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72 DEPORTES Tenis Roland Garros SÁBADO, 6 DE JUNIO DE 2015 abc. es deportes ABC El cielo alivia a Djokovic La falta de luz y la lluvia aplazan a hoy el epílogo, con el serbio por delante de un Murray renacido ENRIQUE YUNTA ENVIADO ESPECIAL A PARÍS PAULA BADOSA TENISTA Joya española en la final júnior Perfil España, aunque no lo parezca, aún late en Roland Garros. Una joven de 17 años está en la final júnior, una joven de 17 años con muy buena pinta que ya suena en el circuito. Se llama Paula Badosa Gibert (15 de noviembre de 1997) nació en Nueva York porque sus padres trabajaron ahí durante 13 años como modelos (posee doble nacionalidad) y tiene un esperanzador futuro por delante. Le queda un paso para sumar su primer grande. Es alta (180 centímetros) fuerte, una jugadora distinta a lo que suele salir de la escuela española. Ella misma, después de superar en un agónico partido a la checa Marketa Vondrousova, se presenta ante los desconocidos. Lleva cinco meses en Barcelona trabajando con el equipo de Xavier Budó, que es el entrenador de Carla Suárez, y Badosa está encantada con la experiencia. Noto un cambio mental, físicamente también. Y de tenis también, ahora soy más agresiva, he cambiado alguna cosa técnica Y tiene claro en quién fijarse. Sharapova, es fácil. Me gusta todo de ella. Es mi preferida, me gusta su juego, su estilo, todo. Me identifico un poco con ella Pero ella es Paula Badosa, española atípica. Cuanto más rápido vaya el punto, mejor. Prefiero pista rápida desvela. Hoy tiene la gran final contra Anna Kalinskaya. Es un viernes asfixiante en París, abrasador el sol hasta el punto de disparar los termómetros hasta los 33 grados, día de abanicos y sofocos en una Philippe Chatrier a rebosar. Se consume el día de forma agónica y, después del triunfo de Stan Wawrinka ante Jo- Wilfried Tsonga (6- 3, 6- 7, 7- 6 y 6- 4) que trunca la esperanza local, hay un desenlace inesperado para la jornada. El tremendo partido entre Novak Djokovic y Andy Murray se aplaza con 6- 3, 6- 3, 5- 7 y 3- 3 por falta de luz natural y porque hay previsión de tormenta inminente, acierto para el meteorólogo porque llueve lo que no llovió antes. De este modo, hoy, a partir de las 13 horas, conclusión de la batalla más emocionante y vistosa de todas las vividas durante estas dos semanas. El parón, y he ahí la noticia, ayuda a un Djokovic dubitativo, que antes tuvo la victoria al alcance de su mano y se le olvidó rematar. Cuando los dos tenistas aceptan la tregua, la pelea ya es a tortazo limpio, con puntos magníficos y peloteos interminables. Es un regalo de gestos y gritos, puños arriba para amedrentar al rival, miradas desafiantes justificadas por todo lo que hay en juego. Para el serbio, la final del grande que le falta, obsesionado con Roland Garros y clarísimo favorito por motivos obvios. Para el escocés, la confirmación de que es capaz de ganar en cualquier escenario, fiable en una tierra que parecía darle alergia. Fantástica velada en París alterada por el cielo. Lo es porque tiene de todo. Son tres horas y ocho minutos con fases excelentes, encomiable el renacer de Mu- Djokovic, al abandonar la pista junto a Murray rray cuando parecía sentenciado. Porque un doble 6- 3 en contra ante un Djokovic tan genial hundiría a cualquiera, lo normal. De hecho, hacía mucho tiempo que no se veía a un tenista dominante como este, que gestiona de maravilla esa condición de favorito. Puede que el último tirano fuera el Rafa Nadal de la tierra, pero la diferencia es que el balcánico controla todas las superficies y todos los golpes. Tiene una derecha portentosa, un increíble revés a dos manos, controla con su saque y sube con criterio a la red. Además, le funciona la ca- REUTERS Wawrinka, a la espera El suizo destrozó las esperanzas francesas al derrotar a Jo- Wilfried Tsonga en la otra semifinal beza, que era la asignatura pendiente en sus inicios. Falta por ver quién será capaz de frenar a semejante bestia, quién sabe si hoy lo hace Murray. El escocés, avalado por quince triunfos consecutivos en arcilla, parecía consumido en sus gritos y en sus muecas, incapaz de encontrar un remedio al repaso de las dos primeras mangas. Pero el británico, en un ataque de orgullo encomiable, aprieta al máximo al final del tercer set y le basta con su primer break en toda la velada para sobrevivir, y encima con momentos soberbios que desatan la locura en la Chatrier. El epílogo queda abierto, todavía por escribir el nombre del segundo finalista. Se decidirá hoy justo antes de la lucha entre Serena Williams y Lucie Safarova (15 horas) un nuevo partido con pronóstico abierto cuando parecía impensable. Murray amenaza al gran Djokovic.