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ABC SÁBADO, 6 DE JUNIO DE 2015 abc. es opinion LA TERCERA 3 F U N DA D O E N 1 9 0 3 P O R D O N T O R C UAT O LU C A D E T E NA EL MANIFIESTO DESTINO DE CUBA POR SERAFÍN FANJUL Recordar las palabras de J. A. Saco sólo produce melancolía, por lo inviable de la salida mejor y lo arduo de la buena: Lo primero que deseo es que Cuba, libre y justamente gobernada, viva unida a España. Lo segundo, que disuelta esta unión, ora por la madre, ora por la hija, Cuba trate de conservar su nacionalidad y de constituirse en estado completamente independiente rica: Y ese Martí, ¿por qué cogería tanta lucha con lo de la independencia? Ahora estaríamos en la Unión Europea Estábamos sentados en el madrileño paseo del Prado, frente al museo, contemplando el tráfico y el bullicio de vida próspera y, al menos, externamente feliz. Por supuesto que era una simplificación fantasiosa suponer que los acontecimientos habrían sido los mismos, excepto la independencia formal del país, pero expresaba bien un deseo y una relativización intelectual de hechos del pasado que se tienen por indiscutibles. Pero las compras en Estados Unidos no se suspendieron nunca, pese al embargo, y agencias comerciales cubanas adquieren en Panamá, a través de intermediarios, alimentos, vehículos, medicinas, pagando a tocateja, claro; aunque la devolución de Caimanera- Guantánamo (ocupado desde 1898) no será una medalla que ningún presidente americano entregue a los hermanos Castro, mientras no tengan todo el país controlado por completo, como no retrocedieron el Canal a Panamá hasta que Omar Torrijos tuvo su oportuno accidente aéreo y derrocaron a Noriega por narco ¡qué sorpresa para la CIA, la DEA, el FBI! y Guardalavaca, Baracoa, María la Gorda, Isla de Pinos, los Cayos... y tantos lugares maravillosos serán reservados exclusivos para americanos ¿alguien imagina qué quedará del país si Estados Unidos mete veinte millones de turistas anuales? Y espero de la inteligencia de los lectores que nadie me NIETO vea partidario de continuar la situación presente. Simplemente, no hay soluciones milagrosas. co Español de la Isla de Cuba se emitían en Estados Unidos por el American Bank Note Comecordar las palabras de J. A. Saco sólo pany de Nueva York, prueba del grado de depenproduce melancolía, por lo inviable de dencia a que se había llegado: mientras Estados la salida mejor y lo arduo de la buena: Unidos enviscaba a los rebeldes y preparaba un Lo primero que deseo es que Cuba, lipretexto para intervenir dado que España se bre y justamente gobernada, viva unida a Espanegaba a venderle la isla la estructuración de ña. Lo segundo, que disuelta esta unión, ora por la economía cubana como apéndice de la ame- la madre, ora por la hija, Cuba trate de conserricana cada vez se reforzaba más, de suerte que var su nacionalidad y de constituirse en estado el desarme y disolución del ejército mambí en completamente independiente Y sólo como mayo de 1899 no presentó mayores dificultades, epílogo a un naufragio total del país aceptaba mientras la ocupación militar que duró hasta Saco la entrega al Norte La pregunta es si se 1902 sostenía el carácter de semiprotectorado ha llegado a ese punto a través del arrasamienpara el país, aunque a partir de ahí la recién na- to de la economía y la desmoralización de la socida república con sus Estradas y Menocales, ciedad, por debajo de la fanfarria retórica ofisus Machados y Batistas, nunca levantó cabeza cialista. Con las infraestructuras en ruinas y la como nación independiente. Y, por último, se gente hambrienta, quien aporte capitales compasó de Guatemala a Guatepeor y de la sujeción prará el país entero sin oposición alguna. Labaa España a la de Estados Unidos, y de la de es- na ya no será Cái, porque los negritos de Antotos, a la de la URSS. Y ahora, vuelta a empezar, nio Burgos y Carlos Cano chamullarán mal inporque en los años sin subvenciones soviéticas, glés y no tendrán el menor gusto por entroncarse después de 1990, el llamado Período Especial con su pasado, y menos aún con España. Claro fue mortífero para la población, desembocando que habrá que saber si, para entonces, lo suben las revueltas de 1994 y la crisis de los balse- sistente en la Península Ibérica tendrá alguna ros, la fuga en masa de gente hacia el soñado relación con esa España que se nos va, sin que Norte (el Norte revuelto y brutal de la pro- nadie intente impedirlo. paganda oficial) Un amigo cubano residente en La Habana se SERAFÍN FANJUL ES DE LA REAL ACADEMIA lamentaba, entre la fantasía y la ucronía históDE LA HISTORIA S I nos atenemos tan sólo a la Biología, esta ciencia parece garantizar que, en los próximos años, el aumento de contactos oficiales entre Cuba y Estados Unidos asegurará un final tranquilo a los hermanos Castro, con honores militares en los entierros, respeto para los féretros y reparto de empresas públicas entre los compadres. Como en la URSS. Pero eso es la Biología: unos años, en todo caso pocos, y llegará el fin del drama del castrato, para retomar el otro, el impuesto por la Geografía, siempre vigente. Parafraseando a Porfirio Díaz, que se refería a su país, podemos repetir pobre Cuba, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos Si usted se toma el nada cómodo trabajo de estudiar los registros de arribada de buques al puerto de La Habana en las décadas de 1830 y 1840, por ejemplo, sacará, entre otras conclusiones, una estremecedora pero difícil de contestar: por cada barco español que fondeaba frente al convento de San Francisco, lo hacían tres o cuatro norteamericanos, dependiendo de los años. El dato significa, llanamente, que la mayor parte del comercio cubano se dirigía a Estados Unidos o se recibía de allá. Y el dinamismo económico de la isla permitió que tuviera ferrocarril (La Habana- Güines, 1838) diez años antes que la Península. Otra consecuencia inmediata fue que la burguesía local azucarera se hiciera acérrima partidaria de la anexión al país del norte, provocando la reacción de disentimiento y protesta del patriota cubano José Antonio Saco, en artículos publicados desde una fecha tan temprana como 1848 y que componen los dos volúmenes de Contra la anexión. Y también trajo como efecto que Narciso López, aventurero venezolano combatiente en las filas realistas contra Bolívar, tras pasar a Cuba y entrar en relación con los azucareros, actuara como agente anexionista. De ahí su fallida intentona en Cárdenas en 1851; y el desembarco no más exitoso, al año siguiente, por Pinar del Río, donde lo apresaron en compañía del coronel americano Makensen, siendo fusilados ambos, como correspondía. La guerra de Secesión americana y la consiguiente abolición de la esclavitud frenaron tales entusiasmos anexionistas, nada desinteresados. La latente presencia americana continuó hasta la rendición española, y no sólo por la protección a los insurrectos de 1868, la introducción del béisbol o la decisiva intervención bélica en 1898: dos años antes, todavía los billetes del Ban- R