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40 ANDALUCÍA DOMINGO, 11 DE OCTUBRE DE 2015 abc. es andalucia ABC La factura fiscal sale más cara Cobrar un sueldo, recibir una herencia o escriturar una casa seguirá costando más que en la mayoría de autonomías pese a la rebaja de impuestos de la Junta ANTONIO R. VEGA SEVILLA sona. Las comunidades tienen competencia para modificar la escala autonómica del tributo, dado que tienen cedida la recaudación del 50 del mismo. El tipo mínimo estatal se sitúa en el 20 Madrid, Baleares, Canarias o R ecibir una herencia, cobrar un sueldo, llenar el depósito del coche, escriturar la compra de un piso o el rutinario gesto de abrir el grifo sale más caro a efectos fiscales en Andalucía que en la mayoría de autonomías. Los residentes en esta comunidad comparten con los catalanes el dudoso privilegio de vivir en uno de los territorios donde más impuestos se pagan. La fiscalidad autonómica está a años luz de Madrid, que tiene los gravámenes más bajos en España. Susana Díaz ha anunciado una rebaja de dos puntos en el tramo autonómico del IRPF de cara a 2016 para rentas de hasta 60.000 euros y la devolución del tramo autonómico del impuesto de hidrocarburos, que afectará a todos los transportistas. A pesar de estas promesas lanzadas en plena precampaña electoral, Andalucía no abandona el pelotón de cabeza de España en la factura de impuestos. Junto con Cataluña y Galicia, fue la única comunidad que no adaptó su tarifa a la bajada de la parte estatal del impuesto que más repercute en el bolsillo de los trabajadores de resultas de la reforma fiscal que el Gobierno central aplica desde este año. Los sucesivos gobiernos socialistas han ejercido su capacidad legislativa para aumentar impuestos cedidos total o parcialmente por el Estado (IRPF, Patrimonio, Sucesiones, Actos Jurídicos y Transmisiones Patrimoniales) y para crear sus propios tributos, tasas y contribuciones. Ingresos que entran por millones en la hucha autonómica para costear la educación o la sanidad, las nóminas de los empleados públicos e incluso las facturas de la luz de las sedes de la Junta de Andalucía. Éstas son las desigualdades de trato fiscal que soportan los residentes en Andalucía, según el informe Panorama de la fiscalidad autonómica y foral de 2015 elaborado por el órgano especializado en asuntos fiscales del Colegio General de Economistas, que compara los tributos entre las distintas autonomías: Impuesto sobre la Renta Mismo sueldo, distinto trato El IRPF es el impuesto que grava el dinero que gana cada per- Casos prácticos Soltero con un sueldo bruto de 30.000 euros En el impuesto que grava los salarios hay una gran disparidad entre comunidades. Un soltero sin hijos que gane al año 30.000 euros pagará en Andalucía 5.205,63 euros en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Lo mismo que en Cataluña, cuyo PIB per cápita es de 26.996 euros frente a los 16.884 de Andalucía. El mismo contribuyente abona 273 euros menos en Madrid (4.932,36 euros) Impuesto de Patrimonio Lo pagan quienes tienen bienes por valor de más de 700.000 euros. Un contribuyente que posee distintos patrimonios cuyos importes suman 800.000 euros (sin tener en cuenta los 300.000 euros exentos de la vivienda habitual) pagará 240 euros en Andalucía, la misma cuota que un gallego o un murciano, pero menos que un catalán (769 euros) A partir de los 4 millones de euros, la carga es más gravosa en Andalucía y Galicia que en ninguna Comunidad (44.214 euros) En Madrid no se paga nada. Herencia de 800.000 euros En Andalucía aceptar una herencia supone una gran desventaja a efectos tributarios. Un soltero de 30 años que hereda bienes de su padre por valor de 800.000 euros, de los que 200.000 corresponden a la vivienda del fallecido, debe abonar en Andalucía 164.049 euros. En Madrid, en las mismas circunstancias la cuota del Impuesto sobre sucesiones sería de sólo 1.586 euros. La diferencia con un residente en Castilla La Mancha, por ejemplo, es de 156.110 euros. Donaciones más costosas Un hijo de 30 años que recibe de su madre 800.000 euros en metálico sin un destino específico y sin que tenga ninguna discapacidad deberá liquidarle a Hacienda un total de 208.159 euros frente a los 56.000 euros que abona un catalán o los 2.000 euros que paga un madrileño. Sólo Asturias se acerca, con una cuota de 205.920 euros. Andalucía es la comunidad española donde más costoso resulta aceptar una donación. La diferencia puede superar los 206.000 euros.