda de prensa ayer en el Parlament, en la que anunció su renuncia a optar a la presidencia de la cámara EFE No presidirá el Parlament El moonwalk HUGHES En los días de octubre, el cariz que tomó el independentismo nos conmocionó. Nos golpeaba una sensación de irrealidad cuando amenazaban con llevar su unilateralidad hasta el final. Parecía posible, el convencimiento era absoluto. En esos días, Carme Forcadell dijo eso de ni un pas enrere ni un paso atrás, semanas antes de dar ella no uno, sino un moonwalk, y dar a su vez nombre a la Vía Forcadell del desdecimiento por la que ayer se encaminaron, obedientes y constitucionales, los Forn, Sànchez y Cuixart, dejando en el ciudadano parecida sensación de estupefacción. ¿Son las mismas personas, los mismos cocos unilaterales? Es evidente que estamos ante una maniobra en pleno proceso judicial y que los satisfechos por esto deberían esperar a ver las sentencias, pero esta renuncia pública a sus principios tiene algo de vergüenza, de escarnio autoinfligido. ¿Qué clase de mártir vergonzante y rajado está produciendo el independentismo? Josep Pla, a cuenta de Cambó y las acusaciones de traidor que padecía, hablaba sobre la psicología del independentismo más radical: Estudiando estos fenómenos de insociabilidad se observa un hecho muy curioso. No cuesta demasiado ver que están originados por recaídas en estados de cansancio colectivo. Sólo hay que darse cuenta, en efecto, de que estos movimientos secesionistas se hacen casi siempre a base de llevar el extremismo hasta el punto justo necesario y suficiente en que el extremismo se convierte en una situación de reposo absoluto Frente a una proyección exaltada y puramente melancólica, Cambó ofrecía soluciones prácticas, avances. Pero esta vez, el extremismo, puesto a hacer cosas, ha llevado la situación a un cansancio nuevo. Los políticos nacionalistas se apresuraron tras la caída de Pujol. ¿Por qué? Con un poco de paciencia tenían muy cerca (lo tienen aún) una reforma constitucional que, a no mucho tardar, les abriera la puerta a un estatus distinto. Una estrategia en dos tiempos. El español estaba macerado, casi en sazón, pero los días de octubre despertaron un auténtico momento nacional. Si el Estado (no pondremos apellidos) hubiera actuado antes lo sabemos también con solo comprobar el efecto de un día de cárcel esto no se hubiera producido. ESPAÑA