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ABC DOMINGO, 11 DE OCTUBRE DE 2015 abc. es PRIMER PLANO 21 Las singularidades de España Cataluña Canarias Navarra Gastronomía, toros... y sentimiento navarro Singular y permeable al resto de España MARÍA JESÚS CAÑIZARES La ínsula y la inmensa lejanía MOISÉS ÁLVAREZ PABLO OJER Es tal la diversidad que existe entre los ciudadanos de la Comunidad foral que, quizá por eso mismo, destacan más las peculiaridades propiamente navarras. ¿Y cuál es la principal peculiaridad navarra? Pues principalmente el sentimiento navarro. Unos pueden sentirse vasco- navarros, otros navarro- españoles, otros sólo navarros. Pero en el sentimiento de todos está Navarra. De hecho, según las encuestas del CIS, Navarra es la comunidad autónoma que menos únicamente española se siente, por encima de País Vasco y Cataluña. Y pese a todo, no existe un sentimiento independentista navarro. Y como expresión del sentimiento navarro se encuentran los fueros, y la máxima peculiaridad de los fueros de Navarra es el sistema fiscal propio. De ahí que estos días la polémica suscitada en torno al Convenio Económico haya unido en buena medida a los políticos. Pero hay más peculiaridades que unen a los navarros del norte, del sur del este y del oeste. No hay localidad navarra, por pequeña que sea, que no tenga como eje central de sus fiestas patronales las vaquillas. Las fiestas más famosas son, sin duda, los sanfermines, las de Pamplona. Pero también en el resto de la geografía foral son numerosos los encierros de vaquillas y los recortes. De hecho, cada año se celebran en Navarra alrededor de 1.500 festejos taurinos populares. Otra faceta que une a los navarros. El buen comer y el buen beber. Pocos acontecimientos hay más satisfactorios para un navarro que la reunión en torno a una buena mesa. Con una larga sobremesa incluida. Y fruto de ese amor a comer y a beber, Navarra también es una gran exportadora de los productos gastronómicos. Los cogollos de Tudela, los pimientos, la txistorra... Cataluña es tan singular, como cómplice de hábitos y costumbres importados del resto de España. Para abrir boca, nada más popular que el pan con tomate, seña de identidad de esta comunidad autónoma, aunque fueron los murcianos desplazados a Barcelona para trabajar en las obras del metro quienes lo inventaron. La escudella sopa destinada a amortiguar el frío poco intenso del Mediterráneo, o la butifarra con mongetes son platos típicos de la gastronomía catalana, donde abundan los nombres propios: Ferran Adrià, los hermanos Roca o Carme Ruscalleda, entre otros. Obviamente, tener una segunda lengua propia, como ocurre en Galicia, País Vasco, Baleares o en la Comunidad Valenciana, supone un hecho diferencial. Subvenciones y proyectos secesionistas al margen, castellano y catalán conviven a nivel social y cultural sin problemas. Escritores como Josep Pla, Salvador Espriu, Jacinto Verdaguer o Joan Marsé enriquecen una literatura bilingüe y despolitizada, patrimonio común, como también lo son sus tradiciones populares. Los castellers la sardana o La Patum de Berga son fiestas propias- como lo fueron las corridas taurinas, abolidas por el nacionalismo- pero también compartidas con el visitante ocasional. Más universal es la obra de Gaudí, cuyos emblemáticos edificios La Pedrera, la Casa Batlló, la Sagrada Familia... son parte ineludible de los circuitos turísticos de Barcelona, ciudad que, por cosmopolita, corre el riesgo de perder su esencia. Resiste, no obstante, su carácter canalla, portuario y poco dado a los patriotismos. El condado de Barcelona se integró, como otros reinos aragoneses, en la Corona de Aragón. Nunca existió la nación catalana. El mar, o su ausencia, también imprime carácter, abrupto en la Costa Brava, pausado en la Costa Dorada. El interior catalán es adusto y rico en vendimias, que serán cava. No son pocos quienes aseguran que nacer y vivir rodeado de mar confiere a la persona caracteres distintivos. En el caso del canario, que disfruta ya desde la niñez de la promesa de Don Quijote a Sancho Panza, la insularidad es también lejanía, una lejanía respecto del resto del territorio nacional que, sin embargo, no debilita el cordón umbilical que une el Archipiélago a España. Un habitante con lenguas tan peculiares como el silbo gomero (en la imagen a la izquierda) Si lo fraternal pudiera tener correlato en la política, este sería el de un residual movimiento independentista, y ello en el más benévolo de los calificativos. Desde las filas de los partidos nacionalistas, o más bien regionalistas, como pueden ser los casos de Coalición Canaria y Nueva Canarias, la mención de las obvias particularidades de las Islas es el recurso al uso cuando de convencer a Madrid se trata. El régimen económico y fiscal de que disfruta la comunidad autónoma, ahora en proceso de actualización, es un ejemplo de reconocimiento político que el canario, en general, no reclama en otros ámbitos: se siente español y canario, canario y español, y en casos también venezolano o cubano, pues los muchos kilómetros de mar no impidieron el viaje en aquellos años en los que las necesidades apremiaron. Esa influencia define tradiciones culinarias como el mojo picón o el queso majorero, conocidos en todas las latitudes. En el sustrato, sin embargo, tradiciones de raigambre guanche, como la lucha canaria (bajo estas líneas) contribuyen a conformar asimismo unas señas de identidad del todo inconfundibles. 36.616 centros públicos y privados conforman la red de archivos de nuestro país 15 son los Parques Nacionales, otros 128 son Naturales, con 905 especies protegidas