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12 OPINIÓN LLUVIA ÁCIDA PUEBLA MIÉRCOLES, 10 DE ENERO DE 2018 abc. es opinion ABC DAVID GISTAU NIEVE Podríamos haber pensado que Zoido estaba dando caza a Bin Laden E L episodio del atasco en la AP- 6, que tanto me ha recordado un cuento de Cortázar, Autopista del Sur nos ha ofrecido a última hora un ejemplo especialmente gracioso de cómo funciona la mente de los asesores de los ministros cuando tienen que salvar la imagen deteriorada de su patrón. Lo peor del atasco ocurrió durante la noche del sábado al domingo, entre Ávila y Segovia, cuando decenas de familias permanecieron encerradas durante la noche entera en el coche mientras algunos guardias civiles hacían un esfuerzo encomiable por abrir trochas a palazos y por evitar que los coches chocaran entre ellos o impidieran el paso de los quitanieves. Algunos afortunados a los que el colapso sorprendió durante la parada en un bar de carretera para descansar con un cafelito evitaron al menos pasar la noche en vela en el asiento trasero de su coche. Horas más tarde acudiría la UME con cierto marchamo de pelotón de Spengler llegado para salvar al conductor occidental. La noche del sábado al domingo, el ministro Zoido la pasó en Sevilla. De hecho, su valoración de la crisis no le impidió irse al fútbol, a ver el derbi de la ciudad: como Zoido encima sea sevillista, que no lo sé, el fin de semana le habrá salido bordado. No pongo en duda que Zoido recibió información constante de cuanto sucedía en la AP 6 y que incluso debió de impartir al teléfono algunas órdenes verdaderamente gallardas y decisivas. Pero estaba en Sevilla y se fue al fútbol. Al día siguiente, mañana del domingo, alguien en el entorno del ministro debió de darse cuenta de que habían valorado mal la situación y que Zoido tenía que aparecer en Madrid, megáfono en mano si hacía falta como Giuliani en la Zona Cero. Se produjo entonces el desplazamiento rápido a la capital y la improvisación de un escenario de crisis que parecía inspirado en la Situation Room de la Casa Blanca. Sólo con que se hubiera sentado allí un general de la Infantería de Marina, podríamos haber pensado que Zoido estaba dando caza a Bin Laden. Y eso que la sensación general, al contemplar el grupo, recordaba la partida de cartas de Walter Matthau en La extraña pareja parecía que si alguien cogía el teléfono sería para pedir las pizzas. Según el relato de los hechos, resulta que, durante lo peor de la crisis, Zoido estaba en Sevilla y en el fútbol. Y que se hizo fotografiar en la Situation Room cuando el problema ya estaba encauzado por los agentes sobre el terreno y los coches habían comenzado, muy penosamente, a circular. La Situation Room de Zoido fue por tanto creada antes para filtrar una fotografía a la prensa que salvara la cara del ministro que para resultar verdaderamente útil en la gestión del problema. Ésta se hizo en el palco del Sánchez Pizjuán, del cual no han trascendido fotografías. Me queda la duda de saber si el ministro al menos es bético y entonces le compensó quedarse en Sevilla mientras la nieve sepultaba su imagen. VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE UNA SARTA DE ESCUPITAJOS ¿Pero cuántos discursos ha oído la gente para que la vulgaridad de Oprah les parezca el Gettysburg del feminismo? OY a acabar viendo sólo películas de Woody Allen y Roman Polanski, leyendo a Céline y quemando todo lo que tenga de Oprah Winfrey (como en El color púrpura sufre mucho, esa la dejo) A lo mejor hasta empieza a gustarme la mamarrachada pretenciosa de House of Cards pero sólo mientras salga Kevin Spacey. Y con Louie voy a empezar otra vez desde el principio. Leo tantas tonterías acerca de estos tíos marranos y tantas loas bobas a Oprah que sólo puedo tener una reacción infantil. ¿Pero cuántos discursos ha oído esta gente para que la vulgaridad de Oprah les parezca el Gettysburg del feminismo y el hasta aquí hemos llegado? Menos mal que Catherine Deneuve y otras también denuncian la caza de brujas contra la libertad sexual. A remolque de todo el femidisneysmo sale también el archivo de Woody Allen. Y el tipo del Washington Post que ha mirado lo guardado en la Universidad de Princenton ha concluido que Woody Allen está obsesionado con las adolescentes. Amárrame los pavos. Y amárrame a Mariel Hemingway en Manhattan Saul Bellow le dijo una vez a un biógrafo: ¿Qué es lo que puedes revelar sobre mí que yo no haya revelado ya Woody Allen, como el arquitecto Philip Johnson, ha puesto él mismo el archivo a disposición pública. No parece que trate de ocultar nada. V Tampoco lo hace en las películas. O en su aireada vida (ahora, yo miro la cara de Rowan y le veo una cara más inquietante que a su padre, siempre dando por hecho que es Woody y no Sinatra) En el caso de Wittgenstein, cuyos Diarios secretos sí fueron ocultados por sus albaceas, podría dudarse si el filósofo quería que se publicaran. Al menos por esa cosa loca de escribir en clave en las páginas pares lo íntimo y en las impares, y en escritura normal, sus pensamientos conocidos. Es una forma más retorcida que lo de Mary McCarthy en sus memorias, cuando escribía lo que recordaba espontáneamente y, además, confesaba su desconfianza por lo relatado alertando de su posible falsedad. Philip Johnson tiene sus papeles personales en el centro Getty en Santa Mónica. Hay desde pasaportes caducados a cartas a su madre. También algunos de sus artículos para Social Justice Weekly Como recuerda Dejan Sudjic en La arquitectura del poder para esa publicación el Ku Klux Klan era un aliado natural, Roosevelt estaba a sueldo de los ricos y Estados Unidos se hallaba constantemente amenazado por complots comunistas Johnson describe el incendio de Varsovia, durante la invasión alemana, como una imagen conmovedora Al contar su viaje a Polonia en el 39, recordaba que en Lodz los judíos constituían un 35 por ciento de la población, pero vestidos con sus levitas negras y sus gorros negros parecen más del 85 por ciento Los checos no le gustaban más: Anoche oímos Don Giovanni cantar en checo o checa o como sea que se llame ese maldito idioma. En lo que a nosotros se refiere no fue más que una sarta de escupitajos El biógrafo de Johnson sostenía que dejó ver esos papeles sólo después de que Edgar Kauffman, su rival en el MoMA, contratara un detective privado para investigar el pasado político de Johnson. Este lo que pretendía era minimizar los daños. Guardarlo todo a lo mejor no compensa. Ya lo decía Mae West: Lleva un diario y algún día él te llevará a ti De las orejas. A lo mejor hay algo de autocastigo en poner todos esos papeles personales al alcance de cualquiera. Voy a citar a otra mujer inteligentísima: Como no me quiero, no me puedo perdonar (María Lapiedra) Cualquier día va a decir Oprah Winfrey algo tan profundo.