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ABC DOMINGO, 11 DE OCTUBRE DE 2015 cordoba. abc. es CÓRDOBA 33 Contramiradas sitan. No hay nada heroico. Sí un poco de chaladura por pensar que vas a arreglar algo. ¿Qué se juega Europa en la crisis de los refugiados? -Nuestra manera de ser. Nuestra filosofía de acogida y saber ponernos en el lugar del otro. Nosotros estábamos así hace sesenta años. Nuestros abuelos y nuestros bisabuelos. Si olvidamos nuestro pasado mala cosa. ¿Europa morirá de indiferencia? -Espero que no. Que logremos sublevarnos. Hay muchos movimientos que surgen para alentar a los políticos a un cambio. Esto del nacionalismo, de mirarnos el ombligo, de la xenofobia puede ser un handicap Espero que reaccionemos. ¿Qué ha aprendido de África? -He aprendido que no tengo ni idea de nada. Yo iba con mis teorías, con mi manera de ver la vida, con muchas soluciones y ahora no tengo ninguna. Vengo como más práctico, relativizo las cosas e intento no ser tan absolutista en mis opiniones. ¿Una foto puede cambiar el mundo? -Ayuda a remover las conciencias. A raíz de la fotografía de Aylán hubo un movimiento, aunque parece que ya no está en primera plana. Estábamos esperando a 15.000 personas y no sabemos si van a llegar. Funcionamos a base de imágenes y esa es también la labor del periodismo. Como decía Pérez Reverte, las noticias de hoy sirven para envolver el pescado de mañana. -La tasa de mortalidad infantil de España es 3 niños fallecidos por cada 1.000 nacimientos. La de Mali, 104 por cada 1.000. ¿Hasta en la muerte hay clases? -Sí. Hay desigualdad en el acceso a la salud. Ahí empieza todo. No solo la mortalidad, sino también la morbilidad. Una catarata en un ojo, una conjuntivitis, una mina que te corta una pierna. La vida termina mal siempre para los mismos. Carlos Recio presta hoy sus servicios de profesional de la medicina en el centro de salud de La Luisiana. En el año 2010 abrió un paréntesis en su labor de cooperación humanitaria para centrarse en la paternidad. Y ahí sigue. En ese año, el desastre del terremoto de Haití fue de tal magnitud que Médicos sin Fronteras recurrió a sus veteranos. Recio viajó al país caribeño durante tres meses. Había una epidemia de cólera sin precedentes. Fíjese en el dato. En Mali habíamos atendido en un programa humanitario a un total de 500 pacientes, los mismos que en Haití recibíamos cada día. Muchos niños llegaban colapsados por el cólera. No paraban de vomitar, tenían diarreas continuas y se apagaban como una vela. Ni siquiera eras capaz de meterle el catéter en el hueso Hoy, cinco años después, hay días en que su cerebro todavía se lamenta de no haber podido hacer más por salvar sus vidas. ¿Qué necesita el Tercer Mundo? -Que los dejemos en paz. Es como si aquí hubiera venido alguien a decirnos cómo hacer la Transición. Bien, mal o regular la hicimos nosotros. Congo es un país muy rico. Podría ser Japón. Y ahí está: hecho polvo. -Aurora Muñoz, una enfermera de Médicos sin Frontera, nos declaró en 2013: Mi trabajo tiene allí más sentido ¿Y el suyo? -Hoy he visto en mi consulta del centro de salud de La Luisiana a 40 niños. Los motivos de consulta eran la mayoría que mi hijo no me come -Eso en África no pasa. -No. Pero yo sí he aprendido que aquí eres útil para la gente de aquí. Las madres que vienen al centro de salud no tienen la culpa de que yo haya estado en Angola y cada día se me murieran tres niños por no poder comer. ¿Qué aprendimos de la amenaza del ébola? -Aprendimos a vivir con el miedo a una enfermedad desconocida. A ponernos en la piel del otro. Por unos días, sentimos la desesperación que se siente en África. Al menos, eso quiero creer. ¿La peor epidemia es la del pánico? -Y la del desconocimiento. El miedo al otro. Que vienen a quitarnos algo y a lo que vienen es a vivir mejor. Tenemos que vacunarnos de muchas cosas. -Ya sabemos qué ha hecho Carlos Recio por África, pero ¿qué ha hecho África por Carlos Recio? -África me enseñó a amar de una manera desconocida. ¿Qué emergencia humanitaria necesita Córdoba? -Debería despertarse para luchar por lo suyo. Aprender que la crisis no ha terminado y que la gente lo sigue pasando mal. Que nuestros vecinos pueden estar pasando hambre. Aceptación África no es dolor. Es alegría. Amigos míos de allí lo pierden todo cada tres años. Todo. Y vienen después con una sonrisa Humanidad Europa se juega en la crisis de los refugiados nuestra filosofía. Saber ponernos en el lugar del otro Conciencia ética Soy médico con las personas que lo necesitan. No hay nada heroico. Lo nuestro es un acto de la sociedad civil Terremoto 2010 En Haití muchos niños llegaban colapsados por el cólera. No paraban de vomitar y tenían diarreas continuas Un encuentro imprevisto La guerra brotó como por arte de magia en la República Centroafricana mientras Carlos Recio participaba en un programa contra la hepatitis E. El sobrino del presidente se sublevó y este contaba con el apoyo de las tropas libias y una milicia del Gongo formada por los denominados niños soldado Apenas tenían trece años, estaban drogados y portaban kalashnikov. Una vez atravesamos una barrera y el guardián era un niño que acababa de violar a una mujer. Llevaba su peluca y sus tacones. Yo tenía la barba larga y me llamó Jesús de Nazaret. Eran muy religiosos En otra de sus acciones, Carlos Recio viajó a Sudán del Sur para frenar un brote de la enfermedad del sueño Durmieron en una misión católica y salió a recibirlos un señor que, casualidades de la vida, hablaba perfectamente castellano. Era monseñor Aguirre, el obispo cordobés de Bangassou. FOTOS: VALERIO MERINO