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ABC SÁBADO, 6 DE JUNIO DE 2015 abc. es cultura CULTURA 59 Padre e hijo, cara a cara Francisco de Zurbarán y su hijo Juan fueron excelentes pintores de bodegones. En una sala se miden obras como Bodegón con cacharros del padre (MNAC) y Peras en cuenco de porcelana del hijo (Art Institute, Chicago) Corpus zurbaranesco Del millar de obras que se atribuían al artista, Odile Delenda, autora de su catálogo razonado, fija su corpus en apenas 300 Obras maestras Entre los tesoros de la exposición, Virgen Niña rezando (1660) Ermitage de San Petersburgo Recientes atribuciones Hay en la muestra obras atribuidas en los últimos años a Zurbarán, como Aparición de la Virgen a san Pedro Nolasco (abajo, a la izquierda) y Los desposorios místicos de santa Catalina de Alejandría Ambas, en colecciones privadas lizada, una puesta al día, de la producción de Zurbarán. Viajará en octubre, con algunas diferencias, al Museum Kunstpalast de Düsseldorf, que ha colaborado en el proyecto. Aunque la pintura religiosa es el eje central de su producción apenas hizo retratos, pero hay buenos ejemplos en la muestra Zurbarán es mucho más que un pintor de monjes. Ha cargado con ese sambenito, lo mismo que Murillo como pintor de niños y pajaritos. Fue Murillo quien copió a Zurbarán y no al revés puntualiza Delenda. Gran amigo de Velázquez, Zurbarán también participó en la decoración del Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. Ambos estudiaron en Sevilla. El color albero de las paredes de la muestra es un guiño a esta ciudad donde Zurbarán nacido en 1598 en Fuente de Cantos (Badajoz) vivió gran parte de su vida. Un pintor moderno Para Mar Borobia, las pinturas de Zurbarán siguen hoy comunicando, te hablan... Eso me fascina de él. Se dice que sus pinturas son oscuras, pero es un gran colorista... Y también destacaría su modernidad Odile Delenda se suma a todo ello: Se decía que era un pintor torpe, que no tenía imaginación. No hay nada de cierto en ello Subraya los detalles secundarios de sus composiciones que se tornan protagonistas de sus lienzos: las telas de las santas, los objetos cotidianos, los pies sucios del Cristo Crucificado... Son pies de haber andado, de haber sufrido dice Odile Delenda Sus Cristos, como los de Velázquez, no sangran mucho Y una curiosidad: Zurbarán firma algunos de sus cuadros, como San Serapio y San Francisco en meditación en un papel pinchado en la pared. Entre las obras maestras presentes en la exposición, las comisarias destacan San Serapio pintado en sus años de juventud y el segundo firmado conocido. Ha sido cedido por el Wadsworth Atheneum Museum of Art. Solo se había visto una vez en España y fue hace 50 años. También, La adoración de los Magos del Museo de Grenoble; El martirio de Santiago del Prado, que ha sido restaurado; San Francisco en meditación de la National Gallery de Londres... Además de préstamos de grandes museos internacionales, también los hay de importantes colecciones privadas españolas (Abelló, Arango, Masaveu, Villar- Mir... Muchos de ellos los adquirieron fuera de España. sul de Inglaterra, y que pudo llegar a esta iglesia como una donación del conde de Houdetot. Hay en la muestra más atribuciones recientes: Huida a Egipto del Seattle Art Museum; San Francisco rezando en una gruta del San Diego Museum of Art; Cristo crucificado con San Juan, la Magdalena y la Virgen de la colección Ivor Braka... Pero son muchas más las autorías retiradas. Mucha gente me dice que por mi culpa su cuadro no es de Zurbarán advierte Delenda. Viajan por primera vez a Madrid 23 de las 63 obras expuestas en el Thyssen. Es el caso de San Francisco de pie contemplando una calavera del Saint Louis Art Museum; y San Blas procedente de un museo de Bucarest. Ambos per- tenecieron al retablo de la iglesia del colegio de san Alberto de los carmelitas descalzos de Sevilla. El maestro y su taller Otra novedad de esta muestra es que se dedica especial atención a los pintores que colaboraron con Zurbarán en su taller. No fueron demasiados. Aparecen nombres como Juan Luis Zambrano, los hermanos Francisco y Miguel Polanco, Ignacio de Ríes, Bernabé de Ayala y el Maestro de Besançon. Un caso especial es el de Juan de Zurbarán, segundo de los diez hijos del maestro (se casó tres veces) y discípulo aventajado. Fue un excelente pintor de bodegones. Su producción es muy escasa, y muy codiciada, porque falleció prematuramente a los 29 años. Se cree que hay pinceladas suyas en algunos de los cuadros de su padre. En una sala de la muestra se confrontan obras de ambos. Un excepcional Bodegón con cacharros cedido por el MNAC; Carnero con las patas atadas y Agnus Dei todos ellos del padre, se miden con espléndidas naturalezas muertas de su hijo. Como Peras en cuenco de porcelana del Art Institute de Chicago. No es esta una antológica exhaustiva de Zurbarán. Ya las hubo, y muy importantes, en el pasado. Como la que le dedicó el Prado en 1988. Diez años después hubo otra gran monográfica en Sevilla con motivo del IV centenario de su nacimiento. La muestra del Thyssen se ha planteado como una revisión actua- Zurbarán: una nueva mirada Museo Thyssen. Dirección: Paseo del Prado, 8. Horario: lunes y domingos, de 10 a 19 h. De martes a sábados, de 10 a 22 h. Del 9 de junio al 13 de septiembre