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ABC SÁBADO, 18 DE JULIO DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 15 UNA RAYA EN EL AGUA EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA EL FRACASO PRO VIDA El sostén ideológico del aborto es consecuencia del concepto liberal de libertad S E consumó la reformita favorecedora del aborto que impedirá abortar a las menores de edad sin el consentimiento de sus papaítos. Y digo que esta reformita de apariencia restrictiva favorece paradójicamente el aborto por la muy sencilla razón de que refuerza su consideración como acto de mera disposición de la voluntad. Cuando a una menor se le exige el consentimiento de sus papaítos para abortar se está afirmando que, para abortar, basta con tener capacidad legal, como para contraer cualquier obligación o ejercer cualquier derecho de naturaleza civil; y que, alcanzado ese requisito de la edad (o subsanado por el consentimiento paterno) abortar se constituye en un puro acto de la voluntad, como suscribir una póliza o comprarse un automóvil. Que una menor pueda o no abortar con el consentimiento de sus papaítos es un hecho irrelevante que sólo sirve (a modo de macguffin) para distraer la atención de los tontos útiles del hecho sustancial, que es la eliminación de una vida gestante. En realidad, esta reformita es una argucia para contribuir al eclipse de nuestro juicio ético, que es el fundamento sobre el que el Nuevo Orden Mundial sustenta todo su proceso de ingeniería social. Pero los peperos no hacen sino cumplir con su cometido de obedientes lacayos, según el reparto de funciones que les asigna el Nuevo Orden Mundial. Más interesante es constatar el fracaso incuestionable del movimiento pro vida, que durante déca- das ha pretendido que el aborto no es una cuestión política, esgrimiendo argumentos sentimentaloides y vacuas apelaciones al derecho natural que ya nadie entiende, precisamente porque el orden político vigente se sustenta sobre la abolición del Derecho Natural. Para combatir los presupuestos doctrinales sobre los que se sustenta el aborto hay que propugnar un orden político nuevo, que es lo que el movimiento pro vida no ha sabido hacer, pretendiendo mantenerse en un absurdo (por inexistente) ámbito de apoliticismo que a la postre se ha convertido en arrabal de friquismo; pues la dura realidad es que, hoy por hoy, quienes defendemos la vida gestante somos percibidos por el clima de nuestra época como friquis apestosos, amén de inhumanos. Y es que la defensa de la vida gestante sin la postulación de un orden político que la acoja hospitalariamente resulta ininteligible. Para revolverse contra el aborto hace falta, primeramente, revolverse contra un orden económico que se funda sobre la convicción de que el mejor modo de contar con masas cretinizadas e incapaces de luchar contra unas condiciones laborales oprobiosas es conseguir que esas masas tengan pocos hijos; porque quien no tiene hijos por los que luchar acaba renunciando a la lucha. Para revolverse contra el aborto hay que explicar antes a la gente que el aborto, como todos los derechos de bragueta, son argucias del sistema para conseguir que las injusticias sociales resulten menos oprobiosas. Y que todo el sostén ideológico sobre el que el aborto se sostiene es, en última instancia, consecuencia del concepto liberal de libertad, que exhorta al hombre a deshacerse de todos los impedimentos que dificultan o limitan el proceso de fortalecimiento de su individualidad soberana. A esta idea nuclear se le incorporarían luego aderezos y perifollos como la ideología de género; pero combatir los perifollos sin atacar el núcleo es como arar en el mar. El combate contra el aborto sólo puede ser eficaz si se inserta en un combate de naturaleza política. Todo lo demás es buscar grotescamente la añadidura soslayando la búsqueda primordial del reino y su justicia Pero a quien no busca primero el reino y su justicia la añadidura también le será negada. IGNACIO CAMACHO EL IMPUESTO GRIEGO Una colecta obligatoria para otorgar un préstamo a un socio que no sólo no lo va a pagar, sino que se hace el ofendido T JM NIETO Fe de ratas AN interesado como está Tsipras querido Alexis para Pablo Iglesias en la política española, tal vez debería pensarse la idea de hacerle una oferta a Cristóbal Montoro, que al fin y al cabo es socialdemócrata, aunque no lo sabe. Nuestro ministro de Hacienda, competente técnico fiscal, podría solucionar en breve tiempo los problemas recaudatorios de una Grecia carente no sólo de dinero, sino de estructura tributaria para ingresarlo. Desde luego siempre sería la suya una ayuda más eficaz que la de esa tropilla de ideologizados asesores que Varufakis contrató en la internacional bolivariana con el triunfal resultado conocido. Uno de los fenómenos más sorprendentes del populismo izquierdista griego es su reticencia a cobrar impuestos, siendo así que su correlato español de Podemos no para de pensar en subirlos. Pero resulta, miren por dónde, que en realidad Montoro ya trabaja para la Hacienda griega. Los diez mil millones que va a avalar España en el nuevo rescate equivalen aproximadamente a la recaudación anual suplementaria que hemos pagado los españoles con el recargo temporal aplicado en 2012. Para el infalible discurso propagandístico de la izquierda, ese dinero procede de los malvados bancos europeos, lo cual no causa remordimiento alguno. Sin embargo, la verdad es otra: la ayuda griega sale a escote proporcional de nuestros bolsillos, de los ciudadanos de los países miembros de la zona euro, reducidos en este caso a la condición de contribuyentes o paganos. Porque a nosotros nadie nos va a preguntar en referéndum, no vaya a ser que se produjesen sorpresas desagradables. La aportación al rescate se votará en el Congreso, legítima representación política de la nación donde, mecachis, no va a haber diputados de Podemos para retratarse apoyando ese golpe de Estado Varufakis dixit que consiste en entregar a los griegos un capital que no van a devolver... y que previamente nos ha sido requisado. Es magnífico: los estados de la unión monetaria organizan una colecta obligatoria para otorgar un préstamo a un socio que no sólo no lo va a pagar, sino que se hace el ofendido por tener que recibirlo. Sólo que los prestamistas no actúan con su dinero, sino con el de sus trabajadores, empresas, familias y ahorradores, previamente exaccionados para cumplir unos objetivos de ajuste que el prestatario ha rechazado para sí. Un añito de sacrificios colectivos para entregar un crédito con el que quedar encima etiquetados como explotadores implacables de un pueblo humillado. La hormiga y la cigarra. Pero la cigarra es de izquierdas y por tanto tiene razón de serie, por defecto. Y a las hormigas nadie les pregunta por su ideología porque sólo interesan como pagadoras de impuestos. Obligadas a una solidaridad que no espera agradecimiento, pero que al menos no merece reproche. Si al menos, en contrapartida, el Gobierno griego fichase a Montoro...