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DOMINGO 25.10.2015 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.459 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. EL BATALLÓN DE LOS PERPLEJOS Por Álvaro Martínez La batalla de las garrapiñadas, última gesta populista Parece un chiste de Gila, pero no: el alcalde populista de La Coruña ha emprendido una feroz pelea con los vendedores de garrapiñadas, gente malvada que nos aleja de la democracia real JOHAN CRUYFF EXFUTBOLISTA Y EXENTRENADOR Inspiración, aspiración E C omo experto en mil guerras asombrosas, este regimiento curado de espantos tiene que reconocer que entre todas las nobles, justas, trascendentales y libertarias batallas abiertas por el populismo en España no hay ninguna tan meritoria y conmovedora como la que libra el Ayuntamiento de La Coruña contra los vendedores de almendras garrapiñadas. El consistorio presidido por Xulio Ferreiro, líder de una de las mareas atlánticas, lleva desde el verano partiéndose la cara por el bienestar de los coruñeses, fajándose contra esos perversos hombres y mujeres a los que ha prohibido poner sus puestos en la plaza Ferreiro, de María Pita porque este Ilusalcalde tre Ayuntamiento no puede gacoruñés, dirige el rantizar al cien por cien la saduro combate lubridad de las almendras cacontra las ramelizadas, al tratarse de un peligrosas producto hipercalórico Ya almendras ven, las garrapiñadas y el algodón de azúcar (que tampoco se puede vender) casi puestos a la altura de las bombas de racimo y el gas mostaza, si nos atenemos a la alerta preventiva y la férrea prohibición comercial lanzada por el equipo de Gobierno mareante. Extrañamente, esta formidable gesta no está llegando al conocimiento general de la opinión pública, seguramente porque, como todo el mundo sabe desde que un concejal de Carmena apellidado Sánchez Mato diera una conferencia en Vicalvaro, los medios manipulan sistemáticamente y solo defienden a las élites Vale que sigue habiendo el mismo número de desahucios que antes, que las aceras continúan igual de sucias, que no se han creado bancos públicos municipales para que al pueblo no le falte de ná que no hay novio o novia de los concejales de Colau que no haya sido colocado en el Ayuntamiento, que la deuda haya que seguir pagándola (se ponga Kichi como se ponga) que en las calles se perpetúen esos nombres tan sumamente franquistas, que no haya manera de ganar la Guerra Civil y que la democracia se en- cuentre en el mismo lugar que antes de la llegada de los populistas. Vale, admitamos todo eso... Pero cómo opacar la extraordinaria gesta de Ferreiro contra las almendras garrapiñadas, en el mismo lugar donde María Pita defendió la ciudad de los ingleses a finales del siglo XVI. Pongamos, pues, las cosas en su sitio y reconozcamos los méritos de la edificante, útil y ciudadana tarea que desempeñan las fuerzas populistas una vez tomado el cielo al asalto, como dijo el profeta de la camisa de cuadros y la coleta. Guerra a las garrapiñadas y que sea lo que Dios quiera. Y loor también, porque es justo reconocerlo, a quien ha hecho posible esta hermosa historia de democracia real: el PSOE. No se entiende por tanto que el portavoz socialista en el Ayuntamiento coruñés, José Manuel Dapena, afirmase hace unas fechas que los primeros cien días del cambio son una decepción, porque la Marea, inactiva y desleal, se ha empeñado en desaprovechar la oportunidad que le dieron los coruñeses y el voto de confianza que le otorgó el PSOE Pues eso, que da pena. n mi vida he tenido dos grandes vicios: fumar y jugar a fútbol. El fútbol me lo dio todo. En cambio, fumar casi me lo quita Entre la inspiración (con la pelota) y la aspiración (ante un cigarrillo) ha transcurrido la vida de Johan Cruyff (Ámsterdam, 1947) que debutó con 17 años en el Ajax y que guardó las botas con 37 en el Feyenoord, tras pasar por el Barcelona, el Aztecas de Los Ángeles, el Diplomáticos de Washington, el Levante y otra vez el Ajax. Nunca desde chaval, en aquel tiempo en que le llamaban Jopie, con 13 años, dejó de echarse un cigarrito. Comentan que el día de su debut en el Camp Nou, contra el Granada en el 73, se encendió un pitillo en el túnel de vestuarios y otro tras la ducha. Varios estancos, por tanto, se fue fumando mientras se convertía en el mejor jugador del momento, mítico hasta entrar en ese quinteto mágico de los mejores futbolistas de siempre. Todo lo ganó, salvo con Holanda, que siempre fue su Breda pese al remoquete de ser el fútbol total Si sobre el terreno casi inventó un tipo de jugador, en el banquillo se sacó de la manga un tipo de juego, una prolongación táctica de lo que en esos veinte años penso e hizo él sobre el césped. Su semilla fue creciendo y desde entonces el Barcelona no se ha apartado de ese estilo, con notable cosecha de títulos. También fue innovador en los alrededores del terreno de juego (primas, patrocinios, marketing) y luego mostró una notable habilidad para los negocios, manejando con soltura el dinero y la manera de conseguirlo. Ahora juega otra final (cáncer de pulmón) parecida a la que ganó en 1991 cuando fue operado a corazón abierto el día que dejó de fumar. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Educar, v. tr. Sincronizar al alumno con la ideología dominante. EFE