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ABC DOMINGO, 11 DE OCTUBRE DE 2015 abc. es ENFOQUE 5 Kim- Jong- un saluda, desde un autobús, a la multitud que le esperaba ayer en su visita a Sonbong AFP La dictadura de Corea del Norte Sin novedad en la granja JUAN PABLO COLMENAREJO El tiempo está detenido en Corea del Norte desde la fundación del Partido de los Trabajadores recordado ayer con una parada militar, preparada desde mayo, con miles de soldados desfilando muy prietos al más puro estilo de los soviéticos o de los nazis del siglo pasado. Setenta años de despiadada dictadura comunista con cientos de miles de personas confinadas en los gulags, alrededor de 200.000, en un país de 25 millones de habitantes, pobre de solemnidad, donde se ha igualado a la población en la miseria con las cartillas de racionamiento. El dinero lo tiene la familia reinante en esta monarquía estalinista con las Fuerzas Armadas controladas por una nomenclatura corrupta que disfruta del lujo que proporciona la exclusividad de bienes dispensados en tiendas de lujo, con ordenadores, televisores de plasma y demás o restaurantes de cinco estrellas con carne de primera y coñac para morro fino. Las bravuconadas del líder supremo Kim- Jong- un podrían ser tomadas como chistes de mal gusto cuando amenaza con la guerra a Estados Unidos, si no fuera porque el juguete con el que la política Songun, que da prioridad al Ejército, ha fortalecido a las Fuerzas Armadas es el armamento nuclear. La permanente tensión con los norteamericanos es un grito en el aire cuyo eco reciben en primer plano los vecinos de Corea del Sur, siempre señalados como objetivo desde la partición del país. El reducto estalinista de Corea del Norte es una parte de lo que queda de un sistema tiránico que se extendió por todo el mundo adquiriendo un manto de comprensión en élites intelectuales y burguesas de países con sistemas democráticos. En el régimen norcoreano todos son iguales, pero, como en la granja de Orwell, unos más que otros. Es una constante que se repite en todos y cada uno de los totalitarismos. Los que anuncian el paraíso de la igualdad acaban montando una cárcel de la que nunca se sale. Hay millones de personas que desconocen qué es la vida en libertad y que jamás lo sabrán. A pesar de esta obviedad, hay quienes todavía quieren transformar los sistemas libres y democráticos en campos de concentración en los que se iguala a las personas quitándoles todos los derechos, incluido, por supuesto, el de la vida. Aunque parezca mentira, los partidarios del régimen norcoreano no sólo están en China. Basta con escuchar lo que se dice en algunas asambleas de andar por casa para quedarse con la boca abierta y los ojos como platos.