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ABC JUEVES, 24 DE DICIEMBRE DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC CRÓNICAS DE PEGOLAND RAFAEL RUIZ OS HABÉIS PASADO Y, además, lo sabéis. Todo muy chusco, muy lamentable, muy sectario. Bastaba con rectificar S habéis pasado y lo sabéis. Se nota en el pretendido carácter didáctico de las notillas de prensa, en el vuelva usted mañana cuando se pregunta, en quitar a los que mandan del foco para que no se les conecte con una medida infumable. Os habéis pasado de frenada cuatro pueblos, cinco y medio. Porque por doce mil cochinos euros, que es lo que el Ayuntamiento de Córdoba se gasta en papel higiénico, habéis herido a gente que trabaja de forma voluntaria en asuntos del prójimo. Determinadas cosas no merecen la pena y sois conscientes. Por eso, desde que se publicó la primera letra del tema, no habéis llegado con la matraca habitual de que ya está caverna dando por saco. Silencio total. Si esto hubiera sido para añadir mérito al tema de las ayudas, en vez de un zas en toda la boca, habría habido aplausos. Todo el que quiera una subvención municipal tiene que pasar por un concurso. Criterios claros, eficacia probada, transparencia. Con un par, colegas. Ahí os quiero ver. Valientes, como se os presume. Pero lo que habido es una selección política de a quién se le daba la pasta. Afectos y desafectos, la historia de siempre de este perro país, tan madrastra. Sin una mala llamada ni una explicación sincera sobre cómo y por qué se hacen las cosas. Ha sido todo tan chusco, tan lamentable, que le habéis quitado el dinero a una organización no gubernamental para dejárselo a otra a pesar de que se dedican a los mismo. Tan poco estético que hay incrementos inexplicables para subvenciones cautivas, esas a las que solo compiten los colegas, los que visitan la planta noble. De 70.000 euritos a 170.000 eurazos en empoderamiento del tendero, en gobernanza ante el agresivo capitalismo y ese tipo de vainas. Pagando favores de campaña electoral y tejiendo alianzas, que es lo que se hace con las subvenciones desde que el mundo es mundo. Contando verdades a medias, además. Gente que no tenía subvención garantizada la va a tener a partir de ahora. Para esos, gloria bendita. Que no falte. No era necesario y lo sabéis. Cuatro perras gordas mal contadas que a vosotros os suponen la firma de un decreto y a otros le dan aire. En un asunto, además, que no forma parte del foco. Que no provoca debates y que constituye una materia de sentido común. Si alguien hace algo bueno y se le puede echar un cable, adelante. Si regaláis agua se llama solidaridad, si alguien entrega pañales se llama caridad. La cuestión no es el nombre de las cosas sino las cosas mismas, primos. Que no acabáis de pillarlo. Al final, ha pasado lo que tenía que pasar. Que habéis quedado como el mohoso. Os ha dado un zasca gente a la que habíais pisado el callo. Que os estaba esperando con la mano abierta para cobrarse pasadas afrentas. Con toda la clase del mundo, han actuado como sociedad civil. Y el rey anda desnudo por la ciudad. Bastaba con rectificar y explicarse pero no habéis estado a la altura de las circunstancias. Una auténtica pena. Feliz Navidad y tal. O VERSO SUELTO LUIS MIRANDA HOY JESÚS NO NACE A la Virgen María y San José les preguntarán por la religión y no serán dignos de que se les ayude o lo notaría nadie, porque en apariencia será una Navidad como las de siempre, con una euforia que nace más de la ignorancia inducida del consumo que del comprender los motivos por los que hay que bendecir lo que uno tiene. Sería una tarde de borracheras y espumillón, de abrazos vacíos que escoden traiciones pasadas o futuras, y luego una noche donde comer lo que no cabe, proclamar al aire vaporoso de mariscos intenciones solemnes que se esfumarán con la mañana siguiente y para tener un belén en el salón del banquete con la misma trascendencia que el que ha puesto un paisaje del puente de Brooklyn. Fuera brillarán las luces navideñas en los barrios que hayan votado lo correcto para conseguirlas y hasta sonarán villancicos en las versiones procaces que han sobrevivido en los jóvenes, herederos ya de una tradición tan adulterada por las modas que ni fue capaz de conservar las formas, aunque fueran vacías. No será un paisaje distinto al de estos tiempos, pero a lo mejor un año de estos, quizá este 2015 de espantos, Jesús no nace en Córdoba, como si sus padres no hubieran encontrado una posada en que guarecerse en la noche fría y no les abrieran ni los N locales vacíos ni las urbanizaciones fantasmales que dejó la crisis como un espejismo de soberbia. Podría pasar esta misma noche. A la Virgen María y a San José les habrían preguntado los servicios sociales por la religión y no les habría gustado la respuesta. Ni minoritarios, ni ateos, ni políticamente comprometidos con aquellos que mandan, así que nada dignos de recibir ayudas, como estas organizaciones de inspiración cristiana que no se han juzgado dignas de recibir el dinero que se quita en impuestos a los cordobeses, muchos de los cuales comparten los mismos valores. Algunos funcionarios, contritos, le habrían dicho a la Madre que cómo se le ocurría traer a un niño a este mundo sin piedad, y que ellos conocían a gente que le hubiera quitado el problema apenas unas cuantas semanas antes. En un rato, sin dolor, liberada como mujer y persona del peso de no poder salir de marcha por las noches. Quizá se hubieran encontrado a gente que decía ponerse de su lado, que gritaba a los que mandan que aquello que hacían no estaba bien, pero lo harían desde el balcón de las casas, oliendo a guiso viejo la carne correosa del pavo que apenas se probará por el atracón del vino y los entremeses, conjugando en la comodidad demagógica de las redes sociales el verbo ayudar en el imperativo que les gusta a los indignados de la tecla: Ayuda tú, implícate tú, ¿no te da vergüenza a ti? Y se habrían tenido que marchar de Córdoba a un lugar en medio de ningún lado, a ninguna ciudad de esta España que celebra una fiesta cuya esencia se voló en las bobas burbujas del cava. Aunque estremezca, quizá no venga mal pensar en la escena durante unos minutos y, en la noche de hoy, darse cuenta de que Jesús sí que nace en las manos que se compadecen y actúan sin hablar, en el que agradece por saber que ni se le dio nada gratis ni lo que consiguió lo logró solo, en el corazón de aquel que busca esperanza aunque todos los días tenga calefacción y la mesa llena.