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ABC DOMINGO, 11 DE OCTUBRE DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 13 EL RECUADRO UNA RAYA EN EL AGUA ANTONIO BURGOS ELOGIO DE BERTÍN Con tanta presuntuosa tertulia hemos perdido la conversación, que es mucho más importante: la charlita simpática C ELEBRÁBASE en la plaza de toros de Sevilla cierto lejano domingo una novillada con un cartel compuesto por el menor de los venezolanos hermanos Girón, Efraín; por el granadino Torcu Varón y por el colmenareño Agapito García Serranito Los tres novilleros quedaron sólo un poquito mejor que Cagancho en Almagro. Pero muy poco. Al día siguiente, el revistero Fernando López Grosso, que en La Hoja del Lunes y según costumbre de los críticos taurinos de la época firmaba con pseudónimo como El Chico del Baratillo comenzaba así su crónica: Si ya es difícil ser torero llamándose José, como Gallito, o Juan, como Belmonte, excuso decirles a ustedes si el nombre es Efraín, Torcuato o Agapito Pues algo así le pasó cuando empezaba a un cantante jerezano que ha roto en personal, intransferible, naturalísimo y triunfal presentador de TV y entrevistador en el programa En la tuya o en la mía Título que traduzco: Aleluya, aleluya, el que la coja es suya, que la audiencia en el prime time es más difícil de conquistar que la cima del Iwo Jima donde los americanos plantaron su bandera cuando los japoneses aún no se dedicaban a fabricar Toyotas Si ya es difícil triunfar de cantante llamándose Julio, como Iglesias; o Alejandro, como Sanz; o David, como Bisbal; o Pablo, como Alborán, excuso decirles a ustedes si el nombre del que acaba de grabar su primer disco es Norberto Ortiz. Afirmativo: como las magdalenas. Por eso el muy inteligente y arrrolladoramente simpático cantante jerezano, el hijo mayor y único varón del VIII conde de Donadío, que se llamaba (y se llama) Norberto Ortiz Osborne, tuvo el acierto de ponerse como nombre artístico Bertín Osborne Así, sí: así sí ha podido llegar al Iwo Jima del triunfo. Ruperto en todo caso hubiera tenido cierto éxito en TV si le hubieran aplicado la Ley de Igualdad de Género a la calabaza con sombrero y bastón de Fred Asteire del Un, dos, tres... responda otra vez La Ruperta de Kiko Ledgard y El Ruperto de Jerez que quiere ser cantante. No suelo ver la tele en las horas de las grandes audiencias nocturnas, que coinciden con las grandes aberraciones de nuestro tiempo. Pero la otra noche la Jefa de mi Casa Civil me quitó de leer las primeras páginas de la prensa europea y española en el Twitter de Juan Pablo Bellido para que viera la entrevista que Bertín Osborne le estaba haciendo a la Nietísima del Caudillo de España, que por la gracia de Dios siempre se puso el mundo por montera, a lo Cayetana de Alba. En estos tiempos de campechanía, tuteo y sincorbatismo, me sorprende que, paradójicamente, los presentadores, locutores y entrevistadores de TV y de radio cada vez sean más engolados, engreídos, creídos y cursis. Y si quieren doy nombres, pero no me iban a caber en la extensión de este recuadro. Bertín es todo lo contrario. Un señor que, sin ser locutor profesional, tiene mayor naturalidad y soltura ante las cámaras que los que viven del cuento del envergue. Dicen que sabe escuchar, lo que nadie hace ahora. Y que no es agresivo, ni se siente por encima del entrevistado: se pone a su altura. Y conversa. Ay, con tanta presuntuosa tertulia política hemos perdido la conversación, que es mucho más importante: la charlita simpática. Bertín no hace entrevistas, sino charlitas simpáticas. Y eso lo trae de fábrica. No se olvide que es un Osborne del Puerto, que nació en Jerez y que estuvo casado con una Domecq, con la inolvidable y exquisita Sandra Domecq Williams, prima del Marqués de Tamarón, el mejor escritor inglés que tenemos en España. A pesar de su cuna y de tantas desgracias como lleva sufridas, Bertín es tan natural y simpático que nadie nunca le ha llamado señorito de Jerez Un milagro. Eso de señorito de Jerez se le ha adjudicado en cambio, y de por vida, a Javier Arenas: que no es de Jerez, sino de Olvera; y que no es un señorito, sino un político que en maldita hora se le ocurrió limpiarse los zapatos en el betunero del Palace, estando ahí esos maravillosos botes de Kanfort... IGNACIO CAMACHO EL GEOLOCALIZADOR El marianismo tiene un problema. La clase media le pone los cuernos seducida por la frescura etérea de la derecha bonita P JM NIETO Fe de ratas ARA seguir la pista a sus votantes perdidos, el PP ha contratado a una pléyade de sociólogos que escrutan los mapas de resultados electorales y las encuestas de recuerdo de voto. Lo llaman Moreno Bonilla se lo dijo la otra noche en la radio a Juan Pablo Colmenarejo el geolocalizador demoscópico. Sobre las tablas de datos trazan cartografías de coordenadas intencionales, bitácoras de puntos de fuga y rutas de trasvases. La conclusión de tanto estudio es la misma que se percibe a ojo de buen cubero: la mayoría de ese electorado infiel ha buscado refugio en los predios de Ciudadanos. Le han puesto los cuernos al viejo partido atrapalotodo para irse con la derecha bonita bisoña y etérea pero sonriente, descorbatada y faldicorta. El marianismo tiene un problema. A lo largo de esta legislatura abrasiva ha perdido capacidad de seducción y el desgaste de gobernar le ha provocado arrugas que afean su antiguo perfil centrista. Su estrategia de dique único contra el frentepopulismo de la izquierda ha quedado desfasada por la irrupción de una fuerza tercerista cuya potencia emergente no alcanzaron a prever los cerebros monclovitas. Hasta el descalabro catalán han estado minusvalorando la amenaza, y aún se consuelan pensando que el efecto del 27 S se diluirá en la campaña de las generales. Calcularon que las huestes de Rivera no les harían mucho más daño que las de Rosa Díez y ahora no saben cómo recuperar a los abandonistas. Si ignoran a C s engrasarán el mecanismo mental de muchos simpatizantes que contemplan al nuevo partido como un apéndice natural del centroderecha, un amable spin- off más risueño y fresco que el original. Si cargan la mano contra los riveristas les darán aún más protagonismo y además corren el riesgo de distanciar al que en la hora de los pactos puede ser el único aliado. El asunto es crucial porque la pantalla del GPS de los votos fugados no deja de señalar puntos naranjas. Algunos dirigentes populares empiezan a considerar como un error del presidente la decisión de aguantar hasta diciembre: Cataluña ha dado relevancia a Ciudadanos hasta el punto de haberlos erigido en cortafuegos del independentismo. Rajoy insiste en su discurso del voto útil, de la estabilidad frente al aventurerismo gaseoso. Tiene a su favor la certeza de que es el único candidato con experiencia, pero ya no está claro que ese argumento funcione. La clase media no ve a Rivera y los suyos como gente inquietante; más bien los jóvenes los sienten cerca de sí mismos y para muchos mayores son los yernos que hubiesen elegido. El punto más débil de C s es su complacencia con el régimen andaluz, pero la maquinaria propagandística del PP, que podría arrasar destacando esa incoherencia, tiene averiado el motor de arrastre. Diseñada para confrontar con el PSOE, carece de radar para detectar ahora dónde está el adversario y dónde el enemigo.