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ABC DOMINGO, 11 DE OCTUBRE DE 2015 abc. es economia ECONOMÍA 57 Gasto público durante la crisis En porcentaje del PIB UE- 28 50,30 50,00 48,50 46,50 44,90 49,00 47,30 45,80 45,60 45,40 44,30 43,60 48,60 48,10 España Asalariados públicos En miles. Datos del cuarto trimestre (excepto en 2015, segundo trimestre) 3.400 3.300 3.200 3.100 3.000 +11,4 %2004- 2010 3.128 3.082 -9,9 %3.250 3.235 2010- 2014 3.021 2.959 2.970 2.919 2.916 2.900 2.800 2.700 2.600 2.500 2007 08 09 10 11 12 13 2014 2002 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 2015 ABC 41,10 38,90 2.909 2.921 2.956 2.765 2.673 Equilibrio presupuestario FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA ma. En algunos países existen organismos públicos independientes que evalúan el coste de las decisiones políticas, incluidos los programas electorales. Informes que contienen el entusiasmo de los candidatos y provocan preguntas embarazosas. Los partidos compiten ahora por diseñar la llamada renta básica calificada con distintos adjetivos (de ciudadanía, de inserción, de supervivencias... pero sin evaluaciones consistentes de su coste con proyecciones a futuro. El déficit de pensiones que empieza a ser crónico y amenazante (con crecimiento del PIB y del empleo, las cuentas de pensiones no mejoran, todo lo contrario) no está en la lista de problemas, más allá de propuesta de endosar ese déficit al Presupuesto, sin añadir una explicación sobre el origen de esos recursos. Los contables tradicionales, ortodoxos, reclaman la cuenta de origen y aplicación de fondos para estimar la solvencia de las cuentas. En campaña electoral hay que pedir esa cuenta para cada promesa, de dónde vienen y a dónde van los recursos. Y andar alerta para evitar contar doble los ingresos. La política y, sobre todo, las cuentas públicas requieren la terapia de la verdad, también la de la prudencia; más aún en un Estado muy endeudado (100 del PIB) bendecido por unos tipos de interés en mínimos que no son sostenibles en el medio plazo. Reducir deuda cuando los intereses están bajos es prudente, y eso pasa por gastar menos, por gastar poco, por ser cauteloso en las promesas. El termómetro del gasto debería ser un protagonista principal de esta campaña electoral. TERMÓMETROS PARA EVALUAR PROMESAS Prometer en campaña parece una tentación irresistible; ofrecer menos impuestos y más subsidios es el camino fácil, por eso conviene colocar termómetros para evaluar promesas y preguntar cómo se pagan El gasto público cae al 43,6 del Producto Interior Bruto, su nivel más bajo en seis años J. T. MADRID L as cuentas públicas siguen en rojo, lejos de alcanzar superávit primario, pero los discursos de campaña de todos los partidos están decididos a obviar esa realidad. No hay partido que no proponga rebajar algunos impuestos, ni tampoco que no incorpore promesas de gasto sin explicar de dónde saldrán los recursos, más allá del cuento de la lechera de poner punto final al fraude. Esta es una tarea necesaria, complicada, pero no conviene gastar lo que no se ha recaudado. Cada promesa electoral debería llevar como nota adicional la estimación de coste (y en su caso de recaudación) y dónde se va a encajar esa cifra en las cuentas públicas. El medidor de gasto debería acompañar cada día de campaña la información sobre la mis- Durante la crisis, el aumento del paro y de las prestaciones por desempleo, así como el incremento del interés de la deuda, elevó el gasto público en España pese a que la contención fue mayor que en tiempos de bonanza. Sin ir más lejos, en 2016 ambas partidas supondrán el 15 de los Presupuestos. En 2008, cuando España creció un 1 tenía una deuda pública que no llegaba al 40 del PIB y cerró con una tasa de paro del 15 y el gasto público fue del 41,1 del PIB. El pasado año, el nivel de gasto fue del 43,6 el más bajo desde entonces. Para 2015, el Gobierno prevé que cierre cerca del 42 Esta senda de consolidación fiscal queda en suspenso ante las próximas elecciones generales. Durante la tramitación de las cuentas públicas para el próximo año, el propio ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, reprochó a la oposición que las enmiendas planteadas por esta fueran de incremento de gasto. ¿Es que no hemos aprendido de lo que fueron los planes E? les preguntó. La cercanía de la cita electoral y el aluvión de promesas comprometen también el futuro de este camino hacia el equilibrio presupuestario. En los últimos cuatro años el Gobierno ha reducido de manera aguda el gasto en inversiones públicas y de los ministerios. Las alegrías del gasto tocaron a su fin. Esta tendencia se mantiene, aunque frente al recorte de años precedentes 2016 desemboca en la contención. En los Presupuestos del próximo ejercicio, el Gobierno reducirá el techo de gasto un 4,4 lo que supone rebajarlo en 5.666 millones de euros, hasta dejarlo en 123.354 millones. Sin embargo, ello supone un mantenimiento del gasto, ya que el ahorro de intereses de deuda será un 5,6 %i nferior. También caerá un 21,7 %lo destinado a prestaciones por desempleo, bien por la creación de puestos de trabajo, bien porque muchos parados han agotado el derecho a seguir cobrándola. Mantener el gasto La estrategia de política fiscal de Hacienda pasa por mantener el gasto y que el crecimiento de la economía diluya el peso del mismo sobre el PIB. De esta forma, el objetivo de Hacienda es que el desembolso público en cuatro años caiga al 38 del PIB, porcentaje idéntico al de la presión fiscal. Ello aseguraría el equilibrio presupuestario. Si bien España gasta menos que la media de la UE (un 43,6 del PIB, frente al 48,1 de los Veintiocho) también es cierto que su recaudación es inferior (un 37,8 en España, un 45,2 en la UE- 28) Por ello, el reto para equilibrar la balanza de las cuentas públicas consiste en seguir bajando el gasto y aumentando los ingresos. La consolidación fiscal tiene camino pendiente. Planes E ¿Es que no hemos aprendido de lo que fueron los planes E? preguntó Montoro a la oposición