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LUNES 29.6.2015 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.341 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. Homo hispánicus VISTO Y NO VISTO El concursista Desde que Javier Tomeo se hiciera con Un millón para el mejor en 1968, la televisión ha ido moldeando esta nueva especie productiva, uno de cuyos ejemplares (en 2006) se llevaba 332 millones más que aquel pionero ÁLVARO MARTÍNEZ IGNACIO RUIZ- QUINTANO CORRALITO La ola de calor es sólo el preludio de la ola de tontos útiles vestidos de lord Byron que se nos avecina F ue en Historias de la Televisión donde Tony Leblanc acuñó el nombre (no confundir con concursante) de esta especie que agrupa a aquellos ejemplares ibéricos que por sus conocimientos, habilidad o suerte convierten los concursos de televisión en oficio. A diferencia de Leblanc que en aquella película interpretaba al hijo de un guarda de la Casa de Fieras del Retiro que probaba suerte en la tele para ganar dinero y desempeñar un gorila que había dejado en prenda a un usurero a los concursistas de las última camadas se les suele dar estupendamente ante las cámaras. Entre todos ellos emerge Fernando Cerezo, adán de esta estirpe, cuya cara les sonará pues seguramente (y aunque sea haciendo zapping) habrá pasado unos segundos por la pantalla de su cuarto de estar: desde 1991 ha participado en 36 concurso. Tiene Cerezo más minutos delante de las cámaras que la monja antisistema de La Sexta y el verborreico Revilla, el único político occidental que ha sido tres veces presidente sin ganar nunca las elecciones. Como dice Kevin Spacey en la serie House of Cards, la democracia está sobrevalorada Cerezo ha visitado los platós de todas las cadenas y concursado en programas que duraron un suspiro o llevan más de veinte años, en certámenes de audacia o sabiduría, de habilidad o talento, de aplomo o juerga, con Ramocín en el Lingo con Paula Vázquez en El Euromillón con Carlos Lozano o con Carlos Sobera... hasta con Terelu ha concursado Cerezo, que en todo este tiempo ha ganado descapotables, electrodomésticos, viajes, extintores, nada de nada y mucho dinero. El concursista ibérico suele retoñar temprano. Manuel Romero que se llevó un millón de euros completando el rosco de Pasapalabra y que ya ha aparecido en varias épocas en Saber y ganar se estrenó en un programa de Radio Popular, en su Jerez natal, cuando tenía 13 años. Era un concurso de preguntas y, en el desempate con un niña marisabidilla, ganó y se llevó una mesa de estudio con flexo y una silla. Llegó a casa, se sentó en ella y, visto su currículum y sus conocimientos multidisciplinares, parece que desde entonces solo se hubiera levan- L ABC Pionero y epígonos Tony Leblanc interpretó a un concursista en Historias de la Televisión (1965) Junto a estas líneas, Enrique Chicote, el único que llegó a la última pregunta en ¿Quién quiere ser millonario? Abajo, Fernando Cerezo que ha participado en una treintena de programas durante dos décadas en el oficio Javier Dávila es abogado y concursista y ha pisado el plató de Hurtado y el de Pasapalabra así como el de Grand Slam donde se vio las caras con Enrique Chicote, que siete años antes, en 2000, se hizo con el mayor premio jamás entregado en tele al ser el único concursante del 50 x 15 que quiso ser millonario y llegó hasta la última pregunta de Sobera. Cuarenta millones de pesetas ganó Chicote entonces, diez más que los que Joaquín Prat entregó a un concursante que se llevó el escaparate de El precio justo en 1991, récord hasta ese momento. Ahora lo tiene Eduardo Benito, que en 2006 se llevó 2,1 millones de euros. Si será insistente el concursista ibérico que cuando lo de aquel escaparate millonario, Cerezo ya estaba en el plató; pero Prat no le dijo a jugaaar Y luego se vengó. tado para ir al baño o a la televisión a ganar dinero a espuertas. Con lo que ha sacado hasta el momento abrió una librería, aunque resiste en activo en el oficio y tras pasar por El gran quiz y otros dos formatos, sigue estos días con Jordi Hurtado, presentador al que quizá Goethe se le apareció frente a la cuartilla en blanco de su Fausto a ola de calor sólo es el preludio de la ola de tontos útiles vestidos de lord Byron que se nos vienen encima con el corralito griego. En la Facultad de Periodismo no enseñaban periodismo, pero daban muchos apuntes de Schumpeter, el economista que observó que la gente más inteligente en su vida privada se volvía completamente idiota en la vida política, cosa que Schumpeter achacaba a que votar votar es comprar sale de balde. -Si es gratis, póngame un Varufakis. Pero un Varufakis no se pude echar ni en un gintónic de los de Ramírez, que son como el sombrero de una sufragista inglesa. Que Varufakis era un farsante se veía venir cuando quiso refutar la fábula de la cigarra y la hormiga dando por hecho que la hormiga curra, y la cigarra, no. La cigarra canta, pero lo hace para morir, con lo cual ¿qué sentido tendría para ella almacenar comida como una reponedora del Dia? -Con Gago, nos ha tocado la lotería declaró Calderón, el senador de Massachusetts (Palencia) cuando fichó para el Madrid al medio centro argentino. Es lo mismo que declaró Zapatero nos vamos a forrar con los intereses cuando prestó a Grecia el dinero que aquí no teníamos. Zapatero aprendió economía en dos tardes con Jordi Sevilla, quien, por cierto, regresa a la política de la mano de Pedro de la Preveyéndola, que ahora recuerdo que esto también venía en la doctrina de los ciclos del buen Schumpeter. Ante el corralito griego, lo justo sería vestir a Zapatero de cobrador del frac y mandarlo a perseguir a Varufakis, ese farsante que, conocedor de su propia farsa, va de macarra por los despachos para intentar imponerse física y moralmente en Europa, donde no le faltan seguidores. -Es un as de la teoría de los juegos te dicen los del think tank de Ciudadanos, que no saben lo bien que El Jaro jugaba al futbolín. Para salvar el comunismo, del Rastrillo de Podemos salen hacia la Hélade la beca de Errejón y las faltas de ortografía de Pablemos.