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ABC MIÉRCOLES, 10 DE ENERO DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 13 EL RECUADRO UNA RAYA EN EL AGUA ANTONIO BURGOS EXPORTAMOS GOYAS La pegatina fue sustituida por el vestido negro E STOS Goyas que exportamos se hacen con todas las bendiciones legales, no como aquel rico potrico que cogieron sacando de España un Picasso de tapadillo en su yate como el que saca a pasear al perro. Estos Goyas no tienen en su temática los fusilamientos de la Moncloa ni las majas, vestidas o desnudas. Los Goyas a los que me refiero son los premios Goya, cuyo modelo de manipulación política hemos exportado solemnemente a Estados Unidos y especialmente a Hollywood. Eso está muy bien. No siempre vamos a ser nosotros los que importemos de Estados Unidos novedades, costumbres, modas, modelos de automóviles, aviones, armamento militar, atuendos, tecnologías, hamburguesas o perritos calientes de los que Terelu se come a velocidad de Circuito de Jerez y a pares. Ahora son los americanos, nada menos que los de la Meca del Cine, los que nos copian, sin que, al contrario de lo que ocurrir suele con lo que les importamos, tengamos que pagar patentes, regalías ni derechos de autor. El modelo Goya ya saben en qué consiste: en que un solemne acto de entrega de premios cinematográficos, naturalmente que televisado en directo y en hora de máxima audiencia, es convertido por los millonarios rojetes del Sindicato de la Ceja en un mitin políticamente correctísimo. El ensayo general con vestuario (carísimo por cierto) de este modelo de conversión de unos premios en mitin globalizado se celebró en Madrid, donde una entrega de premios Goya en tiempos de la guerra de Irak fue convertida en bronca contra Aznar y el PP por los actores y directores progres de caviar, Sicav, casoplón y Visa Oro. ¡Con razón estos actos suelen comenzar con el pase por la alfombra roja! No es roja, es rojísima la alfombra del modelo de Mitin Premios Goya que España ha inventado para la cinematografía mundial y copiado en Hollywood. Tal ha ocurrido en los premios Globos de Oro, que hasta ahora pasaban por cervantinas luminarias de las próximas victorias en los Oscar. Más que los Globos de Oro, allí se dieron tantos discursos de mitin, todos con la misma plantilla, con las mismas consignas, que parecían los Goya de Oro. Echamos en falta a la mamá de Javier Bardem, que hubiera quedado muy resultona. Con algunas variantes sobre el modelo de Protesta Goya. En la protesta Goya se lleva mucho la pegatina, y seguro que si se celebraran hoy, incluso habría lazos amarillos, ¡anda que no! Pero una pegatina es algo muy barato para los progres millonarios de Beverly Hills; eso queda para el cutre cinematógrafo nacional. La pegatina fue sustituida por el vestido negro como protesta con la consigna Me Too por el acoso sexual sufrido por las actrices que hubieron de pasar por la cama de un productor para llegar al plató, según denunció Rosa McGowan del golferas de Harvey Weinstein y de decenas más de sobadores y fornicadores productores de algo que en el cine es más antiguo que un corto de los Hermanos Lumiere, pero que hasta ahora nadie se había atrevido a denunciar y mucho menos a convertir en centro y motivo de los premios Goya, perdón, de los premios Globo de Oro. Me encantan estos progres, en ese acto completamente Stendhal, Rojo y Negro roja de toda rojez la alfombra, negros, pero carísimos, los trajes de las actrices dando el mitin, verbal o visual, de modo que hasta una de las premiadas, Oprah Winfrey, dicen que va que escarba como candidata demócrata a la Casa Blanca, porque de todo esto tiene evidentemente la culpa Trump, faltaría más. ¿Que quién ganó los Globos? Ah, eso es lo de menos. Como es de lo de menos saber quién gana los Goya. Lo importante es llegar por la alfombra roja directamente a un mitin globalizado y televisado en directo y quedar como más progre que la leche que mamé. IGNACIO CAMACHO LA VIDA A TRAGOS Alcántara es la leyenda viva del periodismo en las venas, como vocación, como abismo, como estupefaciente, como veneno Ser hombre es ir andando hacia el olvido y haciéndose una patria en la esperanza (Manuel Alcántara) E JM NIETO Fe de ratas N 1958, a los treinta años, el autor de algunos de los mejores versos del existencialismo poético español se subió a las alas de una gaviota de papel de prensa de la que seis décadas y más de veinte mil artículos después aún no se ha bajado. Hoy se levantará tarde, frente a su mar de Málaga, desayunará un dry Martini cuchillo disuelto y hojeará los periódicos como cada mañana buscando entre las páginas su material de trabajo. Escribirá en su vieja máquina portátil la columna del día como un rito metódico, puntual, exacto, y la rematará con algún guiño melancólico sobre la contradictoria esencia del ser humano. Quizá antes de comer sienta la leve punzada del tiempo y huya de su alcance con otro trago. La edad le ha enflaquecido el cuerpo, encanecido el bigote y las sienes, amortiguado el oído y afilado las manos, pero no le ha borrado el talento ni la memoria ni el ingenio, ni le ha aflojado la voluntad de estilo ni ha apagado su chispa fulgurante como un relámpago. Ese hombre menudo, coqueto, de mirada clara, voz suntuosa y perfil estatuario se llama Manuel Alcántara y sigue ahí, a los noventa tacos, ejerciendo con disciplina indesmayable el ejemplar, luminoso, magisterio del periodismo diario. Imbatible en la persistencia, radiante en la metáfora, preciso en el recuerdo, piadoso en la crítica, fértil en la paradoja, agudo en el adjetivo, Alcántara ha consagrado un modo de escribir que lleva la impronta ética del humanismo. Su prosa tiene el ritmo de una partitura, la tersura de una acuarela, la elegancia de un perfume, la solera de un vino. Su lenguaje encierra la esgrima del boxeador, la serenidad del filósofo, la hondura del poeta, la cordialidad del amigo. Su pensamiento trasmina compasión, generosidad moral, y deja en el lector el sabor agridulce de un pinchazo lírico. Sátira sin escarnio, inteligencia sin pedantería, rebeldía sin gritos, dandismo sin afectación, humor sin crueldad, ironía sin cinismo. Una escritura sosegada, de una delicadeza aristocrática, de un refinamiento exquisito. Idénticas virtudes que brillan en su charla hospitalaria y carismática, en su seductora expresión esculpida en una retentiva prodigiosa, rica en anécdotas, testimonios, citas y aforismos. El fascinante legado oral de una experiencia irrepetible, construida en la época más romántica, aventurera, idealista y literaria del oficio, la del tableteo apremiante en la madrugada, la de las crónicas con sombrero y abrigo, la de las noches de alcohol y los días de humo, la de las tertulias insomnes en cafés y garitos. Eso es Alcántara: el periodismo en las venas, como vocación, como abismo, como estupefaciente, como veneno. La leyenda viva del articulismo de olivetti, cuartilla y flexo. Feliz cumpleaños y a por los cien, maestro.