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ABC JUEVES, 24 DE DICIEMBRE DE 2015 abc. es ABCdelOCIO 69 Un equilibrio de locos EL DESAFÍO Dirección: Robert Zemeckis. Intérpretes: Joseph Gordon- Levitt JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Difícil no verse envuelto por la impresionante puesta en escena del filme ple el sueño de llevar a la gran pantalla el disparate de Petit, que ejecutó el más intricado ejercicio de equilibrio visto hasta la fecha. La cinta comienza en París, seis años antes del acto de funambulismo que en 1974 realizó Petit cruzando el espacio que separaba las torres gemelas de Nueva York. Hay muchas similitudes entre caminar por un cable tendido en el espacio e interpretar, ambos son juegos mentales. Cuando actúas hay caos a tu alrededor, pero tienes que compartimentar y no pensar en ello. Lo mismo sucede cuando estás sobre el cable. Si dudas, puedes perder el equilibrio. Ese es el truco, no dudar asegura GordonLevitt. El crimen artístico de la centuria como lo califica Petit en pantalla, sirve de argumento para que Zemeckis dé rienda suelta a su pasión por la tecnología y los efectos visuales. La cinta avanza hasta llegar al desafío de cruzar el espacio entre las torres a casi quinientos metros sobre el suelo. He Juegos mentales querido provocar vértigo al público sin que se mueva de su asiento. En realidad no es vértigo, el término médico real es intolerancia visual a las alturas. En mis películas siempre hay espacio para la tecnología 3 D y buscaba contar la historia de Petit con este formato. He puesto a la audiencia sobre el cable, por lo cual si temes seriamente a las alturas no vas a sentirte cómodo viendo esta película admite el realizador. El mundo que se ve desde la perspectiva del acróbata es sencillamente espectacular. Petit y yo nos jugamos el tipo sin una red de protección. He hecho una película sin explosiones, sin súper héroes, sin víctimas, sin resolución romántica, donde las torres se acaban convirtiendo en personajes. La tragedia de esos edificios frente a su glorioso encuentro con Philippe Lo cierto es que ver el World Trade Center impresiona, los desaparecidos rascacielos neoyorquinos roban protagonismo al equilibrista desde el momento en que aparecen en pantalla. El truco de Petit es más que valentía, es un acto que define al ser humano. Es una metáfora maravillosa sobre la importancia de superar retos confiesa Gordon- Levitt. El actor pasó varias semanas con Petit, que ahora vive en Nueva York, preguntándole sobre su vida en los setenta. A Philippe el alcalde de la ciudad le nombró ciudadano honorario siempre y cuando no volviera a cruzar las torres ríe Levitt al contarlo. Tal vez lo que más me sorprendió fue descubrir lo difícil que es encontrar el coraje para ser la persona que uno desea ser y, como me dijo Petit, el impacto que ha tenido su locura es distinto en cada persona, especialmente en las nuevas generaciones por lo irrepetible de su proeza termina diciendo Gordon- Levitt. Las Torres, protagonistas Zemeckis El término médico para el vértigo es intolerancia visual a las alturas, así que si lo tienes no vas a sentirte cómodo viendo esta película aya por delante que el que suscribe padece ataxia motriz. Es una enfermedad del cerebelo que hace que al cerrar los ojos pierdas el equilibrio con rapidez. Incluso con los ojos abiertos se suele tener el equilibrio de un elefante sobre un hilo. Viene a cuento de lo complejo que es para uno ver esta serie de cosas como si nada. Francamente, resulta incomprensible, independientemente de que tachar de pirados o grandes artistas (la frontera es liviana) a individuos de esta índole se queda corto. La película tiene tanto vértigo como el hecho en sí. Va de aquel tipo que tendió un cable entre las Torres Gemelas y se puso a dar paseos entre ambas como si se pasease por el patio de su casa. El quid del filme no es tan simple pues refleja no solo la mecánica para eludir la vigilancia de ambas torres y la compleja manera de lanzar el cable de una torre a otra, sino el retrato de la personalidad de Philippe Petit, algo difícil de entender si no se explica su excéntrica personalidad. Y ahí entra Joseph Gordon- Lewitt, uno de esos actores que con su solo carisma destaca entre los de su generación. Pero esta vez el empático protagonista de la inolvidable 500 días juntos da un paso más allá. Esboza un personaje en el que enfatiza su valentía, audacia y arrojo, y difumina los defectos del funambulista real, un tipo egocéntrico, engreído y muy pagado de sí mismo. Se necesitaba la simpatía que emana Lewitt para resaltar el lado positivo del artista y emborronar lo negativo que, por cierto, no es asunto baladí. Es en estos lances complejos de echar nata al pastel donde Gordon- Lewitt se las pinta solo. Evidentemente, el resultado global del filme de Zemeckis es inferior al del documental realizado por James Marsh en 2008 (Oscar al mejor documental y premios Bafta y en Sundance) pero no es porque Zemeckis haya realizado una obra menor sino porque la de Marsh era difícilmente igualable. Aún sí, la trama es rápida, ingeniosa y no carente de suspense. Un trabajo donde se nota la mano férrea de Zemeckis para montar una película sólida y de cierta relevancia con un resultado final más que digno. Echen un ojo también (pero así con los dedos medio tapándolos por aquello del vértigo) a unas vistas y ángulos que dan miedo, algo en lo que destaca el filme por sus tremendos picados de cámara. Se siente el vacío, el viento y el temor a flor de piel, de todos menos del héroe, como debe ser. Yo aún no me he recuperado del mareo. V