Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO, 28 DE FEBRERO DE 2015 abc. es estilo GENTESTILO 121 Sheilah Graham Fue la menos mala, pero también hizo gala de una lengua viperina. En la imagen, con Joan Crawford Louella Parsons Temida y detestada, la actriz Mamie Van Doren, a la que hizo la vida imposible, dijo cuando murió: Espero que alguien le clavara una estaca en el corazón Arriba, junto a Desi Arnez y Lucille Ball en 1958 Hedda Hopper Odiaba a Kennedy, llevaba sombreros extravagantes y era tan cruel como Louella. En la imagen, con Marilyn Comadres, cotillas y comadrejas Louella Parsons, Hedda Hopper y Sheilah Graham eran el trío impío del papel cuché ROSA BELMONTE MADRID Benjamin Franklin (1706- 1790) fue el primer columnista de cotilleos americano. Se dedicaba a ello con dos de sus seudónimos. Uno, el de Alice Adertongue. Con este escribía historias escandalosas sobre miembros de la sociedad en el Pennsylvania Gazette Otro, el de Busy Body, cuyas cartas publicadas en The American Weekly Mercury eran puro chismorreo sobre hombres de negocios. Pero es verdad que Louella Parsons (1881- 1972) aunque no olvidemos a Walter Winchell, se puede considerar la pionera del gossip Y de la vileza. Cuando supo de su muerte, la actriz Mamie Van Doren, a la que había hecho la vida imposible quitándole papeles y acusándola de prostituta, dijo: Espero que alguien le clavara una estaca en el corazón Joan Crawford fue a su entierro. Para comprobar que estaba muerta. En un tiempo en que a las mujeres se las consideraba ciudadanas de segunda, el poder de Louella era enorme. Aparte de hundir reputaciones o favorecer carreras, podía conseguir que se prohibiera la proyección de Ciudadano Kane en 17 estados. Quería proteger a su jefe. La leyenda asegura que su ascenso tuvo que ver con estar en el barco adecuado en el tiro justo. En el Oneida yate de William Randolph Hearst en noviembre de 1924, como redactora del New York Morning Telegraph Era el cumpleaños del director Thomas Ince. Chaplin flirteaba con Marion Davies, novia de Hearst. Este se cabreó, cogió una pistola y disparó a Chaplin, Louella, creó otra columnista. Y otro monstruo. Dio con una antigua actriz de 53 años que tenía una especie de fashion police en la radio y suministraba información de Hollywood a Louella a cambio de publicidad. Hedda Hopper (1890- 1966) empezó en 1937 con su columna sindicada. Al publicar en Los Angeles Time su carrera se disparó. Odiaba PROTECTOR a Kennedy, llevaba extraW. R. Hearst fue vagantes sombreros y era el mentor de casi tan cruel como LoueLouella. L. B. Mayer protegía a lla. Junto a Sheilah GraSheila ham, novia de Scott FitgeGraham rald, formaban el llamado Trío impío Sheila, que empezó en 1935, era la menos bruja. En 1964, la revista Time escribió que Graham había desbancado a Hopper y Parsons al aparecer en 178 periódicos. Entonces, Hopper publicaba en cien, y Parsons, en 69. Ya no era Catalina de Rusia. Ni siquiera de Aragón. El caso de Elsa Maxwell (1883- 1963) es distinto. También tenía columna con Hearst, pero su carrera estaba diversificada. Cine, libros, radio, música, televisión, sus relaciones públicas, sus fiestas y la columna. Por las restricciones de Hearst, en 1942 se fue al New York Post Cuando murió el magnate, su hijo la recontrató para toda la vida. Menos vitriólica que las otras, sí seguía el mismo principio: lo que en cualquiera es sosa intimidad, en un famoso es juFOTOS: ABC Y CORDON gosa información. La menos conocida Elsa Maxwell para nosotros es la más cercana, la franLa columnista (arriba, con la princesa Domitilla Ruspoli en 1957, durante cesa Carmen Tessier (1911- 1980) que una fiesta en el hotel Danieli de Venecia) tenía un principio: lo que en tenía una muy leída columna titulada cualquiera es sosa intimidad en un famoso es jugosa información Los chismes de la comadre en el France Soir desde los años 40 y durante casi 30. Su mala leche no llegaba pero mató a Ince. El cuerpo se incine- and Nothing But Hedda Hooper es- ni siquiera a la de Elsa Maxwell, su moró y un médico certificó una muerte na- cribió que con el imperio Hearst detrás delo. Se suicidó en 1980 lanzándose destural. A partir de ese suceso, Parsons de ella Louella tenía el poder de Cata- de un noveno. se convirtió en columnista de los perió- lina la Grande. Si el periodismo que no es literatuA mediados de los años 30, Louis B. ra es cotilleo, al menos estas mujeres dicos de Hearst. Ella siempre negó haber estado allí. En The Whole Truth Mayer, para contrarrestar el poder de lo practicaban sin vergüenza.