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ABC MARTES, 9 DE ENERO DE 2018 cordoba. abc. es CÓRDOBA 19 ro al cordobés de hoy, acostumbrado a verlo limpio y restaurado. Los pilares presentaban notables daños y por épocas incluso vegetación espontánea. El interior daba una imagen algo menos dañada, pero también antigua y lastrada por los efectos de la circulación. Sin tráfico, era la imagen más tradicional del Puente Romano, con adoquines y farolas de la llamadas fernandinas, tradicionales en otros puntos de la ciudad. En el año 2005 comenzó la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía los trabajos, con un presupuesto de 13,6 millones de euros. Los primeros cambios los notaron los cordobeses enseguida, ya que se encargaron al pintor Luis Gordillo unas lonas para cubrir el conjunto. Fueron actuaciones singulares que también afectarían después a la Puerta del Puente y a distintos lugares del entorno, donde incluso se instalaron miradores, lo que da idea de la importancia que tuvieron para la Junta de Andalucía los trabajos. La visión del autor Se mejoró el puente después de unas actuaciones que no fueron buenas Al cabo de los diez años de la polémica del granito rosa, Juan Cuenca insiste en reclamar la validez de su actuación y sobre todo en demostrar que no había más remedio que retirar la fisonomía que el puente tenía entonces. Se ha intentado volver al siglo XIX y el Puente Romano ha ganado porque no tenía más remedio que ganar explica. Este tipo de monumentos están en uso y se intervienen cada vez que el tiempo lo requiere, como demuestra la documentación en las crecidas que dañaban la estructura, y que obligaban a intervenir de forma cíclica. La que terminó en 2008 fue la que se hizo en el siglo XXI con los criterios de entonces y para eliminar los restos de otra, la del siglo XX, que se había hecho sobre todo para permitir el paso de los primeros vehículos a motor, con decisiones muy discutibles, como los pretiles. Eran actuaciones que no fueron buenas argumenta Cuenca. Precedentes Hasta 1953 fue el único puente de la ciudad y llegó al siglo XXI siendo una carretera nacional Trabajos La actuación de la Junta comenzó en 2005 y contó con un presupuesto de 13,6 millones Críticas La colocación del granito rosa y un altar frente al San Rafael del pretil fueron muy debatidos grar el Puente Romano al aspecto que debió de tener en el siglo XIX. Otro elemento que llamó la atención fue el nuevo altar que se colocó frente al monumento a San Rafael, el más antiguo de los humilladeros públicos para el Arcángel, ya que se colocó en 1690. Allí hubo en tiempos una hornacina para el culto a los patronos de Córdoba, San Acisclo y Santa Victoria. La reforma lo reinterpretó a su modo, gracias a una creación de José María Báez. Colocó una hornacina con un cristal en que se podía ver reflejada de forma tenue la imagen de San Rafael. En el interior estaban los nombres de Acisclo y Victoria y las palmas que simbolizan el martirio. Cada año se realiza allí una ofrenda a los patronos de Córdoba en su día, el 17 de noviembre, aunque el último pregonero de la Velá de la Fuensanta, Antonio Manuel Rodríguez, no se privó de criticarlo con saña. La actuación en el Puente Romano había terminado, pero todavía quedaba una parte del entorno, que formaba parte del mismo paquete de actuaciones. Lo más espectacular fue la recuperación de la Puerta del Puente, que quedaba por fin accesible para el paso de peatones, algo que los cordobeses no habían conocido, aunque fuera a costa de rebajar la cota. La construcción de Hernán Ruiz II volvía a ejercer de puerta de entrada a la ciudad y se recuperaba la plaza del Triunfo con un nuevo pavimento y desde entonces un espacio mucho más abierto y diáfano. En 2010 ya se podía disfrutar de esta zona y en 2011 se inauguró la parte que quedaba del Paseo de la Ribera. Todo pasó a ser peatonal y a formar parte de un conjunto muy concurrido por los visitantes en el corazón monumental de Córdoba. Lo había dicho la entonces alcaldesa, Rosa Aguilar, en la inauguración, y entonces causó escándalo: Los cordobeses tendrán que acostumbrarse Una década después nadie ha reparado en los adoquines originales del Puente Romano que pocos años después se colocaron en la calle Santa Teresa Jornet, a pocos metros del monumento. Un paisaje de andamios La estampa del Puente Romano cubierto por andamios fue habitual durante meses, pero los cordobeses pronto comenzaron a ver los resultados en el aspecto de los cimientos del puente, que pronto se vieron limpios y restaurados, con un aspecto de consolidación que antes no tenían. Los trabajos comenzaron por unas catas de hasta casi dos metros de profundidad que permitieron conocer las distintas restauraciones que tuvo el Puente Romano desde los tiempos de Alhakén II hasta 1878, además de sus materiales. Hubo muchas intervenciones por crecidas del río, y ahí pudimos verlas todas asegura Juan Cuenca al hablar de esta obra. El siguiente paso fue la inyección de cemento a presión a través de perforaciones que profundizaron hasta 5 o 6 metros y y taparon las grietas. El arquitecto se felicita sobre todo por la recuperación de la sillería y de los basamentos, que antes no eran visibles. Pero todavía estaba por llegar la sorpresa, que saltó durante una de las muchas visitas institucionales que se hicieron a las obras del Puente Romano: el pavimento del paso sería muy distinto. Era el granito rosa. Córdoba recuperaba el Puente Romano después de más de tres años de obras y no se recuerda como un día feliz para la ciudad. Muchos ciudadanos mostraron su descontento con el pavimento que se había elegido y pedían que se reintegrase el que entendía original, aunque databa de 1927. Hubo protestas sonoras cuando acudió el entonces presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, a la inauguración, pero a pesar de todo no se movió ni una coma del proyecto original. Diez años después, con la polémica apagada, Juan Cuenca comprende a quienes entendieran que se modificara la imagen que tenían del puente, pero también insiste en el poco valor del adoquinado anterior, su uso como carretera, y en su voluntad de reinte- ABC El paso fluvial ha sido uno de los iconos de la ciudad más fotografiados y recreados en grabados: en estas dos imágenes se observa la pasarela en una foto en blanco y negro y, abajo, en una reproducción de finales del siglo XIX. ABC