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VIERNES 5.2.2016 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.562 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO En la mesa sí se juega Un proyecto neoyorquino, a medio camino entre el arte, el diseño y la gastronomía, desbarata las convenciones sobre la forma en la que comemos IGNACIO RUIZ- QUINTANO CALVO SOTELO El comunismo municipal escenifica con un cambiazo de placas que en el guerracivilismo trae más cuenta matar para la izquierda que morir por la derecha E El restaurante no tiene camareros. La habilidad de los comensales en el juego determina qué comerán desde el juego, el azar o la interacción con otros. Son ideas que la alta cocina ha explorado, pero que aquí se llevan al extremo. La primera sesión de Mouth Arcade fue bautizada como Meal of Fortune Comida de la fortuna No hay mesas, ni entrantes, ni camareros, ni postres. En el minúsculo espacio se reparten varios juegos que los comensales deben ejecutar (también hay máquinas de videojuegos de aspecto ochentero y temática gastronómica) Su habilidad o su fortuna determinarán el plato. Uno de ellos es una pequeña bolera, en la que los bolos son tres saleros con diversos aderezos: polvo de berenjena asada, mezcla de sales y centeno. Al derribar los bolos, estos dejan caer su contenido sobre una rejilla, debajo de la cual está el plato: una espectacular ensalada de remolacha y crema de otros tubérculos. En función de cómo caigan los bolos, el plato recibirá más o menos aderezo, o en una u otra zona. Otro de los juegos es Dados Comestibles se colocan dos dados de paté de naranja sobre una cinta que, al activarse, lanza los cubitos al vacío; el comensal los recoge en su plato y, en función de la cara ABC JAVIER ANSORENA CORRESPONSAL EN NUEVA YORK l objetivo es deconstruir la narrativa de una experiencia gastronómica proclama desde un estrado Andy An detrás de unas gafas de sol de pasta azul con ocho lentes (las ha diseñado y construido él con su propia impresora 3 D) Es la sesión inaugural de Mouth Arcade, un proyecto a medio camino entre el arte, el diseño y la gastronomía, y se celebra en una diminuta galería en la calle 14, una de las principales arterias de Manhattan. La sala está bañada de luz violeta y llena de gente dispuesta a cuestionar la forma en la que nos relacionamos con la comida. Esto es como una especie de circo, hay mucha energía dije Andy, de aspecto pueril y optimismo californiano. Estudió diseño industrial en Pratt, uno de los centros punteros de EE. UU. en este campo. Hace dos años, empezó a experimentar con su impresora 3 D y con silicona para moldes de comida. De su cabeza salió la idea de comida en forma de dado, y del dado la idea de explorar nuestras convenciones culinarias E del dado que le haya tocado, se cubre con seis guarniciones diferentes. El único que no juega es Theo Friedman, un cocinero dedicado a la experimentación y que tiene su propio proyecto, Theory Kitchen, cenas pop up con menús de degustación en salones de casas. Pregunta si hay algún lugar excepcional de comida española en la ciudad mientras fríe gnocchi de sémola. Me lo esperaba responde cuando recibe la respuesta negativa. Sus gnocchi forman parte del tercer juego, el Teatro del Mordisco es un experimento interactivo para cuatro personas, sentadas en una mesa, delante de tres platillos de salsa. La mesa está presidida por una pantalla en la que se proyecta un videojuego. En función de qué salsa eligen los comensales para untar sus gnocchi, el personaje del videojuego realiza movimientos. Es otro elemento ajeno al de una comida convencional: elegir la salsa no por lo que te gusta o apetece, sino para coordinarte con otros y ejecutar un juego. Aquí se mezclan y cohabitan los comensales. Algunos salen encantados, otros estupefactos, pero comparten la misma sensación: no tienen claro si han cenado o no. Todo por 42 euros. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Tatuaje, m. Descuido persistente. 2. Error impreso. l Ayuntamiento comunista de Madrid ha desencadenado en los camposantos la operación Manos arriba un remake de The Body Snatcher de Robert Wise, con Carmena de Boris Karloff, y de Bela Lugosi, que era el guapo, su Sobrinazo. Con los que tienen a mano en casa, van a buscar franquistas, para pasearlos en vestigio, a los cementerios privados: llega la furgoneta municipal, se apean dos guripas, irrumpen en la parroquia sin orden judicial (y sin gritar, esta vez, ¡arderéis como en el 36! y se llevan la placa de ocho veinteañeros, seminaristas del Carmelo, apiolados hace setenta años por las brigadas del amanecer, y luego que por qué perdieron su guerra. ¿Qué querían estos profanadores del pan pringao ¿Llevarse la placa a la Complutense, para poner nombre a los muertos de aquella morgue? La fijación miliciana con las momias religiosas que la explique, si puede, el doctor Freud de Viena, pero el caso es que estos comunistas de oso y madroño (a quienes debemos las libertaes dice el periódico global) tienen algo de zombis japoneses que en la selva ignoran la rendición. Son niños de la guerra (El Chaparro, El Cojo de los Molletes, El Vinagre o El Ojo de Perdiz fueron los Hanna Barbera de la infancia de su líder, Pablemos) tratando de escenificar con un cambiazo de placas que en el guerracivilismo español trae más cuenta matar para la izquierda que morir por la derecha, y ahí está José Calvo Sotelo, jefe de la oposición, sentenciado en el Parlamento por la gorgona de Somorrostro, sacado de la cama de madrugada, asesinado y arrojado a una campa por la escolta policial de Prieto, hoy con estatua estilo realismo socialista en la Castellana, donde Carmena trata de limpiar, por franquistas los vestigios del crimen. Frotando, como la renca Jewell en el Gem Theater de Deadwood, tienen a la hermanastra de Fidelito Castro. No era la más espabilada de la clase, pero a saber que Calvo Sotelo precedió a Franco sí llega.