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ABC JUEVES, 16 DE ABRIL DE 2015 abc. es opinion LA TERCERA 3 F U N DA D O E N 1 9 0 3 P O R D O N T O R C UAT O LU C A D E T E NA LA DECRECIENTE CLASE MEDIA POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL Hay gentes con ingresos de 250.000 dólares al año que se consideran clase media, por lo que pueda pasar mañana mientras otros con sólo 25.000, que han sabido ajustar sus vidas a esos ingresos, también se consideran. La perspectiva de cada persona sobre sí misma y sobre los demás es lo que la hará tender hacia el optimismo o al pesimismo aprecian en todos los aspecto de la vida, social, cultural o económica. Que un chico, o chica, se haga millonario diseñando una nueva red social en internet o que otro se convierta en una de las mayores fortunas del mundo vendiendo valores bursátiles sin tener estudios superiores desconcierta y hace dudar a la inmensa mayoría. Incluidos los ya ricos. Hay gentes con ingresos de 250.000 dólares al año que se consideran clase media, por lo que pueda pasar mañana mientras otros con sólo 25.000, que han sabido ajustar sus vidas a esos ingresos, también se consideran. La perspectiva de cada persona sobre sí misma y sobre los demás es lo que la hará tender hacia el optimismo o al pesimismo. Pudiendo decirse que los segundos superan con mucho a los primeros. L A clase media se halla en peligro, atacada por todos los costados y perdiendo miembros a chorros. Han sonado los timbres de alarma y se multiplican las investigaciones, estudios, análisis sobre ella, mientras los políticos continúan cortejándola y todo el mundo alardea de defenderla. Sin que le sirva de mucho. ¿Está condenada a desaparecer? ¿Vamos hacia una sociedad donde sólo habrá pobres y ricos, como proclaman los apóstoles del Apocalipsis? La cosa es muy grave porque la clase media es por antonomasia la clase de la democracia. Su desaparición haría esta aún más difícil. Lo primero que hay que hacer para afrontar con rigor el problema es definir la clase media. En los Estados Unidos venía siendo tener un trabajo seguro, una casa (con hipoteca, claro) un pollo en la cazuela, un coche en el garaje y los chicos en el college Una definición que ya no sirve porque cada vez hay menos trabajos seguros. El tremendo acelerón dado por la ciencia, la técnica y el comercio durante las últimas décadas ha traído que surjan nuevos productos, nuevas especialidades, nuevos mercados y cada vez más los que ven desaparecer su empleo, mientras se crean otros para los que no están capacitados. Lo que produce el primer desafío a una clase media basada precisamente en la estabilidad. Todos los estudios sobre el tema coinciden en que el problema no es tanto lo que se gana como la certeza de que seguirá ganándose, algo que ya nada ni nadie garantiza. Incluso los profesionales con más ingresos tienen que estar alerta, no vaya a ocurrir que un descubrimiento los envíe al paro al no ser ya necesarios, cosa cada vez más frecuente, como la ansiedad que produce. Se estima que el 80 por ciento de los norteamericanos que ganan más de 200.000 dólares anuales frontera de los ricos han caído al menos una vez en la pobreza, es decir, han tenido que echar mano de las asistencias sociales empezando por las prestaciones por desempleo y si luego encuentran trabajo, es por lo general ganando menos. Pero la ansiedad no es exclusiva de la generación con más de 40 años, sino que alcanza también a los jóvenes, incluso más ampliamente. A estos les viene por comparar su vida con la de sus padres, que han tenido una vida laboral mucho más estable, la mayoría en la misma empresa, cambiando sólo para ascender. Eso se ha acabado. Para padres y para hijos. Las estadísticas arrojan que los ingresos medios de las familias norteamericanas, ajustados por inflación, se han aquí voy a abandonar las estadísticas y análisis que estoy manejando para describir el sombrío estado de ánimo de la sociedad norteamericana y, posiblemente, de la occidental en su conjunto para apuntar un hecho en el que ninguno de esos estudios repara. Me refiero al de la globalización, quizá el fenómeno más notable de nuestra época. Resulta evidente que la clase media disminuye en Europa, Estados Unidos, Canadá y algún otro país de la órbita occidental, en los que la distancia entre los muy ricos y los muy pobres aumenta, al caer parte de la clase media en la antes llaNIETO mada trabajadora revirtiendo un proceso de más de un siglo en el que la clase trabajadora se convertía en media mientras que mantenido iguales desde el año 2000, lo que re- sólo unos pocos de esta ascienden a la adinerasulta frustrante en el país que daba por descon- da. Pero no es menos cierto que en el resto del tada una mejora indefinida, con los únicos ba- mundo esa clase media ha pegado un estirón ches de las crisis propias del capitalismo, tras formidable, pudiendo hablarse incluso de exlas cuales la economía se disparaba al haberse plosión. Basta comparar las imágenes de las caeliminado lo que estorbaba. Pero tampoco pue- lles de las ciudades chinas hace veinte años con de ya contarse con eso. Es verdad que los uten- las de ahora para darse cuenta del cambio que silios y el entretenimiento televisiones, coches, han experimentado. Las túnicas Mao y las bicialimentos, viajes se han hecho mucho más ba- cletas han sido sustituidas por trajes última ratos, pero los grandes gastos de la clase media moda y coches que se disputan el espacio como la casa, el college de los chicos, la sanidad se en cualquier ciudad occidental. Como en la Inhan disparado hasta el punto de hacerse inac- dia y los llamados tigres asiáticos siendo ciencesibles para muchas familias. tos de millones los que han accedido a la clase Tras ello hay algo invisible, pero importante: media. Y cada vez habrá más. Mientras, entre la desilusión que trae ver que el tan alabado ame- nosotros, serán cada vez menos. Ha habido un rican dream, el sueño que había atraído a este desplazamiento de la riqueza del primer munpaís a millones de personas desde los más ale- do al que era segundo o tercero por la ley de los jados rincones del planeta, ya no es accesible vasos comunicantes del libre mercado. O sea, la para todos, ni siquiera como ilusión. Ese sue- clase media a nivel mundial ha crecido, no disño americano consistía en que uno podía em- minuido. Por desgracia, no en nuestros países. pezar desde lo más bajo vendiendo periódicos, Quien no lo vea y no tome las medidas necedecía la leyenda y llegar a lo más alto si traba- sarias para atajarlo se quedará en la cuneta de jaba duro, no tenía conflictos con la ley y sabía la historia, como ha ocurrido a cuantos se han aprovechar las oportunidades que se le presen- limitado a lamentar su avance imparable en vez taban. Resulta paradójico que precisamente de asumirlo. cuando ese sueño se cumple con un negro en la Pero esa es ya otra cuestión. ¿O es la de siemCasa Blanca, algo inimaginable para la genera- pre: nuestra resistencia a aceptar lo que nos ción anterior, empiece a desvanecerse para la fastidia? presente. No se trata, repiten los analistas, de los ingresos. Se trata de las fluctuaciones que se JOSÉ MARÍA CARRASCAL ES PERIODISTA Y