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ABC VIERNES, 5 DE FEBRERO DE 2016 abc. es espana ESPAÑA 47 El relato de dos policías y una amiga indica que Gago movió el arma Su testimonio sugiere que es imposible que la policía local no viera el revólver en su coche ROSA ÁLVAREZ LEÓN PABLO MUÑOZ EL FISCAL Y LA POLICÍA E Uno de los testimonios más esperados para conocer el grado de implicación de Raquel Gago en el crimen de Isabel Carrasco era el de Leticia González. Ella fue quien la noche del asesinato subió al coche de la acusada en el asiento en el que horas más tarde aparecería el bolso con el revólver que empuñó Montserrat González para quitarle la vida a la víctima. Leticia aseguró que en el tiempo que permaneció en el vehículo no notó ni vio nada en la alfombrilla en la que posó sus pies. Si hubiera estado ahí por el bolso lo hubiera pisado, lógicamente apuntó. Su versión se vio reforzada horas después por dos de los tres agentes que acudieron a la casa de Raquel después de que esta llamara para comunicar que había encontrado el arma en su vehículo. Dijeron que, dado el tamaño del bolso en el que se guardó el revólver, era imposible que pudiera estar bajo el asiento del copiloto, de lo que se deduce que Leticia tendría que haberlo visto. Solo un tercer agente dejó un mínimo resquicio a la posibilidad contraria. Estas declaraciones indicarían que Raquel Gago pudo cambiar de sitio del arma en algún momento desde que Triana la dejó en su vehículo hasta que la entregó a la Policía 30 horas después del crimen. Antes del testimonio de los policías, y ante la insistencia del letrado de la defensa de Gago, Leticia sí que admitió la posibilidad de que el bolso pudiera estar debajo del asiento del copiloto. Podría estar ahí, no lo sé, lo que sé es que yo no noté nada advirtió. Se sentó en esa zona porque de- Triana Martínez, ayer a su llegada al Palacio de Justicia de León POOL Petición extraña La hija de la autora de los disparos quiso alquilar un garaje cerca de la vivienda de Isabel Carrasco trás del asiento del conductor había muchas cosas, vio garrafas de agua y bolsas de plástico enrolladas, pero nada que se pareciera al bolso en el que se encontró el revólver. Leticia González también contó al jurado y a sus amigas la noche de aquel 12 de mayo que en una ocasión en la que había quedado sola con Triana, meses antes del crimen, esta le había pedido que compartieran una plaza de garaje en la calle donde residía Isabel Carrasco. Quería que la pusiera solo a su nombre y, según dijo, intentaba que yo no dijera al propietario que la compartiríamos Aseguró que no podía contarle el motivo y que no dije- ra nada a nadie del tema, pero le pidió que no se preocupara, que iba a pasar de algo malo a algo bueno para ella La posición de Raquel Gago sí salió reforzada del testimonio de Beatriz Real, hija de la dueña de la tienda de manualidades a la que la acusada quería supuestamente ir en la tarde en la que se produjo el crimen. Yo no tengo que ver a Raquel ahí sentada, es muy injusto, mi madre estaba muy enferma, mi hermana no fue a abrir la tienda, entiendo que esperara allí una hora y me siento fatal Sus lágrimas hicieron que la acusada también rompiera a llorar. El testimonio es importante porque la presencia de Gago cerca del lugar del crimen y de la tienda llevo al fiscal a pedir la pena de 23 años de cárcel al considerar que formaba parte de un plan preconcibido en el que su misión era la de recibir y esconder el arma con el que se cometió el asesinato. l fiscal jefe de León, Emilio Fernández, tiene un dilema: mantener hasta el final la autoría por cooperación necesaria de la policía local Raquel Gago en el asesinato de Isabel Carrasco, o plantear la alternativa del encubrimiento, una vez que del juicio, al menos hasta ahora, no se desprende con nitidez su participación en el plan criminal para eliminar a la presidenta de la Diputación. Si opta por la primera opción a casi nadie le sorprendería la absolución de la agente; de hacerlo por la segunda, a casi todos parecería lógica la condena. ¿Qué razón tenía Raquel Gago para ayudar a Montserrat González y a Triana Martínez en el asesinato? Ninguna, que se sepa, como afirman incluso los investigadores. Y en sentido contrario: ¿Cómo es posible que no contara a nadie que había estado con ellas hasta poco antes del crimen, ni que vio a una de las anteriores minutos después de perpetrarse éste, ni que en ese intervalo de tiempo, además, recibió una llamada telefónica de Triana desde un móvil prepago? Más aún: ¿Cómo se explica que su amiga Leticia, que se sentó en la parte trasera de su coche, en el mismo lado donde supuestamente Triana dejó el arma, no viera el bolso con el revólver y ni siquiera notara que hubiese algo allí? Si no participó en el plan criminal, lo más lógico al margen, claro está, del bloqueo mental alegado por la defensa es que al encontrar el arma se asustó por miedo a que la implicaran en el crimen y tardó 30 horas en decidir qué hacer. Esa actuación podría encajar con el encubrimiento. El fiscal tiene la palabra. o 198 J 3 E 9 J CJ: J o iZi 983 B 4 J 2 3 q! bTY XN PMFTPTXNHM