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ABC SÁBADO, 20 DE JUNIO DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC EL NORTE DEL SUR RAFAEL ÁNGEL AGUILAR SÁNCHEZ GOBIERNO BLUYÍN Con su puesto en el Gobierno andaluz, Aguilar se convierte en la consejera de Ambrosio. Literalmente E DESDE SIMBLIA JOSÉ CALVO POYATO SUGERENCIAS Hasta la hora de dar trigo, las fuerzas emergentes se habían desenvuelto en el terreno de la teoría política y la prédica l viejo dicho de que una cosa es predicar y otra muy diferente dar trigo está a la orden del día, como consecuencia de la toma de posesión de los nuevos ayuntamientos. Sobre todo, en aquellos consistorios donde gobiernan las llamadas fuerzas emergentes, que hasta ahora se habían desenvuelto en el campo de la teoría política. Parece ser que el nuevo alcalde de Valencia, que acudió a la alcaldía el primer día de su mandato en bicicleta, cosa que los medios recogieron a bombo y platillo como si se tratase de un signo de la regeneración política del nuevo consistorio, se ha cansado del pedaleo y utiliza el coche oficial. Eso nos recuerda que Javier Solana, cuando se estrenó como ministro del primer gobierno de Felipe González, allá por 1982, acudía al ministerio en motocicleta, cosa que duró sólo unos días. El valenciano de Compromís camina por la misma senda que Solana. Más llamativas son las declaraciones de la flamante alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que no se ha sonrojado al decir que muchas de las promesas contenidas en el programa electoral con que concurrió a las elecciones municipales son simples sugerencias. Así lo ha afirmado al señalar que no habrá un banco público municipal con el que se pretendía, según el programa de Ahora Madrid, tener una herramienta de financiación de proyectos so- E ciales y de empresas y cooperativas que fomenten la economía social productiva Carmena ha recordado una afirmación de otro alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, el viejo profesor que señalaba con tan poco rubor como ella, que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas. Eso fue lo que hizo Felipe González cuando dejó a España en la OTAN después de haber prometido sacarla de la alianza militar de los países occidentales- -eso formaba parte de los populismos de entonces- -o prometió ochocientos mil puestos de trabajo y dejó al final de su primera legislatura ochocientos mil parados más. También lo ha hecho Mariano Rajoy cuando prometió bajar los impuestos y los ha subido de forma durísima, poniendo en serios aprietos a un importante sector de las clases medias. La alcaldesa madrileña también nos ha recordado al viejo profesor en su discurso de investidura, que fue una magnífica pieza de oratoria. Pero dos días después, al siguiente de calificar de sugerencias las promesas electorales, ha vuelto a comprobar la distancia que hay entre la prédica y el trigo. Ha planteado que sean los progenitores de los alumnos de los colegios públicos de Madrid quienes se hagan cargo de la limpieza de los centros. Las limpiadoras se le han echado encima, al ver peligrar sus puestos de trabajo. Por cierto, una de las primeras iniciativas de Ana Botella como alcaldesa fue que los jubilados que voluntariamente quisieran y se sintieran con energías desempeñasen tareas complementarias en ciertos servicios municipales. ¡Menuda se organizó! En fin, hemos visto al alcalde de Cádiz, José María González Kichi decir en su toma de posesión que gobernará para la mayoría de los gaditanos No sabemos a qué mayoría se refiere, si a la mayoría de la población o a la mayoría de los que lo han apoyado para ser alcalde, que incluye a votantes socialistas. Porque si alude a los que le votaron a él, teniendo en cuenta la abstención, no llegan ni al 10 por ciento. Kichi predica una desigualdad municipal que esperamos sólo sea fruto de los nervios del momento y de la falta de experiencia, porque de lo contrario... s sólo un detalle pero a veces la sustancia de las cosas está en ellos. En la foto de familia que se hicieron este lunes los once jugadores del equipo de gobierno, ocho de ellos, incluyendo a la capitana, iban con pantalones vaqueros. En Córdoba no tenemos, al menos por el momento, a la regidora llegando a su despacho oficial en bicicleta, que parece que es lo que mola y lo que marca el camino de la renovación, de modo que la manera de decirle a la ciudadanía que hemos entrado en la era del Ayuntamiento casual consiste en saludar a los funcionarios por la mañana temprano con unos bluyín, como dice la Real Academia que hay que llamar a los tejanos de toda la vida. Sucede que esta distensión de las apariencias contrasta con el abrazo, al menos en esta fase inicial, de los tics que habitan en la planta noble de Capitulares. Sí, el hermetismo, esa concepción del sigilo en la toma de decisiones que tiene menos que ver con la discreción que con la falta de ganas de que la gente sepa qué se está cociendo de puertas adentro. Que Isabel Ambrosio manda y mucho lo sabemos de sobra por la crónica de sus años al frente de la Delegación del Gobierno. Otra cosa es que se sienta cómoda cuando tiene a un par de periodistas delante. En esta primera semana en el cargo no hemos escuchado apenas su voz. Lo que conocemos es lo que hemos visto en los pasillos de la sede central de los servicios municipales. Por ejemplo, la consumación de un hecho que cualquiera que conozca a la gente que rodea a Ambrosio podía imaginar, esto es, que David Luque se va a convertir en su hombre fuerte, en el portavoz de facto del equipo de gobierno. Con más calle y más vivo en las distancias cortas que la alcaldesa, el ya teniente de alcalde de Presidencia está llamado a decir de ahora en adelante todo lo que su jefa va a querer callarse, que va a ser mucho porque es una mujer convencida de que la prudencia está aparejada a la parquedad de palabras. Un detalle: ahí estaba Luque el otro día en la presentación de una revista cofrade, solo ante el peligro entre varios concejales del PP. Sabemos también ya que va a haber más asesores que concejales de PSOE e Izquierda Unida. Nada que no esperásemos, la verdad. La renovación tiene sus fallas y por éstas se cuelan los principios irrenunciables cuando llega la hora de repartir prebendas. Hasta a los de Ganemos se le ha adivinado ya algún paso atrás, cosa comprensible si lo piensa uno porque esto de que les hayan asignado las oficinas que hasta anteayer ocupaba Rafael Gómez (o los suyos, que él iba poco al Ayuntamiento) ha de imprimir carácter. Y sabemos además, porque lo ha anunciado la presidenta de la Junta y porque la hemos visto en San Telmo, que Rosa Aguilar regresa (otra vez) ahora como titular de Cultura. En realidad, la primera alcaldesa socialista de Córdoba (sostiene Tafur) ha adquirido con su puesto en el gabinete autonómico la autoridad suficiente para convertirse en la consejera de cámara de Ambrosio. Al tiempo.