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78 DEPORTES VIERNES, 10 DE JULIO DE 2015 abc. es deportes ABC Muguruza, a las puertas del cielo de Wimbledon Jugará mañana en la final contra Serena Williams y es la primera española en aspirar a un grande desde el año 2000 GARBIÑE MUGURUZA A. RADWANSKA Muguruza 6 1 5 12 66 %36 20 15 22 80 Saques directos Dobles faltas Puntos de break Primer servicio Golpes ganadores Errores no forzados Puntos en la red Puntos ganados 6 3 6 2 6 3 Radwanska 1 0 3 4 70 %14 6 11 16 67 GARBIÑE MUGURUZA NÚMERO 20 DEL MUNDO Una joven rebelde y melómana Perfil Desde que en 2012 se presentó al planeta tenis bordándolo en Miami, Garbiñe Muguruza ha sido, junto a Carla Suárez, la encargada de alimentar las ilusiones del tenis femenino. Han pasado casi dos décadas de la época de bonanzas y florecen ahora brotes verdes para pensar a lo grande. De repente, una española atípica que sube hasta los 182 centímetros, un cuerpo poderoso y un estilo que se sale del prototipo nacional. Única y encantada de serlo, pues estamos ante una persona coqueta y complacida cuando es protagonista de las noticias buenas. Me gusta que la gente diga que a esta chica la podemos ver arriba, que se comente confesaba recientemente en una entrevista concedida a ABC. Muguruza nació en Guatire (Venezuela) el 8 de octubre de 1993. Es de padre vasco y tuvo sus momentos de duda a la hora de elegir nacionalidad, una decisión complicada que resolvió a finales del pasado curso decantándose por España. Ya ha competido defendiendo la bandera y suspira ENRIQUE YUNTA MADRID C on 21 años, enterrado definitivamente el cartel de promesa en estas dos semanas de alegrías, Garbiñe Muguruza llama a la puerta del cielo en la inigualable hierba de Wimbledon. Es la última que le queda por abrir después de sobrevivir a un camino tortuoso y lleno de piedras como el de ayer, día para recordar porque firmó la victoria de su vida ante Agnieszka Radwanska (6- 2, 3- 6 y 6- 3) en la central del All England Tennis Club, impulsada hacia el grupo de las elegidas con un tenis soberbio y descomunal. De manera sorprendente, hay una raqueta nacional que aspira a conquistar Wimbledon y de paso a enterrar los fantasmas de Conchita Martínez (única española en ganar aquí, en 1994) y de Arantxa Sánchez Vicario (finalista en 1995 y 1996) leyendas sin relevo hasta el presente. Muguruza, que se mide ahora a Serena Williams derrotó a Maria Sharapova por 6- 2 y 6- 4 es una realidad. Cabe pensar en algo grande por cómo ha evolucionado en un suelo que le daba alergia. No me gustaba nada la hierba, pero poco a poco le voy cogiendo cariño relata la protagonista de esta preciosa historia. Desde que empuñó una ce que pudo llegar mucho antes. En su preraqueta, a Muguruza se le sentación, encantada ha considerado potencialmente una aspirante a con la magnitud de la cita porque a Mugurutodo y estalla en el santuario del tenis, pues nada, abza le van las flashes y solutamente nada, es comlas plazas de primera, la número 20 del munparable a Wimbledon. Aquí es donde nacen los héroes do (ya es nueve con y donde los nombres se rellegar a la final y será seis si se proclama cuerdan a perpetuidad. Aquí es donde un tenista campeona) lo borda realmente alcanza el cenit, con un juego de maesto es el paraíso. nual. El césped obliPara llegar a la última ga a ser agresiva y a primera en llegar la fin La etapa, Muguruza debe gesMuguruza le sobra ta española en 26, 1927 al 1928) Conchita ganó Cuar y rez (19 tionar un jueves de idas y vepotencia y precisión, a la final fue Lili Álva ra Steffi Graf nt rdió en 1995 y 1996 co nidas, angustioso desenladecidida como pocas en 1994, y Arantxa pe EFE por estar en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Empezó a jugar a los tres años con sus hermanos en Venezuela y le dio continuidad a su formación al llegar a España con seis años. Le apasiona el deporte, pero también se divierte en la cocina, una golosa confesa que tiene que frenarse ante los dulces para no cometer excesos. Además, es melómana y dicen desde su entorno que sabe una barbaridad de música sin que se decante por un estilo concreto. De hecho, estos días es ella la que elige canciones en casa y en este periodo se anima con el hip hop pero se mantiene fiel a una de sus pocas rutinas: cada mañana, a modo de despertador, suena Entre dos aguas de Paco de Lucía. Aunque también hay algún que otro tópico en su manual de respuestas, perdonable porque a veces el deporte no ofrece respuestas muy originales, Muguruza busca siempre dejar alguna frase, ir más allá de las normas establecidas ante los micrófonos. Yo quiero romper un poco con ese concepto, con el querer quedar bien. El tenis tiene demasiado de eso, hay muchos perfiles. Soy un poco rebelde, aunque va con la edad admite. Así es Muguruza, un nervio que en estas dos semanas de Wimbledon se acerca a la madurez. Le reclama la gloria y pide que se le guarde la portada del domingo. veces antes se le había visto. En tres golpes resuelve los puntos y también tiene paciencia si se prolonga el peloteo, sencillamente espectacular. Es un 6- 2 sin paliativos que le acerca a la meta y, sin aparente explicación, un apagón general le deja al borde del abismo cuando ya rozaba la gloria. Cuando iba 62, 3- 1 arriba me puse bastante nerviosa y Radwanska estaba esperando ese momento. Lo hizo muy bien, peleó y ganó el segundo set. Luego mantuve la calma, sabía que iba a ser un encuentro difícil relata. Salto mental Efectivamente, Muguruza desconectó y dio vida a una rival que hasta entonces parecía incapaz, agitada la sobremesa de manera inesperada para aportar la épica que necesita cualquier hazaña. Suele pasar que se reescriben las crónicas y donde se anunciaba alegría florece la pena, pero esta vez no, esta vez se ensalza el poder mental de una competidora a la que le funcionó la cabeza cuando el cielo se puso gris. Porque la mejor noticia de la victoria de Muguruza, más allá de sus 36 ganadores, está en su poder mental, que era precisamente lo que en otras tardes le había condenado. Significa mucho para mí. Una tenista trabaja toda su vida para estar en esta situación, para pelear por un grande. Es un sueño, un regalo resumió. Desde Conchita en el