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ABC MIÉRCOLES, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC PRIMERA PLANA BALTASAR LÓPEZ ¿METROTRÉN? QUE HABLE LA CIUDADANÍA Las promesas del bipartito de ampliar la participación pararían un tren, pero no hará un referéndum para el cercanías Q DESDE SIMBLIA JOSÉ CALVO POYATO PITOS Rechazo que se pite a Piqué, ya que supone silbarle más allá de sus aciertos o desaciertos puramente deportivos N O soy persona a la que le guste salir en defensa de esos futbolistas que cobran cifras millonarias, que el amor que dicen sentir por unos colores está en función de los millones de euros que el club de esos colores está dispuesto a soltar o que negocian duramente el contrato en caso de un traspaso a un club de otro país para que se redacte de manera que pague los impuestos en ese país y no tributar en España, porque la fiscalidad es mucho menor. Tampoco tengo por qué salir en defensa de Gerard Piqué. No goza de mis simpatías quien va amenazando a agentes de la autoridad y trata de chulearlos, cuando lo único que hacen es cumplir sus obligaciones y se le suelta eso de usted no sabe con quién está hablando o no sabe quién soy yo No goza de mis simpatías un sujeto que, cada vez que tiene ocasión, busca mofarse de su adversario deportivo, haciendo gala de desprecio y un comportamiento que roza lo soez. Pero eso no es óbice para que rechace lo que ocurrió el pasado sábado en el Carlos Tartiere, donde la selección española de fútbol volvía a recuperar ese tono de juego que la llevó a convertirse en campeona del mundo y en campeona de Europa por dos veces consecutivas. Muchos de los aficionados, cada vez que el balón pasaba por los pies de Piqué lo obsequiaban con un concierto de silbidos. Lo que sucedía en Oviedo no era una novedad. Un episodio similar ya había ocurrido en León, donde la selección española jugaba otro de sus partidos y a Piqué se le silbaba cada vez que tocaba la pelota. La misma noche del encuentro en Oviedo, el defensa de la selección española se marchó a Gijón, ignoro si a celebrar el triunfo de la selección o a tomar copas, al parecer con el permiso del seleccionador nacional. Al salir del lugar, fue abucheado por un grupo de gente que había en las proximidades al grito de ¡Piqué, borracho! Rechazo que se pite a Piqué, con la intencionalidad que han pitado leoneses y asturianos, ya que supone silbarle más allá de sus aciertos o desaciertos puramente deportivos. Esos silbidos tienen poco que ver cuando se pita una decisión arbitral que no es compartida o los que se dedican a un toro manso que debería ser bravo o a un torero cuando tiene una actuación desafortunada y el respetable se encrespa. Rechazo esos pitidos, por su intencionalidad, como rechazo los pitidos al himno de España o a aquellos que se dedican a quien representa a una institución, orquestados por unos energúmenos mientras alguien sonríe bobaliconamente. Esos silbidos no tienen justificación. En ningún caso. No hay silbidos buenos y silbidos malos. Lo digo porque hay quien pretende distinguir entre pitidos buenos, los que se hacen en un línea que coinciden con sus apreciaciones, y otros malos porque se producen en la dirección contraria. Hasta el seleccionador nacional debería tener en cuenta esto de los pitidos; no puede cruzarse de brazos en unos casos, como cuando se le silbó al himno de España y al Rey, y mostrar ahora su disconformidad con los silbadores. Tampoco llevan razón quienes cuando se pita al himno señalan que es un ejercicio de libertad de expresión y cuando se hace a Piqué supone un acto intolerable. ue si el Ayuntamiento no está en condiciones de asumir el déficit de una línea de tren porque hay que priorizar la salvación de Aucorsa (empresa municipal de autobuses) que si hay pocos documentos que sustenten el proyecto... Las justificaciones que dan PSOE e IU para no acometer el Metrotrén puestas una tras otra me da que enlazarían Alcolea con Villarrubia, que era el recorrido de este sistema de transporte público diseñado por el anterior gobierno local, del PP. Argumentos necesitan, y muchos, para hacer descarrilar una iniciativa a la que ADIF ha destinado ya 2,2 millones para preparar tres estaciones- -y hay 700.000 euros más en las cuentas del Estado de 2016 para un apeadero nuevo en la avenida de la Libertad- está redactado un contrato para ponerlo en marcha acordado con Renfe o en la que a los populares sí les salían las cuentas. Más bien pareciera que fue víctima de un bipartito que ha arrollado las grandes actuaciones heredadas del PP. Ahora, el cogobierno de izquierdas ha resucitado este proyecto, pero, mucho me temo, es para meterlo sin ensuciarse las manos en una vía muerta para siempre. PSOE e IU han anunciado que una comisión de colectivos sociales y vecinales y de técnicos se pronunciará sobre la viabilidad del cercanías. Luego, el Consistorio decidirá. Eso sí, la alcaldesa, Isabel Ambrosio, ha dicho que la postura municipal vendrá condicionada por el dictamen que reciban del órgano a constituir. El bipartito busca así que no le culpen de haberle puesto el semáforo en rojo. Nada más. Porque la posibilidad de que las conclusiones de la comisión se aparten de los planteamientos de Capitulares son aún menores que las de que el AVE a Madrid llegue tarde. Los maquinistas que tiran aquí de la participación ciudadana son muy pocos, porque la mayoría de la sociedad no se monta en ella por falta de tiempo o de ganas, porque lo ve otra forma de politiqueo. Y sus posicionamientos suelen circular por la izquierda, con lo que concluirán que el Metrotrén no arranque. El cogobierno tenía otra opción, valiente, pero más arriesgada para sus intereses, para tratar de devolver a cocheras este proyecto: un referéndum. No debería tener problema en convocarlo, porque sus promesas de que ampliará la participación servirían para parar un tren. De hecho, en el pacto que permitió la investidura de la regidora, PSOE, IU y Ganemos acordaron impulsar consultas populares en la toma de decisiones cruciales para la capital. Y tener o no cercanías es un tema de movilidad clave. Lo de dar poder al vecino de a pie queda muy bonito para los discursos, pero a las primeras de cambio se lo lleva por delante el mercancías de la vieja política que tan bien saben conducir los que presumen de hacer la nueva. Porque el bipartito no se atreverá a preguntarnos si queremos subirnos o no al Metrotrén.