Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO, 6 DE JUNIO DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC EL NORTE DEL SUR RAFAEL ÁNGEL AGUILAR SÁNCHEZ APAÑEMOS Pactarán. Claro que pactarán. Aunque sea tapándose la nariz y traicionando a los suyos E DESDE SIMBLIA JOSÉ CALVO POYATO IMPUGNACIONES Y MERCADEO A pocos días de que se constituya el Ayuntamiento estamos en días de maña y destreza para el chalaneo E n Capitulares el ambiente está tenso. El pleno de constitución del Ayuntamiento, previsto para el sábado próximo, supondrá la toma de posesión de los concejales y la elección de alcalde. No parece que la tensión vaya a bajar en los próximos días y todo apunta a que se apurarán los plazos para cerrar, si es que ello es posible, un acuerdo entre partidos. A esa tensión colabora también la cascada de declaraciones que se vienen sucediendo estos días- -sobre todo desde la izquierda, aunque el alcalde en funciones no se queda atrás con su salida, verdaderamente sorprendente y llamativa, de que lo dejen ejercer el cargo hasta diciembre- -con vistas para configurar el gobierno de la ciudad. Algunas de esas declaraciones dan la impresión de que nos encontramos en un mercado, donde hay mucho chalaneo; es decir, maña y destreza para tratar los negocios y que es propia de chalanes. Todo porque las matemáticas son tozudas como señala José Manuel Mariscal, secretario general del Partido Comunista: cuatro más cuatro- -los concejales de Izquierda Unida y los de Ganemos Córdoba- -dan ocho, y ocho es más que siete, el número de concejales obtenidos por el PSOE. El único problema es que Mariscal hace esa alusión a los ocho que superan al siete, incluyendo a quienes se negaron a compartir lista y siglas en las elecciones; pensará que son aguas pasadas y... pelillos a la mar. Desde las filas socialistas, esas declaraciones son consideradas un mercadeo inaceptable y han respondido con altivez: No habrá mercadeo de sillones ni pactos a cualquier precio Ese rechazo tiene toda la pinta de una bravata. Lo que ha hecho el secretario general de los comunistas ha sido elevar el precio del apoyo que Isabel Ambrosio necesita para hacerse con la alcaldía. Está actuando con maña y destreza, consciente de que esto es un mercadeo y es necesario fijar posiciones desde el principio. Tiempo habrá de rebajar exigencias. La situación se complica todavía más porque, si bien por todas partes se hace alarde al señalar la independencia de que gozan los negociadores en cada localidad, los acuerdos, casi siempre, responden al esquema general que se ha trazado por las direcciones de los partidos. Tan es así que, en algunas ocasiones, a quienes no actúan según las directrices establecidas se les considera díscolos e incluso se encuentran con amenazas de expulsión. Pedro Sánchez ha optado por pactar con Podemos, pese a que eran objeto de su abominación hace sólo unos meses, con tal de expulsar a los populares de las instituciones. Pero Susana Díaz no parece dispuesta a acatar esas directrices. En Cádiz el desalojo de Teófila Martínez, que ha ganado las elecciones- ¡qué diría Ada Colau! pasa por que el PSOE apoye al candidato de la marca de Podemos que ha sido la segunda lista más votada, pero como la líder andaluza no comparte la radicalización que supondría el planteamiento defendido por su secretario general, la situación no parece tan clara. Así las cosas, nos preguntamos si tendría repercusiones en Córdoba la posición de Susana Díaz, que parece alejarse de acuerdos con Podemos y busca la abstención de los populares en el Parlamento andaluz. Por ahora seguimos con las declaraciones propias de un mercadeo. La solución en pocos días. Tal vez de aquí al sábado nos llevemos alguna sorpresa. Lo que parecía claro y diáfano la noche electoral no lo está ahora tanto. L baile ha empezado. Hasta el alcalde en funciones conserva la lucidez suficiente para ver ya lo que todo el mundo ve, si es que quiere verlo: que el tripartito estrecha sus lazos y que de un modo o de otro habrá acuerdo. Se harán de rogar. Dirán que no están seguros. Que por ahí no pasan. Que éste de aquí es mi programa irrenunciable. Los veinte puntos como Las Tablas de la Ley. El rescate ciudadano y el carril bici que o se ponen medios para llevarlos a cabo o si no se acabó lo que se daba. Hasta ahí podríamos llegar, compañeros. Harán la perfomance de que son tipos duros a los que si algo no les interesa es el poder porque por lo que ellos se mueven es por ideales en estado puro, de que no venderán sus propuestas emanadas del asamblearismo sagrado por un plato de lentejas. Aquí no estamos, compañeros, para repartirnos los sillones, ni las concejalías ni las empresas municipales, añadirán. Sí, en la agenda de la próxima semana habrá que contar con que durante un par de días parecerá que no se entienden, que las conversaciones han encallado, que la lista más votada va a ser la que gobierne. Pero, salvo sorpresa, todo será una pantomima. Porque pactarán. Claro que pactarán. Tapándose la nariz, traicionando a los suyos sin que la jugada cante mucho o al menos intentándolo. Se repartirán el pastel. Claro que se lo repartirán. Tú a Urbanismo y yo a Infraestructuras. E Isabel en el Alcaldía. A tu lado. Si alguien se va a ocupar de amarrar un pacto va a ser el PSOE. No se ha visto en otra. Y el Partido Popular a verlas venir. Otra vez al destierro de la oposición. A la hiel de la bancada de enfrente. Otra vez el síndrome Merino. El síndrome Merino es irse, quedarse pero poco, venir al Ayuntamiento de visita a los Plenos. Otra vez a arrastrar por los pasillos la amargura incurable de que a uno le han quitado de las manos lo que le pertenecía, lo que estaba haciendo razonablemente bien, lo que daba sus frutos poco a poco. Si el poder desgasta más lo hace asistir como testigo impotente a la demolición de un empeño personal porque el Ayuntamiento cuadre, funcione, resuelva. Más difícil que estar a la altura de una victoria es mantener el tipo en la derrota. En las horas bajas la virtud reside en la cabeza serena, en la capacidad de transmitir sosiego a los ciudadanos, en dar la sensación de normalidad aunque de puertas adentro el polvo de los escombros sea insoportable. La idea de la prórroga no se sostiene. No hay por dónde cogerla. Le pone a huevo a los adversarios una negativa por respuesta. Da la impresión de una medida desesperada. Y además es prepotente: el mensaje que lanza el alcalde en funciones es que necesita seis meses más de mandato para culminar proyectos de muy difícil gestión que sólo el PP está capacitado para resolver, porque los demás no sabrán hacerlo, viene a decir. Hay formas más elegantes de llamar incompetentes a quienes acaban de descabalgarle a uno de la Alcaldía.