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MIÉRCOLES 6.5.2015 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.287 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO El monopatín conquista el corazón del viejo París Los llamados ramperos artistas del skateboarding, salen de los suburbios para ocupar los espacios públicos más venerables de la capital francesa IGNACIO RUIZ- QUINTANO CLASES Tres clases hay en la sociedad: la que va en coche, la que va en moto y la que (con mochila a la espalda, que es la jiba del ciclista) va en bicicleta ace mucho que los sindicatos de clase ¡la clase obrera! se quedaron sin clase, pero el Estado los conserva (sindicalismo vertical) como se conserva un arenque. Tres clases hay en la sociedad contribuyente: la que va en coche, la que va en moto y la que (siempre con mochila a la espalda, que es la jiba del ciclista) va en bicicleta. El automovilista tiene hoy la mala prensa del rico y del boxeador, que muchas veces, tal como va el mundo, viene a ser lo mismo. Rosa Belmonte recogía el otro día la recomendación sobre boxeo del libro de estilo, ese gay trinar socialdemócrata, del diario gubernamental: El periódico no publica información sobre la competición boxística, salvo las que den cuenta de accidentes sufridos por los púgiles o reflejen el sórdido mundo de esta actividad Con el automovilista comienza a pasar lo mismo, y ya sólo sale en los papeles porque se mata o porque lo pillan contando dinero, como en su día se dijo de don Pepiño, o ahora del señor Rus. El motorista, por su parte, es una clase media venida a menos. Aquella clase media que iba unida al concepto de nación es ahora una mandrilidad en traje de pedo libre para pedorrear por las aceras. El ciclista representa a la clase moralmente adulada, como corresponde al pobre. Desde que la socialdemocracia desplazó (también) a la religión, ir a misa, que era bueno para el alma, se ha convertido en ir en bici, que es bueno para el cuerpo. Lo suyo es una prisa boba. ¿Por qué hacer diez minutos antes lo que se puede hacer diez minutos después? Es verdad que el hijo de Darwin presumía de un padre capaz de saber diferenciar entre un cuarto de hora y diez minutos pero tampoco sé yo cuántos ciclistas se sentirán familiarizados con el origen de las especies. En cuanto a la mochila, será que, así como la vieja beata creía cargar a la espalda con los pecados del mundo, el ciclista cree cargar con todos nuestros derechos, y de ahí su superioridad moral al pedalear. H Ramperos ante la iglesia de Saint- Eustache, donde Luis XIV recibió la primera comunión J. P. QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS J. P. QUIÑONERO a salido de los suburbios para instalarse en el corazón de París. El Posar y cobrar skateboarding (mono- En Montmartre, a las puertas de la bapatín) ocupa los espa- sílica, los ramperos llevan a cabo sus cios públicos más no- acrobacias sobre exíguos espacios, gables de la capital francesa, al pie de nándose unas monedas por dejarse fomonumentos, iglesias medievales y tografiar con París al fondo. Son indibarrocas, y plazas de venerable histo- viduos más o menos folclóricos, alejaria secular. El fenómeno dos del rampero de Comenzaron a rompe y rasga, defensor tiene su origen en la hui invadir la da de los guetos urbanos a ultranza de un arte más de los llamados rampepuro del sakteboarding. explanada de ros (los usuarios del La explanada de TrocadeNotre Dame, monopatín, que realizan ro, por su parte, tiene una donde hacían acrobáticas figuras a acrobacias ante de las vistas más impremodo de expresión artíssionantes, con la Torre los turistas tica) cuando descubrieEiffel y los jardines. Ese ron otros escenarios en lugar congrega a jóvenes el centro. La catedral de Notre Dame, de muy distinta procedencia suburbial. con sus ocho siglos de historia, fue su En la plaza de la República se enprimera localización. cuentra una simbólica estatua, una Las piruetas de los primeros ska- Marianne en bronce de 9,5 metros ters ante millares de turistas que ha- de altura en lo alto de un pedestal de cían cola para entrar en el templo pron- mármol de otros 10 metros de alto. Ese to fueron un problema para las auto- monumento, en esa plaza, ha presidiridades, que se resolvió de manera do incontables mítines y manifesta- H expeditiva: ordenando el destierro del monopatín de la inmediaciones de la gran catedral gótica. Así que se instalaron en los puentes próximos a Notre Dame. De ahí han ido conquistando cada vez más asfalto. ciones de la cólera o el júbilo popular. Ahora preside las no menos incontables acrobacias de la legión de skaters procedentes del departamento 93, el más multicultural y problemático de la periferia parisina. Seguimos por el corazón del viejo París. En las antiguas Halles (mercados de abastos) inmortalizadas por Émile Zola, se encuentra la venerable iglesia de Saint- Eustache, cuyos cimientos datan del siglo XIII y cuyo desarrollo tuvo lugar en el XIV. Es la iglesia donde fueron bautizados Richelieu, Moliére y Madame de Pompadour; la misma iglesia donde Luis XIV, el Rey Sol, recibió su primera comunión. Tan augusta historia preside hoy las variaciones acrobáticas de los más selectos jóvenes de la periferia parisina. ¿Qué encanto tiene saltar en monopatín ante la puerta de Saint- Eustach? Es una pasada, tío me dice Tony, rampero y rapero procedente de Brétigny- sur- Orge, al sur de la capital. Y añade: En Brétigny lo tenemos todo muy visto. Así que tomas el metro, vienes aquí y da gusto. Tenemos mucho público, no solo franceses, sino también chinos, rusos, españoles... Nos fotografían. Esta iglesia nos da un chute que tiene lo suyo