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ABC LUNES, 29 DE JUNIO DE 2015 abc. es ENFOQUE 5 La juez Mercedes Alaya, en una imagen de archivo, camino de su despacho en los juzgados del Prado de San Sebastián JUAN FLORES ÁLVARO YBARRA PACHECO Director de ABC de Sevilla ALAYA, CONTRA VIENTO Y MAREA La juez Mercedes Alaya nos ha congraciado a todos con la Administración de Justicia y se merece un reconocimiento público S OSTENÍA ayer Javier Arenas que el Caso ERE ha sido un gran fraude para impedir el cambio político en Andalucía. Probablemente tiene razón. Cientos de millones de los parados y de los trabajadores andaluces se han utilizado durante años para cebar una red clientelar que permitiera al PSOE mantener su hegemonía en la comunidad andaluza. Pero que no se olvide que el Caso ERE es sólo una rama del frondoso árbol de la corrupción institucional que ha puesto al descubierto, contra viento y marea, la juez Mercedes Alaya. Sólo el Caso de los Cursos de Formación, que le acaba de ser arrebatado a Alaya para dárselo a una juez de familia sin experiencia en este tipo de fraudes, triplica en cuantía a los fondos de los falsos eres. Ya lo dijo en su día ante la juez el ínclito Francisco Javier Guerrero: no sé por qué investigan ustedes los fondos de empleo cuando en los fondos de formación se repartía mucho más dinero. Pues eso. El frondoso árbol de la corrupción andaluza empezó a descubrirse el día que Juan Ignacio Zoido se fue al Juzgado de Guardia para denunciar los trapicheos de Mercasevilla. Le tocó en suerte el caso a la juez Mercedes Alaya, que desde entonces ha ido encajando pieza a pieza hasta llegar a la cúpula: Chaves, Viera, Griñán y Zarrías, de una tacada. Ya saben, la teoría de la pirámide. Desde la base, peldaño a peldaño, hasta el vértice superior. Pero para llegar a la cúpula Alaya ha tenido que soportar una presión que hubiera derrumbado a cualquiera. Las descalificaciones, las calumnias, la absoluta falta de colaboración de la Junta, las críticas aviesas e interesadas, los empellones para quitarle las causas han sido la tónica habitual de todos estos años. Gracias a la instrucción de la juez el Tribunal Supremo ha dictado un auto de una contundencia inaudita, que no sólo permitirá hacer Justicia con mayúsculas sino que ha roto la estrategia del PSOE nacional y regional para desmarcarse de la corrupción. Ahora que tanto se habla de regeneración política, de los tiempos nuevos que reclaman los ciudadanos, Mercedes Alaya es un ejemplo de laboriosidad y de constancia, de honestidad e independencia. Alaya nos ha congraciado a todos con la Administración de Justicia y se merece un reconocimiento público porque con andaluces como ella otro gallo nos cantaría. aybarrapacheco