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ABC MIÉRCOLES, 6 DE MAYO DE 2015 abc. es ENFOQUE 5 David Cameron muestra un documento oficial del anterior Gobierno en el mitin celebrado ayer en un vivero de Londres AFP Elecciones en Gran Bretaña Basado en hechos reales JESÚS LILLO No es la primera vez que la saca, la desdobla y la airea. David Cameron lleva en el bolsillo una fotocopia de la nota que dejó en su despacho el secretario del Tesoro de Gordon Brown, donde en 2010, tras el correspondiente relevo de Gobierno, la encontró su sucesor. Estimado secretario, me temo que no hay dinero. Saludos cordiales y buena suerte Los laboristas dicen que se trataba de una broma, pero Cameron prefiere mostrarla como una confesión, una suerte de testamento, firmado y fechado en papel oficial, que documenta las dimensiones del agujero que los tories se encontraron hace cinco años en las cuentas públicas. Lo mismo que aquí la herencia de Zapatero que dice Rajoy pero con un folio de por medio. Ayer lo volvió a sacar Cameron, como una estampita anglicana de la Virgen, para combatir el mal y, sobre todo, meter miedo, ingrediente principal de toda campaña, por encima ya de la promesa de toda la vida. El milimétrico empate que anuncian los sondeos en el Reino Unido entre laboristas y conservadores, venidos a menos y cuyo tradicional reparto de poder se han encargado de complicar nacionalistas y populistas, anuncia inestabilidad política y tormenta económica, que es la consecuencia más directa de la incertidumbre y el peor enemigo de una recuperación que no todos disfrutan y que como cualquier papel oficial, sellado en Madrid o manuscrito en la City se puede interpretar de maneras contrapuestas. Incluso como una broma. Del polvo de las promesas políticas anteriores a la crisis vino un agujero, lleno de lodo, que ni siquiera los ajustes de Cameron han logrado tapar. Hay partidos emergentes, aquí y allá, sin otra opción que la oferta y la venta de ilusiones, género electoral que a medio plazo suele salir muy caro, pero el premier británico prefiere el miedo como mercancía, tanto o más irracional, pero al menos basado en hechos reales, o fotocopiados. Potencia mundial del hiperrealismo, y parcialmente ilusionada, España también se prepara para una campaña de miedo. INTERNACIONAL