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14 OPINIÓN LLUVIA ÁCIDA PUEBLA MIÉRCOLES, 6 DE MAYO DE 2015 abc. es opinion ABC DAVID GISTAU NAUMAQUIAS Por fin alguien da sentido a todo lo que Madrid apenas se atrevió a anhelar desde el preciso instante en que aceptó apodarse Foro M ALDICIÓN, mi voto ha salido disparado y se ha quedado pegado a Carmona como el anuncio imantado de una pizzería a domicilio en la puerta de la nevera. ¡Naumaquias! Repito. ¡Naumaquias! Por fin alguien da sentido a todo lo que Madrid apenas se atrevió a anhelar desde el preciso instante en que aceptó apodarse Foro. A un apasionado de la Roma antigua como lo es desde siempre este nuevo admirador de Carmona no se le puede pronunciar la palabra naumaquia sin que se activen, como en un reflejo de Pavlov, todas las fantasías y las añoranzas de lo no vivido que me traspasan cuando paseo el auténtico Foro tratando de imaginarlo vivo. Veo las trirremes de Augusto en las piscinas construidas junto al Tíber cuando inauguró el templo de Mars Ultor, por fin vengado su padre adoptivo con la muerte en Útica del último conspirador de los Idus. Veo a los tres mil prisioneros de guerra de Claudio resignados a ser carnaza en una batalla naval con muertes reales recreada para el esparcimiento de sus contemporáneos. Veo todo eso, y me atrevo a pedir a Carmona que no se conforme, que siga pensando a lo grande, que imponga el uso de la toga. Que contemple la refundación de las escuelas de los lanistas para que podamos desertar del fútbol e intercambiar cromos de gladiadores. Que remedie con cuadrigas y una espina erizada por un obelisco la tristeza casi terminal del hipódromo de la Zarzuela, para que los madrileños, como antaño los romanos, podamos odiarnos en función de nuestra pertenencia al rojo, el azul o el verde. Que propicie un giro argumental a las corridas de toros en Las Ventas hasta recuperar el espíritu de las venatios en el Anfiteatro Flavio, sin descartar la posibilidad de entregar a los leones a aquellos cuya velocidad al volante sea afeada por los radares de la M- 30 hasta tres veces. ¡O podemos crucificarlos en la Castellana, como a los esclavos de Espartaco! ¡Carmona, quiero ser concejal de ejecuciones en la arena! Carmona, te lo pido, llévame contigo al 46 D. C. El rostro solemne que tantas veces ensayaste en las tertulias parece pensado para enviar a un hombre a la muerte con sólo un ademán mientras la muchedumbre grita: ¡Yugula, yugula! No tiene sentido empezar siquiera la campaña por las municipales en Madrid. Ya alcanzó su punto culminante. Ninguna ocurrencia, ninguna dádiva social, ninguna rebaja en los títulos de transporte puede superar las naumaquias. Carmona ha agitado el meollo mismo de nuestras reminiscencias culturales al comportarse como uno de esos magistrados romanos que, para ser votados en la Saepta, para lograr la aceptación de un consulado, siempre se hicieron querer por el pueblo mediante la financiación de juegos. Ser Roma, qué promesa puede ser más ambiciosa. Después de esto, Carmona vuela tan alto que acaso ya sólo necesite una cosa: un esclavo que le susurre al oído Recuerda que eres mortal Naumaquias. No puedo esperar a que empiecen. VIDAS EJEMPLARES LUIS VENTOSO FUE MUCHO CASTAÑAZO Los sudores de Cameron pese a su gran ejercicio económico dan fe de la resaca de la crisis priori, el aseado David Cameron lo tenía todo a favor para ganar mañana, incluido un rival un tanto alienígena y que ha desempolvado el socialismo vintage. Sin embargo se le anticipa una victoria corta. Puede sudar tinta para formar una coalición de Gobierno, incluso con una sopa de letras. Por eso lleva una semana desgañitándose en mangas de camisa, con un vigor mitinero que no se le intuía, pues lo suyo son más las tonadas laid back que el heavy Cameron semeja más un director general que un estadista. Le faltan el tono profético, la labia y hasta la lírica de los magos de la urna. No resulta una presencia demasiado impresionante y además se le ven las hechuras de patricio: es un producto de libro de la factoría del establishment, con familia muy pudiente, estudios en Eton y Oxford y una mujer encantadora que es todavía más rica que él. A los que lo ven pijillo, les responde con una de sus frases de manual de relaciones públicas, la única profesión que ha ejercido: No importa de dónde vengas, importa lo que hagas Pero David tiene sus virtudes. Es un moderado, que ha interiorizado la cita que se atribuye a Bismarck: La política es el arte de lo posible Actúa como un congelador de pasiones. Busca soluciones rápidas y pragmáticas y cultiva eso que se ha dado en llamar el conservadurismo compasivo Además, ha sufrido dos dramas personales que le han ayudado a tocar tierra: la pérdida de un hijo y A la caída en la heroína de un pariente querido. Su mejor tarjeta de presentación es su gestión económica. Los laboristas le hicieron lo que podríamos llamar un Zapatero le entregaron un país en recesión y con el déficit público en el 9 Lo ha bajado al 5,4 ha creado dos millones de empleos y ha salido con nota de la crisis, creciendo en cinco años un 9,6 (4,8 %l a Francia antiausteridad del gran Hollande) Sorprendentemente, esos buenos números ya no bastan para ganar con comodidad. Cameron y Miliband han planteado el debate en los términos ideológicos clásicos. El liberal quiere el dinero en el bolsillo de los ciudadanos, en lugar de en la factura de los subsidios, propone menos carga tributaria y continuar con la consolidación fiscal. El laborista subiría los impuestos para acometer más gasto social, es alérgico a la gestión privada de lo público y dice que controlará el déficit, pero con la boca pequeña. En política lo importante no es tener la razón, sino que te la den rezongaba el zorruno Adenauer. Parte del gran público ya no les da la razón ni a tories ni a laboristas. A los conservadores les hurta votos UKIP, guerrilla euroescéptica y bizarra. Los laboristas hacen agua en Escocia, que era un granero fijo, porque los separatistas venden la vieja loción socialdemócrata con más radicalismo. ¿Qué está pasando? Pues que no acabamos de calibrar la resaca de la crisis de 2008, un cataclismo que lo ha cambiado todo. El socialismo resulta poco creíble: se empecina en gastar a manos llenas para mantener el colchón del bienestar, cuando en Europa ya no hay pasta para abonar la minuta. Los conservadores, más realistas, optan por ordenar las cuentas como condición sine qua non para crecer con garantías. Pero sus recetas han exigido devaluaciones internas, que enojan a unas poblaciones europeas que hasta el 2008 llevaban treinta años viviendo bastante bien. Los sueldos en el Reino Unido son aún inferiores a los de antes de la crisis. En todo este desconcierto pescan como en España los populismos radicales, los nacionalismos decimonónicos y los partidos unipersonales de telegenia y ocurrencia. Cameron suda porque el futuro se ha fugado a Asia.