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18 CÓRDOBA Luto en la hostelería KISKO GARCÍA PACO LÓPEZ MIÉRCOLES, 10 DE ENERO DE 2018 cordoba. abc. es ABC RESTAURANTE CHOCO RESTAURANTE LA CUCHARA DE SAN LORENZO PACO MORALES RESTAURANTE NOOR Ha sido una referencia para nuestro equipo. Deja una gran herencia. Situó su restaurante en lo más alto empezando de cero Transmito mi pésame a su familia y a toda la hostelería cordobesa ya que nos deja todo un pilar de nuestra gastronomía Puso en el mapa a Córdoba con un proyecto de referencia mundial. Noor se inspiró en El Caballo Rojo Muere José García Marín, el símbolo de la gastronomía cordobesa contemporánea El dueño de El Caballo Rojo fallece a los 91 años tras una brillante trayectoria profesional B. LÓPEZ R. AGUILAR R. GÓRRIZ CÓRDOBA Los fogones cordobeses brillan desde ayer menos. El dueño del restaurante El Caballo Rojo, José García Marín, falleció en su domicilio a los 91 años. La misa se celebrará hoy en la iglesia de San Nicolás, que será el lugar para el último adiós al hombre que puso el molde de la cocina cordobesa contemporánea con mucho esfuerzo, dedicación y vocación. Su apuesta por la cocina andalusí fue clave para revolucionar la gastronomía local y situó al Caballo Rojo como un referente del buen comer nacional e internacional. No en vano, por él pasaron personalidades como García Márquez, Severo Ochoa, Borges o Boris Yeltsin. Llegó a lo más alto desde unos comienzos humildes. Con sólo un año de vida (nació en 1926) sus padres abrieron una taberna en San Cayetano rotulada con el nombre de su padre, Casa Ramón. Allí trabajaba toda la familia y fue donde García Marín tuvo su primer contacto con el negocio. Tras una infancia que pasó sorteando los horrores de la Guerra Civil- Recuerdo perfectamente los bombardeos aseguraba- sus pasos, sin embargo, no se dirigían a la gastronomía. Estuvo a un paso de ser fraile, pero en 1941 las circunstancias le llevaron por otros derroteros. Movilizaron a su hermano y tuvo que abandonar el pupitre del seminario de los Carmelitas Descalzos por los negocios familiares. Sus padres, además de Casa Ramón, habían abierto en 1938 La Primera del Brillante. En esta última, estuvo hasta 1962 cuando se queda con el bar de San Cayetano mientras sus hermanos optaron por La Primera. Su éxito en Casa Ramón le llevó a mudarse a la calle Romero, en plena Judería, pero ya como restaurante en lo que habían sido antes unas caballerizas. Un relieve con un caballo labrado le dio la idea del nombre. Alfonso Cruz Conde, amigo y cliente, lo redondeó: El Caballo Rojo. Cuando abrió este restaurante, García Marín defendía que en Córdoba hasta ese momento se comían callos, el rabo, menudillo de pollo, riñones al jerez y poco más. Y de pescado, boquerones, acedías y sardinas. No había otra cosa en la cocina cordobesa, que era limitadísima Se fue haciendo un nombre propio hasta el punto de que, como él explicaba, los colaboradores del general Franco le llamaban cada vez que éste venía a cazar a Córdoba. Los monteros me requerían para que les preparase la merienda, y allí que iba yo explicaba el restaurador. La influencia femenina fue clave en su trayectoria. Contaba que había aprendido a cocinar de su mujer y su Galardones Entre los múltiples reconocimientos, la Medalla al Mérito en el Trabajo y la Medalla de Oro de Córdoba suegra. La cocina cordobesa ha sido siempre una cocina de la mujer... Es una cocina de guisos y estofados contaba. Y fue su interés por investigar el que fraguó la nueva gastronomía cordobesa y el sello inconfundible de El Caballo Rojo. Gracias a un manuscrito de Claudio Sánchez Albornoz, con recetarios andaluces, aprendió las primeras recetas clave en la carta de su establecimiento en los años setenta. Son platos como el famoso cordero a la miel o el rape mozárabe que ya se sumaban a los tradicionales como perdiz encebollada, el rabo de toro y el pastel cordobés. En 1971, edificó el actual restaurante con capacidad para unas 300 personas. Era un local dotado de salones e instalaciones desconocidas antes en Córdoba. Chico Medina se convirtió en el jefe de cocina y la fama de El Caballo Rojo empezó a atraer a sus salones a celebridades. El primero en firmar en el libro de honor fue José María Pemán. El eco de su cocina fue tal que servía monterías en las que el Rey Emérito, don Juan Carlos I, era habitual. Fue el primer restaurante que entró José García Marín, fotografiado en el Don Juan Carlos y Doña Sofía, clientes asiduos de García Marín ABC Homenaje a García Marín