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80 ABCdelVERANO GASTRONOMÍA SÁBADO, 18 DE JULIO DE 2015 abc. es estilo ABC Sublimotion Una noche en el restaurante más caro del mundo Paco Roncero vuelve a abrir las puertas de su local en Ibiza. ¿El precio? Solo 1.500 euros por comensal JOSÉ RAMÓN ALONSO IBIZA Reinventar el arte de comer es lo que ha hecho el cocinero Paco Roncero en Sublimotion, el restaurante más caro del mundo 1.500 euros cada cubierto en el que solo pueden sentarse doce comensales, para vivir una experiencia única, que va más allá de la propia comida. Un bosque animado, el fondo del mar, una playa hippie, escenas inspiradas en las burbujas del champán o un parque de atracciones, con norias y puestos de algodón dulce, son algunos de los escenarios en los que el chef sumerge a los comensales para prepararles anímicamente antes de sorprenderles con los sabores de sus creaciones. Nada más entrar en el local, ubicado en el Hard Rock Hotel de Ibiza, intuyes que aquello no es un restaurante normal. Una pequeña recepción, que se asemeja a la de un hotel de principios del siglo XX, en la que apenas caben los doce comensales y el recepcionista, es el escenario iniciático hacia una experiencia sorprendente. Aquí llega la primera sorpresa culinaria. Cada persona recibe un sobre con su ticket de entrada. Pero no es un boleto cualquiera, es un sobre que abres comiendo el lacre (una mezcla de sabor ente fresa y chocolate) y en su interior está la entrada al restaurante, diseñada en aire retro y que es una oblea comestible que también engulles. Mientras se escuchan las exclamaciones de sorpresa, el recepcionista invita a los futuros comensales a saludar al equipo de cocina de Paco Roncero, treinta personas, que aparecen por arte de magia detrás de un gran espejo. De ahí pasamos a un montacargas de tipo industrial, en el que por medio de efectos visuales, sonidos y vibraciones se nos transporta al futuro. Un futuro galáctico que es el salón donde vamos a asistir a un espectáculo gastronómico único en el mundo, que Paco Roncero, con el patrocinio de Land Rover, ha creado en Ibiza. Paredes blancas en las que cada comensal tiene una puerta con su nom- Viaje gastronómico El chef sumerge a los comensales en once escenarios diferentes para que disfruten de los sabores Más que comida No es un restaurante, es un espectáculo para los sentidos, ya en su segundo año de experiencia bre y que de forma virtual te transportan a un entorno Matrix antes de sentarte a la mesa para que entren los aperitivos. Explica Roncero que lo que buscan es provocar a través de los sentidos y de las emociones, jugando con algo que no solo fuera la comida, sino también con todo lo que hay fuera del plato Un juego que pasa por cambiar el ambiente en cada propuesta gastronómica a través de la creación de escenarios virtuales que van desde el fondo del mar hasta un parque de atracciones, pasando por el Orient Express, un bosque encantado o una huerta mágica en la que te comes hasta la tierra, sin olvidar la experiencia de comer con unas gafas de realidad aumentada que te hacen volar a través de playas y montañas. Todo esto mientras aparecen y desaparecen los camareros como por arte de magia. La cara de asombro te acompaña desde el principio hasta el final. Asombro por los sabores, por los decorados y por la puesta en escena. Sublimotion no es un restaurante, es un espectáculo para los sentidos. Este es el segundo año de esta experiencia, en la que Paco Roncero ha ido trabajando en su laboratorio del Casino de Madrid desde hace cuatro y que en 2014 instaló en el Hard Rock Hotel de Ibiza. Un espacio creado expresamente por él, donde las paredes y la mesa son una auténtica obra tecnológica que te transporta en un viaje de tres horas de duración. El chef Paco Roncero posando en el patio de Sublimotion SUBLIMOTION ABC Los escenarios El viaje empieza en Matrix con tres aperitivos futuristas. Vuelta atrás y con aire retro aparecen dos huevos Fabergé con sabores marineros, regados con champán Laurent- Perrier. Viaje al fondo del mar (las paredes se llenan de peces de todo tipo, que te rodean mientras comes, sobre la mesa unas redes y la proyección de medusas) donde se degusta una moluscada mientras sientes en la piel la humedad y el aroma a yodo y algas. Paisaje campestre, con una masía y una iglesia románica que te lleva a la época de la recolección de la cosecha en un campo de cereales por el que circula un Land Rover Sport. Sobre la mesa los camareros colocan un huerto en miniatura del que se come hasta la tierra. Gafas de realidad aumentada para vivir sensaciones sorprendentes. Con las gafas viajas al año 2050 para probar a qué sabe un plato virtual que se comerá con todos los datos de nutrientes, y un vídeo de la elaboración de la receta a los márgenes proyectados mientras comes. Regreso al pasado, el salón se convierte en el Orient Express (la mesa vibra como si el tren estuviera en marcha y los paisajes se suceden a través de las ventanillas) mientras tomamos una vichyssoise. La cena en Sublimotion se divide en once capítulos