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ABC LUNES, 29 DE JUNIO DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC LA CERA QUE ARDE RAFAEL GONZÁLEZ EL AUXILIAR Conectar el ordenador, enchufarlo a la red, escribir unas memorias E PROVERBIOS MORALES JON JUARISTI NEPOTISMOS El nombramiento de Luis Cueto como coordinador de la alcaldía de Madrid no es nepotismo, sino traspaso de poderes L A definición de la voz nepotismo en el diccionario de la RAE es de las más traídas por los pelos, y voy a proponer a Félix de Azúa que la cambie. Reza así: Desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones y empleos públicos ¿Por qué desmedida? ¿Cómo medir la desmesura en este tipo de preferencias? Obviamente, el nepotismo es siempre el de los demás. La docta institución debería evitar en su lexicón reticencias hipócritas del tipo de no me miren a mí, pero sepan que hay algunos que... Una definición honesta habría sido: Preferencia que se da a los parientes para las concesiones y empleos públicos así, sin moralina infecta. Donde hay preferencia por los parientes, desmedida o no, hay nepotismo. El étimo latino es nepotem, acusativo de nepos, nepotis, de la tercera declinación e imparisílabo, que significa nieto o sobrino Este último significado (que sobrevive en el catalán nebot) apunta al clero como estamento particularmente vulnerable al nepotismo, y así lo fue durante muchos siglos. Los nepotes resultaban ser a veces hijos naturales de los tonsurados, y de ahí que la misma Iglesia que persiguió en sus épocas rigoristas la simonía y el amancebamiento de sus sacerdotes fuera tolerante con el nepotismo, debilidad humana poco censurable en aquéllos que, según palabras de Pablo de Tarso, se hacían eunucos por el Reino. El traslado del concepto a la política exigiría al- guna matización, como que fuera condición necesaria para la existencia de nepotismo la alteración arbitraria y fraudulenta de los procedimientos de selección establecidos, o que, en el caso de tratarse de un cargo de libre designación, el pariente designado experimentase sustanciales incrementos en sus retribuciones o, más en general, escandalosas mejoras en sus condiciones de vida. ¿Es éste el caso del nombramiento de Luis Cueto como Coordinador General de la Alcaldía de Madrid? Aun sabiendo la relación de parentesco que lo une con la alcaldesa Carmena (y que yo ignoraba cuando escribí la columna del pasado domingo) me resisto a ver aquí nepotismo en sentido estricto, pleno e inequívoco. Se ha aireado la cifra que cobrará anualmente el coordinador por sus servicios y que duplica el salario de la propia alcaldesa, pero no creo que se aleje demasiado de lo que Cueto cobraba en los cargos que ha venido ocupando en la administración (el último de ellos, formando parte de un equipo ministerial del PP) Como la propia Esperanza Aguirre ha observado al respecto, en el caso de Cueto es absurdo insistir en lo del nepotismo. Nos impide entender lo que se ha producido y que, a mi juicio, no es otra cosa que la sustitución funcional de la alcaldesa por su sobrino político, o sea, el empoderamiento de Cueto a expensas de la kenosis de Carmena. Algunos me han preguntado si estimo a Cueto. Puedo reconocer su eficacia técnica, pero esa no es la cuestión. La técnica sirve siempre a alguien, y Cueto está alineado con mis enemigos, con los antisemitas y la izquierda abertzale. Mientras esa situación persista, lo consideraré mi enemigo, pero en democracia hay que saber convertir al enemigo en el principal acicate político para impedir que cumpla su programa. Sabemos que la alcaldesa no tenía ninguno, sólo ocurrencias delirantes. Respecto al Ayuntamiento de Madrid, el único programa de Podemos era, como se ha demostrado, calibrar las tragaderas de los vecinos mediante el despliegue de una parada de perversos polimorfos. No conocemos todavía cuál es el de Cueto, pero sospecho que tendrá que ver con la tecnificación del horror (sospecha que, a estas alturas, no se basa en un mero proceso de intenciones) L auxiliar mira con preocupación la gotera que tiene sobre su cabeza. Si fuera sometida a la prueba del carbono 14 nos ofrecería una datación del 1983 o 1984, pero no hace falta dicha prueba porque en realidad la gotera es una mancha paranormal con la cara de Julio Anguita. Se conoce que quedó impregnado el edificio por su inspirador, hacedor, ideologo y gurú. De hecho, el humo de Anguita corre de nuevo por los pasillos y los ascensores, se ha metido en el cuerpo de Isabel Ambrosio y le ha hecho quitar un crucifijo, dos mitras de plata y fumigar con ron Liberación el despacho que antes tenía Rafael Jaén, que todavía huele a incienso y eso pone al borde del exorcismo al de la gafas de Ganemos. Volvamos a nuestro auxiliar, hombre joven que llegó a la política por vocación y que ahora intenta ayudar a sus dos concejales, que deben de turnarse para entrar en el despacho que le ha caido en suertes. Si uno entra de pié el otro debe hacerlo supino prono o viceversa. El auxiliar ha constatado que existe un cuarto oscuro que no acierta a adivinar si es para la plancha, una alacena para víveres o una puerta dimensional hacia un ayuntamiento paralelo, cosa que de momento no se atreve a averiguar porque la mancha del techo con la cara de Julio Anguita ha comenzado a mirarle con ojos de gulag y ha empezado a tener miedo. El auxiliar ha comprobado que sólo hay un enchufe que funcione en este minidespacho municipal, cosa que es una tremenda paradoja en el propio ayuntamiento, tan generoso con los enchufes. Quiere conectar el ordenador y la impresora pero no puede: necesita una regleta que demanda formalmente por escrito al área de regletas, mantenimiento transversal y tocada de pies. Parece ser que tres días más tarde le enviaron una que estaba en el almacén de objetos históricos, junto con la foto de Ricardo Rojas vestido de primera comunión jurando como concejal. No consigue poner en marcha internet y es porque debe configurar el aparato según especificaciones y soportes del área de procesos de datos, informática y cartuchos de tóner, para lo cual debe solicitar un impreso, rellenarlo, dirigirlo al responsable de turno, colocarlo en la ventanilla adecuada y esperar. Nuestro auxiliar es hombre paciente. Hoy le han llegado los disquetes de 8 pulgadas para su recién configurado ordenador con el que se dedicará a la gestión política de los años 80. Para la cosa política 3.0 la que le ha llevado hasta el despacho de walpurgis, empleará su casa y su tiempo libre, que es lo que hacen los servidores públicos vocacionales. Los otros andan más ocupados en izar banderas de colores, conquistar catedrales con coplillas veraniegas o hacer postureo laico- solidario. Incluso en apagar autobuses, que tienen la manía de incendiarse hasta con los ayuntamientos de progreso. El auxiliar, ante el panorama que tiene por delante, ha comenzado a escribir sus memorias. Escribir posee una estupenda cualidad terapéutica, ya se lo digo yo, que podría estar dedicándome al arte contemporáneo. Subvencionado, claro.