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ABC MIÉRCOLES, 10 DE ENERO DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 41 ¿Quiénes son los dreamers? Los 800.000 inmigrantes que entraron ilegalmente en EE. UU. cuando eran menores de 16 años y, en 2012, no habían cumplido 31. Obama aprobó el programa DACA para protegerles de la deportación. Tres cuartas partes proceden de México. Se les exige no tener antecedentes penales y que estén estudiando o trabajando. El fiscal de la trama rusa pide interrogar al presidente Los abogados de la Casa Blanca están tratando de evitar el cara a cara con Mueller M. ERICE WASHINGTON AFP fronteras para cerrar el acceso al tráfico de drogas y la delincuencia Los legisladores han asumido la patata caliente de alcanzar en seis meses un acuerdo, pero es el presidente quien debe avalar con su firma el nuevo estatus legal de los dreamers 15.000 de los cuales ya están en situación ilegal. Antes de que en marzo todos los jóvenes inmigrantes queden desprotegidos, republicanos y demócratas deberán consensuar la nueva norma. Pero las dificultades son máximas. Los demócratas, en su gran mayoría, asumen como prioridad máxima una medida que les congratula con su electorado. Entre los republicanos, en cambio, hay división de opiniones, aunque su dirección siga mostrando mayor comprensión hacia los dreamers que el presidente al que sustentan. Algunos cuestionan el coste añadido de 2.600 millones de dólares que, según la Oficina de Control Presupuestario del Congreso, deberán asumir las arcas federales en los próximos diez años. Claro que la cantidad es menor en comparación con los 18.000 millones que Trump ha reclamado para la construcción de 1.100 kilómetros de muro, en idéntico plazo de tiempo. Un desembolso que muchos republicanos tampoco están dispuestos a asumir, mientras la desbocada deuda pública nacional supera con creces los 20 billones de dólares. La acumulación de obstáculos convierte la aprobación de la ley presupuestaria en un rompecabezas. El Senado, que debe dar el último visto bueno a la norma, reparte hoy 51 y 49 miembros entre republicanos y demócratas. Pero en este caso no valen lecturas partidistas. Como en todas las votaciones presupuestarias, la mayoría reforzada hace necesario un pacto entre muchos senadores de ambos partidos. Y no sólo Trump tiene capacidad de presión. Los demócratas, como grupo minoritario, pueden echar mano del llamado filibusterismo parlamentario, un recurso para bloquear a la mayoría republicana que el propio reglamento de la Cámara Alta prevé. Mientras se busca el acuerdo, la cuenta atrás no se detiene. El momento más caliente de la investigación de la llamada trama rusa cada vez está más cerca. El interrogatorio del fiscal especial al presidente de Estados Unidos no está todavía planteado formalmente, pero Robert Mueller ya ha expresado su intención a los abogados de la Casa Blanca. El pasado diciembre, durante un encuentro que mantuvo con dos de los letrados, el exdirector del FBI les comunicó que solicitaría las respuestas de Trump a algunas preguntas, como un paso más de su investigación para determinar si hubo connivencia entre el Gobierno ruso y el equipo del candidato republicano durante la pasada campaña electoral, según han informado distintos medios. Aunque el objetivo último de Mueller apunta a aclarar la existencia de un posible delito de obstrucción a la Justicia que el inquilino de la Casa Blanca habría cometido en su intento de frenar las pesquisas. Pese a que Trump ha insistido repetidas veces que no existe una actuación directa del fiscal especial contra él, los trabajos de los investigadores se han centrado crecientemente en las razones por las que el presidente despidió al director del FBI, James Comey, precisamente cuando había acelerado la investigación sobre una presunta conexión entre el Kremlin y su equipo electoral. La denuncia de Comey de haber sido presionado en el Despacho Oval y las contradicciones del propio presidente para justificar la salida del jefe de la Oficina Federal llevaron a Mueller a impulsar las pesquisas en torno a esa relación, desde que el pasado mayo se constituyera el Consejo Especial. Después de ocho meses de investigación, su máximo responsable expresó en diciembre a los abogados de Trump que tenía intención de interrogar al presidente próximamente, aunque no precisó el momento. Algunas fuentes señalan que el contacto para el intercambio de preguntas y respuestas, que debería producirse mediante un escrito formal del fiscal especial, podría tener lugar a finales de enero. Solo por escrito Desde su última entrevista con Mueller, los abogados de la Casa Blanca trabajan en los argumentos para asegurarse de que la entrevista se produciría por escrito, a fin de evitar la imagen perjudicial que supondría para Trump un interrogatorio cara a cara con el fiscal especial. Pese a ello, el presidente aseguró hace unos días que estaría encantado de mantener un encuentro con Mueller reiterando que no hay ni ha habido connivencia con el Gobierno ruso Desde que se iniciara la investigación, son ya cuatro los altos cargos y asesores de Trump inculpados por la llamada trama rusa, aunque por diferentes motivos: el que fuera director de la campaña electoral, Paul Manafort, y su socio, Rick Gates; el primer Asesor de Seguridad Nacional del presidente, Michael Flynn, y uno de los consejeros de política exterior del equipo de campaña del candidato republicano, George Papadopoulos. MISIÓN ZUMA DE ESTADOS UNIDOS Dan por perdido un satélite espía que se lanzó el domingo ABC WASHINGTON La presión puede con Steve Bannon, que deja la dirección de Breitbart News Steve Bannon, quien fuese el último e influyente asesor de campaña del presidente de Estados Unidos, se vio ayer obligado a abandonar su cargo como director del medio ultraconservador Breitbart News La decisión de Bannon se produce tras las iras de Donald Trump provocadas por la publicación del libro Fuego y furia en el que Bannon aporta testimonios que ponen en duda la capacidad de Trump para ocupar la presidencia de Estados Unidos. Según The New York Times Bannon se vio forzado a abandonar este medio de comunicación por la presión de la inversora millonaria del proyecto Rebekah Mercer como consecuencia de las palabras de Bannon. La misión secreta Zuma, considerada un satélite espía estadounidense, lanzada desde Cabo Cañaveral a bordo de un cohete SpaceX el pasado domingo, no pudo alcanzar la órbita, por lo que se ha dado por perdida. Según dos funcionarios de EE. UU. citados por Reuters, este satélite de inteligencia clasificado, construido por Northrop Grumman Corp, no se separó de la segunda etapa del cohete Falcon 9 y se supone que se ha roto o se ha hundido en el mar, indican los dos funcionarios bajo condición de anonimato. Northrop Grumman construyó este satélite, valorado en miles de millones de dólares, cuyo nombre clave es Zuma, y fue el responsable de elegir el vehículo de lanzamiento de SpaceX Falcon 9, afirman ambos funcionarios, que sostienen que una investigación está en curso, pero no hay una indicación inicial de sabotaje u otra interferencia.