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6 ENFOQUE DOMINGO, 8 DE MARZO DE 2015 abc. es ABC Ucrania, tras la batalla A la derecha, milicianos de la autoproclamada República Popular de Donetsk recogen el armamento dejado por las fuerzas ucranianas tras su retirada de la ciudad de Nikishino Guerra a las puertas de la UE Europa sí tiene fin JESÚS LILLO Si además de cocinar barómetros, tabular despechos y anticipar temores el CIS realizara exámenes de cultura general entre sus encuestados por encima y para situarnos; sin mayor compromiso tendríamos la oportunidad de comprobar el grado de conocimiento de la sociedad sobre los límites geográficos de una realidad que las nuevas herramientas informativas no han hecho sino alejar. Recurrimos a Google Maps para ver el barrio o el pueblo de al lado, que es donde empieza un mundo exterior observado ya desde la pantalla de un teléfono y cuyas señales, fragmentadas, revueltas y deslocalizadas, conforman un más allá consumido a granel y sin brújula. Habría que volver a preguntar a Kraftwerk, como en el año 1976, dónde empieza y termina Europa, y si Ucrania entra dentro de ese espacio de bienestar para cuyo disfrute físico solemos apagar el móvil. La crisis económica ha coincidido, por casualidad, con una mudanza tecnológica que ha hecho virtual cualquier acercamiento a las penurias del prójimo y, de manera proporcional, aumentado el materialismo con que algunos exigen, entre mareas y zafarranchos, ya oficializados, la perpetuación de una abundancia de cercanías que no parece admitir más prórrogas. Como en Las Vegas, lo que pasa en Ucrania se queda en Ucrania, al otro lado de una frontera imaginaria, como tantas otras cosas de la política que de momento nos permite aislarnos y centrarnos en lo que tenemos o quisiéramos tener más a mano. La vida no se acaba, Europa no tiene fin repetía Kraftwerk hace cuarenta años. Era la estrofa de una exquisita y abstraída canción protesta, compuesta con primitivos sintetizadores en el Dusseldorf de una Alemania partida y en el centro de un continente que asumió su división y durante décadas bailó y miró para otro lado. Ucrania nos queda tan lejos como queramos, como esa caprichosa idea de Europa que cada cual construye a su alrededor y fortifica para que nadie se la toque. El resto, de aquí a Ucrania, pertenece al término municipal del pueblo de al lado, con el que, eso sí, cada vez estamos más y mejor conectados. Una mujer observa las ruinas de lo que fue su hogar tras el fin de las hostilidades entre ucranianos y prorrusos Cementerio de Dnipropetrovsk, donde descansan los cuerpos de decenas de combatientes ucranianos sin identificar