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ABC SÁBADO, 28 DE FEBRERO DE 2015 abc. es estilo GENTESTILO 113 Una vida bajo los focos De izq. a der. el barón Thyssen y su tercera esposa, Fiona Thyssen, posan con una Francesca recién nacida, en junio de 1958; Francesca con su padre y su cuarta esposa, Denise Shorto, en Lugano, en 1967; posando en biquini para la firma de lujo Charles Jourdan, en 1981; y en la apertura de una exposición de arte en Málaga, en 2011 responde. Le preocupa el desempleo, la corrupción, el mal uso de los fondos europeos y el conflicto en Ucrania. Hay una guerra dentro de Europa que puede desatar la Tercera Guerra Mundial y son pocos los medios que abordan esta crisis con las posibles implicaciones de un conflicto mayor reflexiona. Quizá su fundación pueda hacer algo al respecto. Las cuestiones políticas más espinosas son el nuevo ámbito de estudio de TBA 21. El año pasado Habsburgo dirigió un proyecto titulado The Sovereign Forest obra del artista Amar Kanwar, sobre cómo los conglomerados mineros de Australia y Corea devastaron una zona de India. En mayo presentará en la Bienal de Venecia el primer pabellón dedicado a los océanos (la iglesia de San Lorenzo, antiguo panteón de Marco Polo, será su sede) en junio inaugurará la exposición de Neto sobre los Huni Kuin; y en noviembre una instalación de Olafeur Eliasson en el palacio vienés de Eugenio de Saboya. Tita se siente fuerte denigrando la dignidad del resto de la familia M. BIANCHI MADRID Libro de la discordia Las memorias han sido vergonzosas, tienen muy poco de realidad. Es más un libro sobre Tita que sobre mi padre Cuestión de familia Mi relación con Tita ha sido difícil. Hemos tenido muchas peleas y eso ha sido emocionalmente destructivo tividad del pasado aunque las memorias de su padre, publicadas hace unos meses por Cervera, enturbian los recuerdos. Me han parecido vergonzosas porque tienen muy poco de realidad. Es más un libro sobre Tita que sobre mi padre, tendría que haberse titulado Yo, Carmen más que Yo, el barón Thyssen Tendría que haber tenido el coraje de firmarlo ella. Pero ya está olvidado, nadie se acuerda de ese libro dice. Cambios en el Thyssen La coleccionista reconoce disfrutar de una posición envidiable a la hora de programar. Los grandes museos, como el Thyssen, dependen cada vez más de las cifras de concurrencia. Y en un país en crisis gastarse 10 euros en una entrada a un museo es una decisión muy importante. Por eso intentan redirigir su programación hacia temas más populares. Esta popularización de los museos es un grave problema. Hace unos años propuse que se incluyera arte contemporáneo y me dijeron que no. Ahora, cuatro o cinco años después, veo en el Thyssen una exposición de Givenchy o de Mario Testino se lamenta. La popularización del museo que fundó su padre es un dilema. No es solo un problema del Thyssen, muchos otros experimentan con esta idea... El arte contemporáneo es como un arma de doble filo para los museos clásicos, porque deben darle el mismo tratamiento serio que a una exposición de Gauguin aunque no vaya a ser un éxito de taquilla. Pero el arte contemporáneo no tiene porque ser popular, tiene que ser serio. Hay que elegir: continuamos haciendo exposiciones comerciales que satisfacen a los patrocinadores, o volvemos a empezar y decidimos ocupar una posición más consistente en el mundo del arte. Es una discusión que tengo a diario admite. Y no está dispuesta a abandonar el debate. La Archiduquesa de Austria y la baronesa Thyssen llevan años intentando acercar posiciones sobre el futuro del Museo Thyssen- Bornemisza de Madrid. A Francesca, que forma parte del patronato, le gustaría que la pinacoteca abriera sus puertas al arte contemporáneo. Según ella, Tita y su equipo no están por la labor De alguna manera Guillermo Solana (director artístico del museo) continúa evitando comprometerse seriamente con mi fundación porque lo considera algo demasiado arriesgado. Lo interesante es que estoy segura de que soy capaz de atraer a un nuevo público que el museo se merece y necesita explica Habsburgo. Pero simplemente no hay diálogo. Sin embargo, estoy verdaderamente impresionada de que ahora estén exhibiendo un trabajo de la artista contemporánea Doris Salcedo. Es una obra poderosa, muy política, pero es solo una pieza, algo aislado en su programación aclara. Para Habsburgo, los museos clásicos necesitan el empujón de nuevos filántropos con nuevas ideas. Sin ellos el mundo del arte cae en una rutina marcada por el gusto comercial. No digo que lo comercial sea malo, solo digo que no es lo único. El mundo del arte necesita un contrabalance y los coleccionistas privados con una mente filantrópica y que disfruten dirigiendo proyectos especiales son los que tienen que hacer ese contrabalance. Como en el Renacimiento los patrones definieron la dirección del arte, ahora es el gusto comercial el que marca el camino. Los coleccionistas filantrópicos como Pa- loma Botín, Ella Cisneros, Patricia Sandretto, Maya Hoffmann o yo misma, entre muchos otros, tenemos los recursos para tomar riesgos, contamos un margen de maniobra que los museos no tienen. Las mujeres están jugando un papel cada vez más importante en la creación de proyectos muy impresionantes y diferentes. Nosotras hacemos un acercamiento al arte diferente al de los hombres Pero por razones personales, las únicas dos mujeres de la familia Thyssen- Bornemisza no logran ponerse de acuerdo a la hora de modernizar la programación del museo madrileño. La reciente publicación de Yo, el barón Thyssen un polémico libro de memorias coordinado por la baronesa en el que se recogen declaraciones explosivas de Heini Thyssen, ha sido el último motivo de disputa familiar. En el libro, publicado 12 años después de la muerte del barón y supuestamente basado en antiguas grabaciones y escritos, no sale bien parado ningún hijo o exmujer, salvo Cervera y su hijo Borja. Tita todavía tiene la necesidad de sentirse fuerte humillando y denigrando la integridad del resto de los miembros de la familia. Es una pena. Solo basta ver su vida para darse cuenta de que apenas es un ejemplo de grandeza, generosidad, elegancia y dignidad dice. Una vez le dije: Todos hemos cometido errores en el pasado, pero cuando uno señala a los otros finalmente termina siendo señalado añade. Pero Tita vive en la ficción de no tener un pasado dudoso, un pasado sin amantes y sin vergüenzas. Es extraño. Solo es su fantasía Arte y política Habsburgo prefiere hablar del presente. O del futuro, que para ella es el cambio. Estamos económica y moralmente en bancarrota. Y los jóvenes quieren cambiar las cosas. Lo importante no es la causa que se defienda con el arte, lo importante es que el arte vuelva a ser algo personal. Solo así se puede crear un sentido de comunidad capaz de generar cambios dice. ¿Acaso piensa convertir su fundación en un Greenpeace cultural? Prefiero que nos llamen agentes de cambio La baronesa Thyssen y la Archiduquesa, en 2007 ÁNGEL DE ANTONIO