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ABC LUNES, 24 DE AGOSTO DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 15 VIC LA TRIBU ANTONIO GARCÍA BARBEITO ACEITUNAS Algunas incluso ya se han pintado de morado, quizá engañadas desde mayo A EL MOLINO DE LOS CIEGOS JESÚS CABRERA LAS TASAS COFRADES Las relaciones entre el cogobierno municipal y las cofradías van a ser ásperas uando la valoración del gobierno municipal al término de la magna mariana del pasado 27 de junio fue que había mucha cera en las calles lo que hizo fue una declaración de intenciones de que nada volverá a ser como en las últimas tres décadas. La experiencia vivida ese fin de semana por la ciudad (y por las miles de personas llegadas de fuera) resumida en unas gotas sobre el asfalto nos hace adivinar que las relaciones entre el cogobierno municipal y el mundo cofrade van a ser ásperas y que la experiencia vivida con ediles tan dispares como IU y el PP en las últimas décadas no se volverá a repetir. Ahora es el PSOE el que tiene dentro de sus competencias las relaciones con las hermandades, pero este PSOE, que se estrena en minoría en la Alcaldía de Córdoba, no es el mismo de otras localidades donde no sólo saben reconocer los valores que aportan las cofradías sino que participan de los actos de las cofradías sin ningún tipo de complejo. Aquí, como se están estrenando en este terreno, parece que ven a las hermandades con todas las falsas etiquetas y los manidos estereotipos que en los últimos tiempos les han colgados las minorías laicistas más furibundas. Por esto, es lógico que desde las cofradías se haya tomado una actitud defensiva. Esto es lo que hizo que en la pasada semana saltaran todas las alarmas cuando se divulgó el dato de que para el segundo semestre del año se había pedi- C do la presencia policial en 330 actos cofrades. Este dato en frío y cuando no se sabe de qué va esto hace pensar en el corte de circulación en media ciudad con 330 cortejos interminables rematados con la estridencia de las cornetas y los tambores. Si la cifra se hubiera desmenuzado se comprobaría que el grueso estaría compuesto por ensayos de costaleros y por actos muy menores que en la mayoría de los casos no va más allá de darle la vuelta a la iglesia. Menos mal que el experimentado concejal Emilio Aumente ha decidido cortar la polémica sobre el cobro de tasas por la presencia de la Policía Local en las actividades de las hermandades en la vía pública. Menos mal que este edil ha explicado que no tiene nada en contra de las cofradías, lo que, lamentablemente, le valdrá las críticas de las minorías anticofrades que, por cierto, son anti muchas cosas más. Aumente ha dado el primer paso, pero quedan muchos más. Quien lo va a tener más duro es el teniente de alcalde de Presidencia, David Luque, quien sí tiene una experiencia cofrade comme il faut en distintas corporaciones así como con el desempeño de responsabilidades en la Agrupación de Cofradías. A él le ha correspondido en el cogobierno coordinar el día a día del colectivo más numeroso de la ciudad y el que más actividades de todo tipo organiza a lo largo de todo el año, con lo que contribuye a la dinamización del tejido social y de la vida de prácticamente todos los barrios, desde los del casco histórico hasta los más lejanos. Pero la alcaldesa también se tiene que mojar en este asunto. En sus siete años como delegada del Gobierno de la Junta en Córdoba Isabel Ambrosio quedó inédita en esta materia, pues las invitaciones que recibía para asistir a actos cofrades eran disculpadas con toda cortesía, salvo en una ocasión. En las vísperas del Pentecostés de 2009 hizo más de 1.500 kilómetros para asistir en la parroquia de Nuestra Señora de la Buena Esperanza a la misa organizada por la Hermandad del Rocío de Vilvoorde (Bélgica) y en la que cantó su coro, el mismo que lo hizo en el entierro de la Reina Fabiola. En Bélgica sí, pero en Córdoba no. HÍ pende ya, suspendida granizada verde, la aceituna de agosto, esa que pide que entre las ramas se metan manos de ordeño y las roben como si fueran pájaros dormidos o presos con liria. Y la memoria se acuerda de otros días: Otra vez tu olor me llama en un agosto de luna, una vez más, aceituna, me nombras desde la rama... Porque me nombras. Yo tengo de fruto lo que de humana tienes tú, y te digo lo que le dije a tu hijo el aceite, ...que te acaricio y mis manos son ya más tuyas que mías. Tocarte es tocar la carne de mi historia, la carne de mi padre, y olerte es oler el aliento y el pan de los míos. ¿De qué variedad? ...lo mismo me vales, cuando en las manos me brillas, gordales que manzanillas, manzanillas que gordales. Ahí penden ya. Pero diezmadas. No agostadas, no, que agosto está siendo más bálsamo que quemadura. Fue mayo, que entró en la primavera alta ardiendo a lo bonzo y lo quemó todo, y al olivar lo sorprendió vestido de esquilmo, le quemó la nieve de su flor y eso lo ha pagado muy caro el poco fruto que se salvó de la quema. Hay poca aceituna. La granizada verde no es la de otros años, ni la que hubiese sido este, si mayo hubiese sido mayo y no el infierno sordo que fue. Poca aceituna, pues. Algunas incluso ya se han pintado de morado, quizá engañadas desde mayo. Da pena ver el olivar así, tanto esfuerzo del hombre para que venga un revés del almanaque y te arruine. Dice alguna gente del campo que a ver si así, con escasa cosecha, la aceituna vale más dinero y no asoma tanto aprovechado como llega todos los años al olivar- -y a la faldriquera del olivarero- -a esquilmarlo: Los almacenes tendrían que quedarse sin existencia y que en el campo no hubiera aceitunas ni para acompañar un mosto, a ver si así pagaban lo que la aceituna vale. Ay, el campo; ay, el olivar. Otra vez que vuelvo a verte y a gozarte en soledad en la esquiva propiedad que nunca llega a tenerte... Pero te miro, te busco, te siento, te sigo... ciego apóstol de tu luz. Olivo en campo andaluz, Gólgota de garrotales: llevan siglos los jornales clavados en esa cruz. Vino mayo y lo achicharró todo, achicharró la flor, y dejó señalada la ruina, y nunca- ¡nunca! -vienen meses tan favorables que enriquezcan de golpe las manos que lo trabajan. Ahí pende ya, más interrogante que nunca, la granizada del verdeo. Escasa, pobre. Este año habrá más manos que aceitunas... dice el hombre, desesperado. Entre las honradas manos del ordeño, como siempre, otras manos- -no tan honradas- -se meterán de noche en el olivo a ver qué le menoscaban al olivarero... antoniogbarbeito gmail. com