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22 PRIMER PLANO La singularidad de España Extremadura Cantabria Baleares DOMINGO, 11 DE OCTUBRE DE 2015 abc. es ABC La Rioja Cargada de historia y de reclamos V. R. ALMIRÓN Un resurgir con la democracia G. S. Cosmopolitismo e identidad propia D. M. Cuna de múltiples tradiciones A. M. -F. Emérita Augusta, otrora capital de la Lusitania, es una ciudad entre dos épocas. Como la Extremadura moderna, que mira su pasado con orgullo, la Mérida moderna es una ciudad que tiene en sus recuerdos los signos de su presente. Capital de una región que en la segunda mitad del siglo XX sufrió una verdadera sangría demográfica, y que tiene en su capital uno de sus grandes focos de proyección al exterior. El Festival de Teatro Clásico de Mérida reúne cada verano a miles de turistas nacionales e internacionales. Con más de 60 ediciones a sus espaldas es uno de los eventos culturales más importantes del país. Un paseo por sus calles te sumerge en una lección de Historia. Pero Extremadura es mucho más que su capital. Tierra de conquistadores, suele ser su definición más famosa. Cuna de personajes como Vasco Núñez de Balboa, Francisco Pizarro o Hernán Cortés. Y muchos otros que permiten seguir por la región una verdadera ruta de conquistadores, desde Plasencia, un emplazamiento singular situado a orillas del río Jerte, hasta Trujillo, donde su imponente Plaza Mayor es presidida por la figura ecuestre del hombre que conquistó el Perú. Cuna de conquistadores y tumba de emperadores. En el Monasterio de Yuste fue el lugar elegido por el emperador Carlos I para pasar sus últimos días tras abdicar su corona. Una tierra con historia, de estepas y dehesas, que tiene hoy en sus recuerdos uno de sus grandes potenciales. Sin olvidar su gastronomía. En una tierra de pastoreo tradicional destacan los guisos con cordero, como la caldereta. O la gran variedad de quesos entre los que habría que destacar la torta del Casar. A diferencia de sus vecinas Asturias y el País Vasco, con nombre y personalidad muy definidos desde hace décadas, Cantabria no fue tal hasta finales del siglo XX. La tradicional denominación de la provincia con el nombre de su capital, Santander, y la consideración de esta como puerto de Castilla ha condicionado el devenir histórico de esta hoy comunidad autónoma uniprovincial con rasgos, no obstante, muy diferenciados. Para empezar su tradición marinera o las Cuevas de Altamira, descubiertas en 1868 y declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1985. O sus afamadas anchoas de Santoña o los sobaos pasiegos. Solo llegada la democracia e implantado el sistema autonómico, a partir de 1979, logra imponer el cambio de nombre a una autonomía de fuertes lazos con Castilla y, por extensión, con el resto de España. Nunca hubo en ella sentimiento nacionalista, en el sentido de negación de su carácter español, y sí un amplio sentimiento regionalista en pueblos y territorios del interior (la Montaña) impulsado por el sentimiento de agravio respecto a la capital. Hoy, más de treinta años después de las primeras elecciones autonómicas, Cantabria aporta normalidad al debate territorial español. A ello ha contribuido la homogeneización de la renta per cápita con la modernización de sus instalaciones ganaderas. Antes, el crecimiento estaba solo centrado en la capital y su puerto, además de la zona industrial de Torrelavega. Las Islas Baleares están marcadas por su insularidad. Un archipiélago formado por dos grupos de islas y varios islotes que, con la Transición, se constituyó en una comunidad autónoma. A lo largo de su azarosa historia, las Baleares han mantenido relaciones comerciales y culturales tanto con numerosas naciones del Mediterráneo, debido a su estratégica ubicación, pero no han perdido dsu sentido de pertenencia a España. Además de su lengua propia, su elemento más reconocible es, sin duda, la ensaimada. O la sobrasada. El mayor orgullo de la comunidad autónoma más pequeña de España es albergar una de las cunas de la lengua castellana, pues fue en su Monasterio de San Millán de la Cogolla donde se escribieron las Glosas Emilianenses y allí aparece el testimonio escrito más antiguo del idioma español. Pero lo que ha hecho más famoso el nombre de esta tierra cruzada por el Camino de Santiago han sido sus viñedos, bodegas y vinos, reconocidos internacionalmente. Más allá de estos dos hitos, los riojanos albergan casi tanta diversidad como restos de dinosaurios, lo que se refleja en sus tradiciones, algunas tan únicas como la llamada Fiesta de los Picaos de San Vicente de la Sonsierra, en la que los penitentes se azotan a sí mismos la espalda desnuda con una madeja. Murcia Ceuta y Melilla Tierra de encrucijadas D. M. G. Un reto ejemplar de convivencia B. R. Murcia ha sido a lo largo de su historia, descontando el periodo de esplendor de Carthago Nova, parte tanto de la Corona de Castilla como de la de Aragón. Un cruce de caminos que ha marcado su carácter (y su particular habla) Desde que España surgió como nación moderna, sin embargo, se ha convertido en una extensión de Castilla con una idiosincrasia propia. Su elemento más reconocible, desde tiempos inmemoriales, es su fecunda huerta, que nutre de frutas y hortalizas a toda España y medio mundo. Sus exportaciones hortofrutícolas aportan más de 2.000 millones al PIB español. Tierras de frontera, Ceuta y Melilla conforman un desafío de conveniencia que se resuelve a diario de manera ejemplar. África y Europa confluyen en las dos ciudades autónomas donde la gastronomía, los usos sociales y la vida cotidiana aparecen salpimentados de culturas dispares que convierten la identidad de las respectivas plazas en una eclosión de colores y sabores. Los rasgos inmateriales de Ceuta y Melilla, como el de la tolerancia, se complementan con tradiciones tan nacionales como las procesiones de Semana Santa o un rico patrimonio museístico o arqueológico. 169 Restaurantes españoles que ostentan alguna estrella Michelin en 2015 69 En España tenemos un total de 69 denominaciones de origen del vino